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Los jóvenes en el horno de fuego

Sermón: Los jóvenes en el horno de fuego. - Historia de los tres jóvenes hebreos según la Biblia.

 

 

 

 

Introducción: De una o de otra manera, el enemigo de nuestras almas procura debilitar o socavar nuestra fe en Dios. Pero, la misma Biblia nos dice: “Puestos los ojos en Jesucristo, el autor y consumador de la fe”, nuestra confianza en Dios es la garantía veraz y segura de que las mejores cosa están por venir.  

La historia de los tres jóvenes hebreos que fueron lanzados al horno de fuego ardiendo, que nos enseña la Biblia, es un tema que fortalece nuestra fe en el cuidado y poder de Dios.   

1) La fe de los tres jóvenes hebreos fue probada (Daniel 3:1-6).   

“El rey Nabucodonosor hizo una estatua de oro cuya altura era de sesenta codos, y su anchura de seis codos… y mandó reunir a todos los gobernantes, magistrados, sátrapas, para que viniesen a la dedicación de la estatua… y el pregonero dijo: Mándase a vosotros, pueblos, lenguas y naciones, que al sonar los instrumentos de música os postréis y adoréis la estatua de oro… quien no se postre y adore, será echado dentro de un horno de fuego ardiendo”. 

Este capítulo nos enseña sobre la fe de tres jóvenes judíos en Babilonia. Para aquel momento, estos jóvenes, estaban bien, cómodos, bendecidos, en lugares de privilegio y servían en el reino de Babilonia.  

El pasaje bíblico de hoy, nos dice que a Nabucodonosor, rey de Babilonia, decide construir una gran estatua de oro, y establecer un culto a esta. Todos al escuchar la música debían postrarse y adorar la estatua. Su altura era de 27 metros aproximadamente, y 3 metros de ancho. 

Construida en oro, se calcula que se usaron 130 kilogramos de oro. Algunos intérpretes de la Escritura enseñan, que es muy probable, que la imagen haya sino una réplica del propio Nabucodonosor, o de Bel, el cual era su ídolo o dios-demonio más importante. 

Quizá surge esta decisión en Nabucodonosor por el sueño de la gran imagen del capítulo anterior que Daniel interpreta, en donde Babilonia y Nabucodonosor serían la cabeza de oro (con un papel destacado), pero él deseaba todo el protagonismo y por eso hace una estatua de oro, procurando ingenuamente prolongarse en su reino. O quizá lo hizo por su gran ego, y deseo de reconocimiento.    

Todos en Babilonia, nativos y extranjeros, debían rendir honor o culto a esta estatua. Los jóvenes judíos debían hacerlo también, y esto era sin duda, una prueba de su fidelidad a Dios. 

Los tres jóvenes estaban solos (quizá Daniel estaba en labores reales en otras regiones, por eso no se menciona en este pasaje). Los jóvenes podían pensar cosas como: “Sólo es una reverencia, nada más”; “No debemos ser tan religiosos”; “Si no lo hacemos perderemos nuestros privilegios en Babilonia”, etc.  

La fe  de estos tres jóvenes hebreos y su fidelidad al Señor estarían siendo probadas. Debemos tener en cuenta, que una adversidad o prueba bien asimilada, es una situación que nos impulsa al siguiente nivel que Dios ha preparado para nuestra bendición, y de acuerdo a sus planes.

 

 

 

2) La fe de los tres jóvenes hebreos los hizo valientes (Daniel 3:14-18).  

“Habló Nabucodonosor y les dijo ¿Es verdad, Sadrac, Mesac y Abed-nego, que no honráis a mi dios? Si no lo hacéis, seréis echados en medio de un horno de fuego ardiendo ¿y qué dios será aquel que os libre de mis manos? Ellos respondieron: Nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado”. 

Esta situación se convierte ahora en un conflicto de poderes, el poder del rey Nabucodonosor y el poder de Dios. Pues, el mismo Nabucodonosor dijo: “¿Qué dios será aquel que os libre de mis manos?”. 

También es muy interesante, el significado de los nombres que aquí se mencionan. Por ejemplo, el nombre “Nabucodonosor” significa: Nebo protege mi corona, mis fronteras, mi descendencia. 

En otras palabras, Nabucodonosor significa: “Nebo me protege”. Nebo, era uno de los dioses del panteón babilónico. Para ellos, el dios de la ciencia y del arte, el dios de la sabiduría, el dios que cabalga sobre un dragón alado. Figura del diablo. 

En contraste, los nombres de los jóvenes ponen en evidencia su fe en Dios, en el Señor Jehová de los ejércitos. Debemos tener en cuenta, que  los nombres Sadrac, Mesac y Abed-nego, son nombres que les pusieron en Babilonia, sus nombres reales hebreos fueron: Ananías, Misael y Azarías, nombres que respectivamente significan: Amado del Señor, Quien es como Dios y El Señor es mi ayudador.         

Como podemos observar, el significado de los nombres hebreos de estos tres jóvenes exponen su confianza en Dios, y esa fe en el Señor les dio la firmeza y convicción para enfrentar con valor el horno de fuego ardiendo.  

Estos tres jóvenes, debían elegir entre sus principios y aquello que Babilonia les ofrecía. Eran personas temerosas de Dios, comprometidas, fieles, firmes, eran luz en medio de las tinieblas de Babilonia. Su fe en el Señor los hizo fuertes para resistir la vida desordenada, el ocultismo, la idolatría y filosofía de Babilonia. 

Hoy nos encontramos en un  mundo que a toda voz promulga leyes y aplaude los decretos que van en contra de la ley de Dios, el ocultismo abunda y también la filosofía atea, las tendencias sociales anti Dios y su palabra pululan, la misma educación promueve el anti diseño divino, entre muchas otras cosas. 

Y por todo esto, es fundamental, enseñar la palabra de Dios, y con nuestro testimonio mostrar que es posible vivir para Cristo, y que el verdadero bienestar y la vida verdadera sólo está en aquel que es el camino, la verdad y la vida, Jesucristo nuestro Señor.    

 

     

 

3) Dios protegió de manera sobrenatural a los jóvenes en el horno de fuego. 

Daniel 3:23-25 “los tres jóvenes cayeron atados dentro del horno de fuego ardiendo. Entonces el rey se espantó y se levantó, y dijo ¿No echaron a tres varones atados dentro del fuego? Y le respondieron: Es verdad, oh rey. Y él dijo: He aquí yo veo cuatro varones sueltos, que se pasean en medio del fuego sin sufrir daño alguno; y el aspecto del cuarto es semejante a hijo de los dioses ”. 

Ante la negación de postrarse delante de la estatua del rey Nabucodonosor, los tres jóvenes hebreos son lanzados al horno de fuego ardiendo, el cual por orden del rey fue calentado siete veces más. 

Los jóvenes no cayeron en el miedo, ni se dejaron intimidar ante las amenazas del rey de Babilonia. Tampoco cuestionaron la voluntad de Dios, ni se preguntaron: “¿Por qué el Señor no había enviado un castigo sobre el rey en aquel mismo momento, para evitar el lanzamiento al horno de fuego ardiendo?”. 

Aunque todo era difícil de comprender, ellos no cuestionaron a Dios, ellos decidieron confiar en el Señor, aunque aquello significará su muerte. No eran personas circunstanciales, eran personas de fe en Dios. De día o de noche, en verano o en invierno, ellos confiaban en el Señor. 

Después de ser arrojados al horno de fuego, la palabra de Dios nos dice que el primer sorprendido y lleno de espanto, fue el mismo rey Nabucodonosor, pues no los vio sufrir, y más bien vio un cuarto varón, por eso dijo: 

“¿No echaron tres varones atados? Yo veo cuatro varones sueltos, y el cuarto es semejante a hijo de los dioses”.   

Desde su idolatría y vano conocimiento, el rey Nabucodonosor lo llama “hijo de los dioses”. La Biblia N.V.I. dice “¡y el cuarto tiene la apariencia de un dios! O fue un ángel poderoso enviado por Dios, o seguramente fue esto, una Cristofania o una manifestación del Señor Jesucristo antes de Belén. 

El rey Nabucodonosor había dicho: “¿Qué dios será el que os libre?”, pues allí estaba nuestro poderoso Dios librando a sus hijos del fuego. No hay rey entre los hombres, ni poder en los cielos, ni en la tierra ni debajo de la tierra, que sea más grande que nuestro Dios, por eso está escrito que: 

“Toda rodilla de los que están en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra se doblará, y toda boca confesará que Jesucristo es el Señor para gloria de Dios Padre”. Filipenses 2:10-11.    

Estos tres jóvenes fueron lanzados atados al horno de fuego; pero, ahora estaban desatados, y el fuego no tocó ni siquiera sus vestidos. 

Nabucodonosor dice: “Se pasean en medio del fuego sin sufrir ningún daño”; es decir, el diablo quiso torturarlos y destruirlos, pero Dios cambió las cosas, de manera que los planes de sufrimiento y destrucción, el Señor los transformó en un paseo y bendición.  

Los jóvenes estaban en medio del horno de fuego, pero éste no pudo dañarlos, pues Dios mismo era su escudo. Esto nos recuerda, que podemos estar en medio de tiempos complicados, pero nuestro buen Dios será nuestro escudo y recompensa. 

Debemos destacar aquí, que lo más sorprendente no es el poder intenso del fuego, el cual fue siete veces aumentado, sino el gran poder de nuestro Dios, el cual nos lleva de gloria en gloria, recuerda: “No hay nada difícil para nuestro Dios”.    

 

 

 

4) Tu fe y perseverancia serán recompensadas por Dios (Daniel 3:28-30).    

“Entonces Nabucodonosor dijo: Bendito sea el Dios de ellos, que envió su ángel y libró a sus siervos que confiaron en él… Por lo tanto, decreto que todo pueblo, lengua y nación que dijere blasfemia contra el Dios de Sadrac, Mesac Y Abed-nego, sea descuartizado y su casa convertida en muladar; por cuanto no hay dios que pueda librar como éste. Entonces el rey engrandeció a los tres jóvenes hebreos en Babilonia”. 

Cuando decidimos confiar en Dios, aunque esto implique ciertas afectaciones humanas, al final, el poder y la buena voluntad del Señor prevalecerán; y el nombre de nuestro Dios será exaltado. 

Como observamos, el rey Nabucodonosor dio gloria a Dios. Además decretó que el Dios de los israelitas fuese respetado, y reconoció que no hay otro Dios que pueda librar como él. 

Los tres jóvenes hebreos no sólo fueron librados del horno de fuego, también fueron bendecidos por Dios; pues la Biblia nos dice que el rey Nabucodonosor engrandeció a éstos jóvenes en Babilonia (versículo 30). Aquí el término “engrandecer”, se traduce de la palabra hebrea “tselákj”, que además quiere decir: prosperar, avanzar, empujar, triunfar. Entonces, Dios fue glorificado y ellos fueron bendecidos.       

Conclusión: Nuestra confianza en Dios o nuestra fe en él, siempre serán bendecidas. Perseverar en medio de la adversidad, es sin duda, una poderosa evidencia de tu fe en Dios; y es una semilla fiel que te llevará a la victoria y a la bendición. Así, como Dios libró a estos tres jóvenes del horno de fuego ardiendo, nos librará de toda cosa mala.   (Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria). 

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5 Comments:

  1. Que hermoso mensaje,DIOS ES PODEROSO Y SE QUE NUNCA ME DEJARA Y NO ME DESAMPARARA, DIOS ES PODEROSO
    DIOS LES BENDIGA GRACIAS POR ESTOS MENSAJES DE BENDICION

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  2. Bendiciones Pastores , es impactante cada devocional sea nuestro Dios obrando aún mayor en sus vidas y ministerio.

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  3. Gloria a Dios gracias por tantas hermosas enseñanzas pastores Dios los bendiga siempre siempre

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  4. Muchas gracias,primero a mi Dios que le impulsa y lo inspira para que escriba éstos hermosos sermones,y luego a usted pastor que se entrega a Él para llevar a cabo ésta bendecida tarea, de todo corazón, MUCHAS GRACIAS.

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  5. Gracias primero a mi Dios que le inspira a escribir éstos hermosos sermones y luego a usted pastor que se entrega a Él para llevar a cabo ésta bendecida labor, de todo corazón, MUCHAS GRACIAS

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