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Victoria sobre las mentiras del diablo

Sermón: Victoria sobre las mentiras del diablo.

 

 

 

La palabra de Dios nos enseña que el diablo se rebeló contra el Señor Dios, y generó además que la tercera parte de los ángeles del Señor se rebelaran contra su poder y contra su autoridad. En contraste, Cristo, venció al tentador con la palabra de Dios, y con él tenemos victoria sobre las mentiras del diablo. 

El diablo utilizó para esto, su arma preferida: el engaño o mentira. Él hizo que ellos creyeran que lo que él tenía era mejor, que Dios estaba equivocado y que era débil. El diablo por su orgullo y soberbia fue arrojado del cielo, y los ángeles que lo siguieron fueron engañados, fueron expulsados del cielo y se convirtieron en seres demoníacos.  

La Biblia nos enseña que satanás sigue utilizando la mentira para engañar a muchos, e incluso a los escogidos de Dios. Pero, el Señor nos ha dado su Espíritu Santo y Su Palabra para discernir, y rechazar las mentiras y engaños del diablo.   

Nos dice la Escritura en el libro de Apocalipsis: “Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él”, según Apocalipsis 12:9.  

En las Sagradas Escrituras, la palabra “engaño” tiene varios significados. Desde el idioma hebreo “engaño” significa fraude, malicia, falsedad, vanidad. Y desde el idioma griego, “engaño” es seducción, llevar cautivo, conducir al error, engañar con una trampa o anzuelo.   

Nos dice por ejemplo, la Biblia en la Carta a los Romanos 3:13-14 nos dice “con su lengua engañan”, queriendo decir que a través de las palabras llevan por el camino equivocado (trampa) a aquella persona que los escucha.

 

   

 

El engaño es una herramienta antigua y quizá la más utilizada por el diablo para mentir y confundir a las personas. Esto lo podemos ver, desde el cielo cuando logró engañar a miles de ángeles, y los llevó por el camino del error y su destrucción. También podemos ver esto, cuando utilizó la mentira con Adán y Eva y logró engañarlos, y vemos hoy día los tristes resultados.   

Es muy importante que observemos al detalle lo que nos enseña el pasaje de Apocalipsis 12:9. Aquí se nos deja ver varios títulos que nos revelan la naturaleza y obra del diablo:  

El gran dragón, quien dará la bienvenida y poder al Anticristo en el tiempo de la gran tribulación.

La serpiente antigua, fue esta quien sedujo a Adán y Eva, haciéndolos desobedecer y caer bajo juicio.

El diablo, su nombre indica que es aquel que lanza una acusación calumniosa.

Satanás, palabra que significa adversario, uno que se opone.   

Debemos tener en cuenta que el arma preferida y más utilizada por el diablo es la duda; por eso el apóstol Pablo en la 2ª Corintios 11:3 nos dice: 

“Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad al Señor Jesucristo”.   

A través de la palabra de Dios, vemos que el diablo engaña los sentidos a través de mensajes seductores, mediante imágenes que cautivan los ojos, o a través de palabras que engañan los oídos, entre otras cosas. 

El diablo ataca con perseverancia, por ejemplo, ni siquiera dejó de tentar al mismo Señor Jesús, pero Cristo lo venció, y ahora Jesucristo vive en nosotros y por él podemos rechazar los dardos de mentira y engaño de satanás.   

Satanás siembra semillas de duda y rebelión contra Dios. Lo vemos, por ejemplo, en el huerto del Edén, donde logró convencer a Adán y a Eva para que pecaran contra el mandamiento del Señor.

 

 

 

Adán y Eva empezaron a ver el árbol del bien y del mal con otros ojos, hasta que desobedecieron al Señor. No debemos permitir que nuestro corazón sea tierra fértil para la semilla de la rebelión, más bien dispongamos nuestro corazón para que sea buena tierra para la semilla de Dios (es decir, su buena palabra) abunde en fruto en nuestra vida.   

En los evangelios se nos enseña que el Señor Jesús llamó a los fariseos y escribas: “hijos del diablo”. Esto se debe a que ellos eran mentirosos, engañadores e hipócritas. 

La palabra de Dios nos enseña que “el diablo es padre de toda mentira”, él engaña, es hipócrita, seduce a la rebelión, miente sin piedad; debemos tener presente que el mismo Señor Jesús dijo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida”. 

El Señor Jesús es verdad, nosotros debemos hablar verdad; la transparencia y la honestidad deben ser virtudes del cristiano. Cuando eres honesto(a) puedes caminar tranquilo, pues el enemigo no tiene nada contra ti, él no puede levantar su mano contra ti.     

Lamentablemente, sucede que cuando la persona utiliza la mentira y recurre al engaño, porque piensa que es más inteligente que los demás, en realidad se engaña a sí mismo, pues la Biblia dice: 

“Más los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor,  engañando y siendo engañados” (2 Timoteo 3:1213). Entonces “el engañador” termina siendo el más engañado de todos, pues sus propias mentiras le harán caer.  

 

 

 

La Biblia nos enseña que Dios ama la verdad, por eso nunca quitará el bien a quien camina en integridad (Salmo 84:11 “Porque sol y escudo es Jehová Dios; gracia y gloria dará Jehová. No quitará el bien a los que andan en integridad”). 

Ne debemos permitir que de nuestra boca salga la mentira para que el engañador salga victorioso, hablemos verdad para que Dios sea glorificado, y nuestro camino sea de bendición. 

Conclusión: Cuidemos nuestro corazón del engaño, no permitamos que el engañador (el diablo) logre sus objetivos engañando nuestra mente; más bien, cedamos a Dios todo nuestro ser, de manera que su verdad gobierne nuestro corazón. Con el poder de Cristo y su palabra, tenemos la victoria sobre las mentiras del diablo.    (Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria). 

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