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EL PROFETA JONÁS Y SU DESOBEDIENCIA

glibro:
EL PROFETA JONÁS Y SU DESOBEDIENCIA
(El profeta Jonás) Someter nuestro ego, engrandece a Dios. El Señor espera corazones dispuestos a hacer su voluntad, por ejemplo Isaías dijo: “heme aquí, envíame a mí”; Samuel dijo “habla que tu siervo oye”; María dijo: “hágase conmigo conforme a tu palabra”; Pablo dijo: Señor ¿qué quieres que yo haga?” y éstas personas glorificaron a Dios, pues permitieron que en sus vidas se cumpliera el propósito del Señor. “Dios es tan grande en ti, como pequeño se haga tu ego”. Permitamos a Dios hacer su obra en y con nosotros…

NUESTRAS DECISIONES AFECTAN A OTROS


(Pastores Gonzalo y Andrea Sanabria)

Introducción: Un día Dios quiso destruir a Israel por su pecado, pero Moisés decidió ponerse en medio y logró el perdón de Dios para éste pueblo… Un día la desobediencia  de Acán significó la muerte de muchos israelitas… y podemos ver muchos otros casos en la Escritura que nos enseñan que:  

NO HUYAMOS DE DIOS


Devocional Semanal (No. 005, Pastores Gonzalo y Andrea Sanabria).

no huyamos de dios

“Vino palabra de Jehová a Jonás… diciendo: Levántate y vé a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella… y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis… pagando su pasaje”. Jonás 1:1-3.

Que privilegio es escuchar a Dios y que buenos es saber que Dios habla y sigue hablando a sus hijos. El Espíritu Santo ha venido a morar en los hijos de Dios y mediante Su testimonio da a conocer la voluntad del Señor, y éste mensaje es percibido en nuestro interior y es una razón para gozarnos.

Generalmente cuando el Señor nos comisiona un privilegio, experimentamos un gran gozo en nuestro corazón y nos dirigimos con toda la pasión a hacer lo que Dios nos ha encomendado. En otras ocasiones nuestra respuesta es cómo la de Jonás, huir. ¿Por qué a veces nuestra respuesta es huir al llamado de Dios? Por varias razones, por ejemplo:

    1.    La palabra que oímos de Dios no es agradable para nosotros.
    2.    Lo que Dios nos entrega no responde a nuestras expectativas.
    3.    Los resentimientos y complejos del corazón se levantan e impiden avanzar.
    4.    Los miedos a los resultados o desafíos que aparecerán en el camino.
    5.    Los fracasos del pasado hacen pensar que será un fracaso más.