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Dios recompensa a quien ama su palabra

Sermón: Dios recompensa a quien ama su palabra.

 

 

 

Debemos tener muy en cuenta las palabras del Señor Jesús cuando dijo: “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”, entonces, debemos acercarnos a Su palabra, en compañía y guianza del Espíritu Santo, quien nos enseña y con su fuerza avanzaremos sin apartarnos de su camino, y entonces “seremos prosperados en todas las cosas”.   

Nos dice la palabra de Dios en la Segunda Carta del apóstol Pablo a Timoteo: “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad”.   

Esta segunda epístola de Pablo a Timoteo, contiene muchos consejos como los de un padre a un hijo. Todas estas instrucciones procuran el bienestar de Timoteo y su avance hacia el cumplimiento del propósito de Dios en su vida. El apóstol Pablo está a punto de morir a manos del imperio romano, y este es su último escrito.       

Debemos destacar en este pasaje términos como: “procurar, diligencia, presentarnos a Dios, y aprobar”, pues son palabras que nos muestran el compromiso y responsabilidad que tenemos al llevar el mensaje del Señor. Timoteo era pastor y tenía una gran responsabilidad como instrumento de Dios para predicar correctamente la palabra de Dios.   

El mensaje va mucho más allá de las palabras. Un predicador se convierte en un sermón viviente, sermón en el cual sus actos tendrán mayor volumen que todas sus palabras. 

Debemos tener también en cuenta, que todo cristiano es también una carta leída por los hombres, y por eso es fundamental dar un correcto testimonio, consecuente con la fe que declaramos. 

Debemos recordar, según las palabras del Señor Jesús, que somos luz del mundo y sal de la tierra, somos ciudadanos del cielo, estamos de paso por este planeta, y con nuestro estilo de vida debemos poner en evidencia la Cristo que vive en nosotros.  

 

 

 

El apóstol Pablo sigue hablándole a Timoteo y le dice además: “como obrero”, sin lugar a dudas, es una honra servir a Dios, y nuestros motivos deben ser sencillos y claros, el más importante es que Cristo siempre sea glorificado. Un obrero(a) de Dios debe servir con amor y fidelidad al Señor que lo redimió y le dio salvación.         

Es muy importante como miembros de una iglesia local, orar por nuestros hermanos y consiervos, para que todo cristiano “no tenga de que avergonzarse”. Con la fuerza del Señor Jesús debemos conducirnos rectamente con los de adentro (iglesia) y con los de afuera (no creyentes). Evitemos la murmuración, y más bien procuremos ser intercesores y testimonios vivos de la gracia de Cristo en esta humanidad.   

Vemos también, que el apóstol Pablo concluye diciendo “que usa bien la palabra de verdad”. Es muy importante que el siervo o sierva del Señor procure con diligencia presentar de manera correcta las Sagradas Escrituras. 

Y sin duda, es fundamental siempre acudir al Espíritu Santo de Dios, quien inspiró las Escrituras y conoce exactamente su significado, él nos enseñará y ungirá para llevar el mensaje del Señor a otras personas.  

 

  

 

Es muy interesante, tener en cuenta también que cuando el apóstol Pablo en el texto dice: “que usa bien la palabra de verdad”, el término “usar” se traduce de la palabra griega “orthotomeo”, que además significa: hacer un corte derecho; guiar en una senda derecha. Entonces, “usar” aquí es interpretar correctamente, enseñar adecuadamente la Biblia, y hacer comprensible el texto bíblico. 

Así, pues, con diligencia y amor por Dios y su palabra, debemos sumergirnos en ella con la dirección del Espíritu Santo, prepararnos para obedecer y proclamar su verdad; y las bendiciones vendrán por añadidura.   

Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria. 

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