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Busca a Dios, en él hallarás nuevas fuerzas

Reflexión: Busca a Dios, en él hallarás nueva fuerzas.

 

 

 

En cierta oportunidad, pude ver en la t.v. un documental de vida de la naturaleza y pueblos africanos, en aquella ocasión un cazador perseguía a un gran venado, aquella persecución fue larga y no hubo descanso para ninguno de los dos. 

Después de un buen tiempo, el venado se quedó sin fuerzas y se rindió por la extenuante fatiga, el animal había perdido todas sus fuerzas y fue alcanzado por el cazador que le perseguía.   

Pude ver que ambos terminaron muy cansados, pero la diferencia y lo que le dio la victoria al cazador africano es que él llevaba agua consigo, y se hidrataba durante dota aquella larga y dura persecución. 

Este suceso nos recuerda la importancia de renovar nuestras fuerzas y nuestra fe en Dios. La renovación es un aspecto fundamental para perseverar, resistir y llegar a la meta. 

La Biblia nos hace énfasis en la importancia de perseverar; y en esta carrera de la fe cristiana, renovarse en Dios es fundamental para ser constantes y superar los diversos obstáculos que surgen en el caminar hacia los planes de Dios y las metas que nos ha trazado.   

La palabra de Dios nos dice textualmente en el evangelio según San Juan 4:13-14 que el Señor Jesús respondió y dijo: “Todo el que beba de esta agua volverá a tener sed, pero el que beba del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua viva, fuente que brota para vida eterna”. 

Estas palabras del Señor nos recuerdan la importancia de buscar su presencia y de acudir a él, allí seremos renovados y fortalecidos para avanzar, perseverar y vencer. Debemos recordar que Dios dirigió, protegió y proveyó todo lo necesario mientras el pueblo de Israel caminaba por el desierto hacia la tierra prometida.

 

 

 

 

En todo tiempo, busquemos a Dios, él es la fuente de nuestra vida, en el hallamos agua de vida, agua que nos renueva, agua que sacia en verdad toda sed del ser humano, debemos anhelar su agua viva con pasión y anhelo todos los días, como cualquiera que está en el desierto y la necesita para vivir, por eso dijo el salmista: 

“Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo ¿Cuándo vendré y me presentaré delante de Dios?”. Salmo 42:12. 

La Biblia nos dice que Dios no ha cambiado, él es mismo ayer, hoy y por los siglos; el Señor protege y sustenta a su pueblo, aquel que avanza hacia sus propósitos. En éste camino de la fe, él nos ha dado su Santo Espíritu para renovarnos continuamente y perseverar hacia los escenarios y bendiciones que nos ha preparado.    (Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria).

 

 

 

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