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Un hombre cojo es sanado

 Sermón: Un hombre cojo es sanado.   

 

 

 

Introducción: Este estudio bíblico basado en Hechos 3:10, en el que Pedro y Juan sanan a un hombre cojo de nacimiento, nos enseña el poder del Señor Jesús sobre toda adversidad. Una reflexión, que junto a la puerta la Hermosa del templo de Jerusalén, nos recuerda que por la autoridad de Cristo y en su nombre podemos ver milagros y maravillas de Dios a nuestro favor.     

1) Consideremos en primer lugar, consideremos la condición de este hombre. Nos dice la palabra de Dios en el Libro de los Hechos 3:1-3 

“Pedro y Juan subían juntos al templo a la hora novena, la de la oración. Y era traído un hombre cojo de nacimiento, a quien ponían cada día a la puerta del templo que se llama la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entraban en el templo. Este, cuando vio a Pedro y a Juan que iban a entrar en el templo, les rogaba que les diesen limosna”. 

Este hombre vivió en un estado de aflicción, pues desde niño experimentó una especie de parálisis. Él sufrió un defecto en ambos pies que le impedía caminar, más adelante, en el versículo siete de Hechos dos, la Biblia nos dice que fue sanando de “los pies y tobillos”, y en el versículo dos se nos dice que él “era traído”. Inicialmente entonces, no podía moverse por sí mismo.      

Este hombre, lógicamente, no podía trabajar, ni valerse por sí mismo, vivía de la limosna de los demás. Puedes imaginarte por un momento el trato que recibía en su casa, además de la condición de su corazón, según el pensamiento judío él estaba “bajo maldición”. Según el contexto tenía cuarenta años de edad.   

Este hombre siempre se hacia fuera del templo. Esta puerta llamada la Hermosa, probablemente la puerta donada por Nicanor, judío rico de Alejandría, hecha en el costoso bronce de la ciudad de Corinto, que superaba en valor todas las demás, teniendo en cuenta que la mayoría de las puertas del templo estaban recubiertas con partes de plata y oro.   

Esta puerta tenía como  medidas: veinticuatro metros de altura y veinte metros de ancho, y se requerían veinte hombres para cerrarla; aquí estaba éste hombre excluido del templo por su discapacidad física, y esperando limosnas.   

Podemos ver en esta puerta un límite para este hombre, la puerta le decía hasta donde podía llegar. Además sus pies le impedían seguir adelante, hay muchas cosas que nos pueden impedir caminar bien con el Señor. Todo esto debemos llevarlo delante de la presencia de Dios, y lo torcido será enderezado y lo enfermo será sanado.  

 

 

 

2) En segundo lugar, debemos destacar el poderoso nombre del Señor Jesucristo. 

“Pedro, con Juan, finado en él los ojos, le dijo: Míranos. Entonces él les estuvo atento, esperando recibir de ellos algo. Más Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda… Pedro dijo: En el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda…”. Hechos 3:4-7.   

Sin lugar a dudas, el tesoro más grande es conocer al Señor Jesucristo. Como Pedro, compartamos entonces a Cristo con los demás, ellos no se pueden acercar a Cristo están impedidos, ayudémosles, muchos están a la puerta, esa puerta nos habla también de Cristo, ayudémosles a entrar en la maravillosa realidad del Reino de Dios.    

El nombre del Señor Jesucristo, es una palabra compuesta: “Jesús” que significa: Salvador; y “Cristo” que significa: Ungido. Este nombre resume su obra redentora, y victoria en la cruz del Calvario. 

El versículo uno nos dice que ellos subían a la hora novena la de la oración. Los judíos guardaban tres horas al día para la oración pública; la hora tercera, que equivale a las nueve de la mañana; al mediodía, y a la hora novena, es decir, las tres de la tarde. 

Es interesante tener en cuenta que la hora novena, fue la misma hora en que Jesús murió en la cruz, y por aquella obra la sanidad vino sobre este hombre. 

Debemos destacar que fue a la hora novena, la de la oración, era la hora del sacrificio del cordero, y eso nos habla de Cristo, él siempre sigue siendo nuestra solución. 

Este hombre se quedó mirando al apóstol Pedro, él esperaba algo de la gente, pero, allí aprendió a poner su confianza en Dios, quien es proveedor y Señor de todos nosotros. 

Con razón dice la palabra de Dios en el Libro del profeta Isaías 45:22, “Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay más”. 

Debemos tener en cuenta que Dios delegó autoridad y poder en el nombre de Jesucristo. El poder se lo entrega a la iglesia, para que en su Nombre echemos fuera demonios, pongamos las manos sobre los enfermos y sean sanos, en el nombre de Jesús suceden cosas maravillosas.   

Esta poderosa y soberana autoridad fue conquistada por el Señor Jesús, como nos enseña la Biblia en la Carta a los Filipenses 2:9-11 

“Dios le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre”. 

Por eso, su Nombre está sobre todo problema, crisis, enfermedad, tentación y demonio, por eso nada nos puede separar del poder y amor de Dios, que es en Cristo Jesús.  

 

 

 

3) En tercer lugar, debemos tener en cuenta que nuestra vida y servicio es para la gloria de Dios. Hechos 3:8-10   

“Y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando y saltando, y alabando a Dios. Y todo el pueblo le vio andar y alabar a Dios. y le reconocían que era el que se sentaba a pedir limosna a la puerta del templo, la Hermosa; y se llenaron de asombro y espanto por lo que le había sucedido”. 

Es muy importante expresar nuestro gozo por la bendición de Dios, y mostrar el milagro de Cristo en nosotros. El pasaje bíblico en el versículo diez nos dice: “le reconocían”, aquel era el cojo, era el limosnero, el que por cuarenta años lo afligió su sentimiento de culpa, era el que no podía entrar al templo a alabar al Señor. 

Este hombre había experimentado algo maravilloso en su vida, algo nuevo ocurrido en él, ahora estaba sano, restaurado, libre de su aflicción, y con libertad para alabar al Señor y servir a Dios, en la medida de lo posible.     

Reflexión final: Todo es posible para el Señor Jesucristo. Ante ciertas crisis y adversidades, con facilidad, podemos desviar nuestra mirada de Dios, y nos conformamos con sobrevivir. 

Sin embargo, la palabra de Dios nos anima a ver un problema como una oportunidad; las crisis deben impulsarnos y acercarnos a Dios, cuando confiamos en él y esperamos su tiempo, él hará grandes cosas y nosotros alabaremos su Nombre poniendo en evidencia sus milagros y transformación en nuestra vida.

 

 

 

Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria.

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8 Comments:

  1. Excelente reflexión pastor, me encantó, mi deseo es seguir recibiendo, estudiando y predicando éstas hermosas reflexiones, Dios le siga usando en éste maravilloso ministerio, saludos y bendiciones para usted y su familia, gracias.

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    1. Muchas gracias hermano Adrian por tus valiosas palabras, y por dejarnos tu valioso comentario. Dios bendiga tu vida y familia.

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  2. Hermoso mensaje pastor, me gusto mucho la forma como lo desarrollo.
    Gracias por compartir estos temas con nosotros.
    Dios le continue bendiciendo.

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    1. Muchas gracias Pastor Daniel por dejarnos su valioso comentario. Dios bendiga su vida, familia y ministerio.

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  3. Dios le bendiga pastor muchas gracias por cada sermón compartido,que Dios le siga bendiciendo,

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    1. De igual manera Noemi, Dios te bendiga y muchas gracias por tus palabras y apoyo.

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  4. Precioso!! Bendiciones en este nuevo año. Q podamos seguir juntos, a pesar de la distancia, todos los q leemos estos estudios aprendiendo y edificándonos en la palabra De Dios.

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    1. Muchas gracias Sara por tu apoyo, y por cada uno de los comentarios que haces en este espacio. Dios bendiga, en este nuevo año, tu vida y familia con abundancia en todas las áreas. Gracias por continuar apoyándonos con tus valiosas palabras y ayudándonos a dar a conocer la palabra de Dios.

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