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Confianza en medio de la dificultad

Sermón: Confianza en medio de la dificultad.  

 

 

 

Una realidad en nuestra vida cristiana, es que todos enfrentamos y seguramente enfrentaremos desafíos y pruebas. Estas situaciones son diversas, y también la intensidad de cada una. 

Algunas de ellas son temporales y fáciles de superar, otras pueden durar más tiempos, y generar dolor. Sin embargo, al final de todo esto, tenemos que aceptar que sólo en Cristo, Dios nuestro, hallaremos la verdadera fuerza y poder para avanzar y vencer. 

En estos tiempos, la confianza en Dios adquiere gran relevancia. Es vital confiar en que él puede transformar toda adversidad; recuerda, por difícil y fuerte que sea la tormenta, el Señor Jesús tiene el poder para transformarla y traer tiempos de refrigerio y bendición. 

Por ejemplo, nos dice la Biblia en el evangelio según San Lucas “Yendo Jesús a la ciudad de Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, y estos se pararon de lejos y alzaron la voz, y dijeron: ¡Jesús, Maestro, ¡ten misericordia de nosotros!”, según Lucas 17:11-13. 

Cada dificultad en nuestra vida es una oportunidad para evidenciar la fuerza y firmeza de nuestra fe en Dios. Cuando todas las cosas están bien, no es difícil adorar a Dios y servirle; por el contrario, más bien concluimos que su bendición está sobre nuestra vida.  

 

 

 

Sin embargo, en la palabra de Dios, podemos ver muchos casos donde los hijos de Dios tuvieron que hacerle frente a la oposición, persecución y traición, aunque estaban caminando en la voluntad del Señor.   

Y cuando estas cosas suceden, es difícil comprenderlas, y además generan dolor, allí es cuando la fe sale a relucir. En realidad, la fe no procura entenderlo todo, sino que está firme y segura en Aquel que todo lo puede y que sabe muy bien lo que hace.   

La fe tiene total certeza en Dios, aquel que tiene un amor perfecto y total por sus hijos, es el amor del Señor que va más allá del entendimiento humano, es aquel amor que llevó al Verbo a hacerse carne, y por amor entregó su vida en una muerte vil y vergonzosa. 

El pasaje bíblico de hoy día, nos dice que “yendo Jesús a Jerusalén… ellos le salieron al encuentro”; entonces, estos hombres leprosos se enteraron que el Señor pasaba por allí, fueron a buscarlo, fueron diligentes, ellos sabían que él era la solución para la crisis que estaban viviendo.   

La verdad es que, en nuestra humanidad, a veces la crisis nos ciega y nos impide ver que la solución está en Dios mismo; por eso, debemos tener nuestros ojos puestos en Cristo Jesús, el autor y consumador (principio y fin) de nuestra fe. 

Las crisis o angustias nos acercan a Dios. Debemos tener en cuenta, que para los leprosos en Israel la vida no era nada fácil, pues para la mentalidad hebrea, ellos estaban bajo el juicio de Dios.  

 

 

 

Además, los leprosos debían vivir en las afueras de la ciudad; tenían que anunciar su enfermedad si alguien se acercaba a ellos; ceremonialmente el leproso estaba impedido y no podía entrar al templo; y seguramente, el leproso perdía su hogar, su trabajo, entre otras cosas. 

Sin embargo, desde aquella situación, estos hombres buscaron al Señor Jesús creyendo en su poder, a pesar de todos los obstáculos ellos tenían fe, y rogaron con insistencia al Señor diciendo: “Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros”. Y Cristo bondadoso, fue propicio a su clamor, los sanó y transformó su terrible condición. 

Conclusión: Dios tiene cuidado de sus hijos, y aunque atravesemos por tiempos complicados, él nos dará su fuerza y ayuda, si nos acercamos buscando su presencia. Jesucristo sigue transformando vidas, crisis, y hace de las adversidades poderosas victorias.   (Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria).

 

 

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