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Sermón: No demos oportunidad al diablo.

Sermón: No demos oportunidad al diablo.

 

 

 

Debemos ser consciente de una verdad muy importante: La fe o la incredulidad determinan los resultados que alcanzamos. La Biblia nos dice que cuando el pueblo de Israel iba por el desierto llegó a un punto en el que murmuró contra Dios, contra Moisés y menospreció el maná que el Señor les enviaba. Aquella actitud permitió que el juicio de Dios viniese contra ellos.   

La palabra del Señor nos enseña que la fe promueve la manifestación del poder de Dios; y en contraste, la incredulidad permite la obra del enemigo.  

Este principio o ley, podemos verlo a lo largo de la palabra de Dios, por ejemplo: Noé creyó y fue salvado de las aguas; Abraham creyó y fue justificado por Dios; Moisés por la fe fue testigo de la apertura del Mar Rojo; por la fe los tres jóvenes hebreos fueron librados del horno de fuego; por la fe Jesús sanó a los enfermos, liberó a los cautivos y resucitó al tercer día; por todo esto y mucho más, concluimos que la fe genera la manifestación del poder de Dios a nuestro favor.       

Mientras tanto, la incredulidad, y su descendiente la murmuración, destruyen la cobertura divina y se da lugar a la obra destructora del enemigo de nuestras almas; Números 21:6 “Y Jehová envió entre el pueblo serpientes ardientes, que mordían al pueblo; y murió mucho pueblo de Israel”.    

Nos dice la Escritura: “serpientes ardientes”, literalmente quiere decir: venenosas. Dios mismo nos dice en su palabra en el libro de Deuteronomio, que el desierto era grande, espantoso y lleno de serpientes y escorpiones, y hasta ese momento estos animales no habían hecho daño alguno en Israel, pero ahora ellos mismos han dado lugar. Con razón, Pablo dijo: “Ni deis lugar al diablo”.

 

 

 

Como resultado de la obra de las serpientes en el campamento de Israel, murió mucho pueblo de los hebreos. En la Biblia la serpiente es figura del enemigo, del engañador, de aquel que procura con mentiras sembrar la duda y la incredulidad para finalmente traer muerte. Fue la serpiente la que engañó a Eva, y vino el juicio de Dios y la muerte sobre la tierra.   

Ante aquellas consecuencias, Israel reconoció su pecado y vino a Moisés a pedir su intercesión ante el Señor, cosa que Moisés hizo y Dios le dio las instrucciones para salir de aquella difícil situación. 

Aunque nuestro corazón se rebele contra Dios, sí nos volvemos a él, su misericordia y perdón nos alcanzará y seremos restaurados. Dios es amor, y sus brazos siempre están abiertos para el corazón que se vuelve a él.   

 

 

 

Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria. 

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2 Comments:

  1. Q bonito estudio pastor! Gracias.
    Entonces ora a Dios, y en su bondad Dios le devuelve la alegría, y lo restaura (Job 33:26).

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  2. Gracias Pastor Gonzalo Sanabria, sus mensajes son muy apegados a La Palabra y me generan reflexión y avivamiento.

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