Ads 468x60px

No hay nadie más grande que nuestro Dios

Sermón: No hay nadie más grande que nuestro Dios 

 

 

 

Lo que vemos y cómo lo vemos, determina nuestro caminar y nuestra actitud de vida. Por eso, es fundamental mirar más la grandeza de Dios que el tamaño de cualquier obstáculo y enemigo. Concentrarse sólo en el problema lo hace más grande, mirar a Dios te da la fuerza y sabiduría para superar las adversidades y dificultades.   

Ningún siervo de Dios en la Escritura estuvo exento de adversidades y obstáculos, por ejemplo nos dice la palabra del Señor en el libro de los Salmos 61:1-4 

“Escucha, oh Dios mío, mi clamor; a mi oración atiende. Desde el cabo de la tierra clamaré a ti, cuando mi corazón desmayare. Llévame a la roca que es más alta que yo, porque tú has sido mi castillo y refugio, y torre fuerte delante del enemigo. Yo moraré en tu tabernáculo para siempre; estaré confiado y seguro bajo la cobertura de tus alas”.   

Este pasaje de la Biblia, nos permite ver que ante el desánimo y agotamiento, el consejo de la palabra del Señor es buscarla presencia de Dios; el consejo es adorar y mirar su grandeza, hacer esto fortalece la fe del cristiano. Definitivamente, lo que mires determina tu actitud y la fuerza con que harás frente a la adversidad.    

Por el contrario, cuando una persona se concentra sólo en la crisis, y sólo ve la grandeza de los problemas y de los obstáculos, con dificultad avanzará; pero, si mira la grandeza y el poder de Dios, avanzará hacia el propósito que el Señor ha planeado para su vida. Mirar a Cristo, nutre la esperanza del hijo de Dios.   

La porción del Salmo sesenta y uno que hemos leído es muy interesante al respecto. Este salmo fue escrito por David, y sabemos por la misma Biblia que él tuvo muchos enemigos, enfrentó difíciles tiempos de persecución, y aun vivió la traición de sus propios hijos. 

Sin embargo, David sabía muy bien que en Dios estaba su refugio y fortaleza; por eso, vemos que aquí él expresa: “clamaré a ti cuando mi corazón desmaye”. No importa que tan difícil sea el tiempo, Dios siempre será nuestra ayuda y solución.   

 

  

 

 

Por todas estas cosas, y ante el desánimo o agotamiento, lo que no debemos hacer es renunciar, ni abandonarlo todo, lo correcto es: 

Adorar y observar la grandeza y poder de nuestro Dios.  

Meditar y reflexionar en todos aquellos milagros que Dios ha hecho a nuestro favor.

Recordar todas las victorias que él nos ha dado.

Hacer memoria de cómo en los momentos en que la batallaba arreciaba, y no teníamos esperanza, el Señor Jesucristo se manifestó con su gloria y poder.   

Esto es muy importante, pues teniendo en cuenta que Dios no cambia, podemos estar seguros que así como nos ha ayudado hasta hoy, nos seguirá ayudando hasta su segunda venida.     

La Escritura misma nos dice con todo la razón: “Puestos los ojos en Jesucristo”, pues el mirar al Señor con los ojos de la fe nos hace mucho más fuertes, se renueva nuestra esperanza y nos hace concluir que no hay nada ni nadie más grande y poderoso que nuestro buen Dios. En él somos más que vencedores, y nada en esta tierra nos puede separar del amor de Dios en Cristo Jesús.   (Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria).

 

 

Te invito a leer:

SUSCRÍBETE GRATIS y entérate de nuestros nuevos sermones y publicaciones, HAZ CLICK AQUÍ 

.

0 Comments:

Publicar un comentario