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El poder transformador de Jesús

Sermón: El poder transformador de Jesús.

 

 

 

La palabra de Dios nos enseña que sobre el Señor Jesús, mientras estuvo en esta tierra, reposó la plenitud del Espíritu Santo. En sólo tres años y medio, Jesús evangelizó Israel, formó discípulos que luego evangelizaron el mundo conocido, en unas cuantas décadas el imperio romano fue conmovido por el mensaje del reino y por el poder del Espíritu Santo.   

La Escritura nos enseña que multitudes venían al Señor Jesús, desde las aldeas, los montes y las ciudades, todos querían un toque del Maestro. La presencia y poder de Dios transforma nuestra vida y todas las cosas.    

La Escritura nos dice en el Evangelio de Lucas: “Toda la gente procuraba tocarlo, porque poder salía de él y sanaba a todos”, según Lucas 6:19. 

Algo maravilloso había en él, tanto que todos lo querían tocar. El contexto bíblico nos habla de una multitud que seguía a Jesús, y todos querían llegar a él. Podemos imaginarnos como unos a otros se apretaban, todos se esforzaban por lograr un toque de él, o ellos mismos tocarlo ¿Por qué?   

Sin duda alguna, todos sabían que si lograban tocarlo, aquel toque no sería en vano (pues en un encuentro con Dios cualquier cosa puede pasar, nunca saldremos con las manos vacías de Su presencia). Era de conocimiento público, que cuando Jesús tocaba a alguien, o alguien tocaba a Jesús, algo sobrenatural y maravilloso sucedía.      

Precisamente por eso, todos tenían un gran deseo de llegar a Jesús. Todos reconocían el poder que estaba en él, la unción del Espíritu Santo, el poder de Dios reposaba en él, y el mismo Señor lo sabía.

 

 

 

Recordemos, que la misma Escritura al respecto dice: “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos”, el Señor Jesús apareció con poder y autoridad del cielo para transformar las vidas completamente, y por eso todos querían tocarlo. 

Por eso, todos venían a él, Jesús era su esperanza, su oportunidad de cambio y el Señor no los decepcionó. Recuerda: “Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado”.  

Pero, el Señor no sólo vino a sanar a los enfermos y liberar a los cautivos, también dio su vida en la cruz para dar salvación a los hombres. Por eso, el milagro más grande sucede cuando una persona recibe la salvación, pues es liberada de la enfermedad más mortal y cruel, el pecado. Situación que lleva a las personas a la condenación eterna.   

La palabra del Señor nos enseña que Dios Padre envió su Hijo Jesús, mientras el Señor estuvo en la tierra, anduvo sanando, restaurando, liberando, anunciando el evangelio del reino y perdonando los pecados, resucitó y ahora vive en nosotros, él transforma vidas, sana y libera. Definitivamente, Cristo es el camino, la verdad y la vida.

 

 

 

Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria. 

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