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Dios nos conduce al cumplimiento de sus promesas

Reflexión: Dios nos conduce al cumplimiento de sus promesas.

 

 

 

La palabra del Señor nos enseña que Dios había declarado la conquista y posesión de la tierra que fluye leche y miel a su pueblo Israel, en mucho pasajes bíblicos, por ejemplo: “Te diré todos los mandamientos y estatutos que les enseñarás, a fin de que los pongan ahora por obra en la tierra que yo les doy por posesión”, Deuteronomio 5:31. 

A pesar de esta promesa ser repetida en varias ocasiones, los hebreos vinieron a su líder Moisés para solicitarle el envío de algunos espías a la tierra de Canaán; su propósito, lamentablemente, no era organizar un plan para la conquista de aquella tierra, ellos querían saber sí era posible la victoria. Su fe en las palabras de Dios no era completa, ellos querían evaluar sus posibilidades.     

No estaban convencidos de las promesas de Dios, y querían conocer sus probabilidades. Esto se puede concluir, al ver que con el informe que traen los espías se lamentaron por el gran tamaño de los gigantes, la gran altura de los muros de las ciudades de Canaán, el tamaño de sus ejércitos, entre otras cosas.   

Creer y confiar en las promesas de Dios ante los obstáculos y adversidades, es sin duda alguna, un gran desafío. La Escritura misma nos dice: “Sin fe es imposible agradar a Dios”; debemos entonces, tener presente que la fe obedece al Señor, aunque en el camino hayan gigantes que derribar, y obstáculos y murallas que superar, pues en realidad no es cuestión de la capacidad o fuerza del hombre, sino del poder de Dios que se mueve a favor de sus hijos.    

Como nos enseña la Sagrada Escritura, Dios realizó grandes y poderosos milagros mientras Israel anduvo por el desierto, le dio la victoria sobre sus enemigos y nunca faltó su provisión; y todas esas maravillas las hizo el Señor, no para que su pueblo volviese atrás, sino para avanzar y conquistar la tierra prometida. Los milagros de Dios, son mensajes divinos que nos impulsan a seguir adelante.   

Quizá en el camino surjan los obstáculos y aparezcan gigantes enemigos, pero, Dios nos ha prometido su ayuda, es él quien conduce a sus hijos y los lleva a su destino real, él es fiel y todopoderoso, no fallará, no temas, él es tu escudo y fortaleza. Ninguna adversidad ni enemigo ante el poder de Dios prevalecerá.   (Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria).

 

 

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