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El Señor Jesucristo te ama

 Sermón: El Señor Jesucristo te ama.

 

 

  

La palabra de Dios nos enseña que en Israel los publicanos eran señalados y rechazados por los demás judíos y por las autoridades religiosas, en contraste el Señor Jesús se acercó a ellos para llevarles el evangelio del reino de Dios y las buenas nuevas.  

Textualmente nos dice la Escritura en el evangelio de Marcos 2:16-17 “Y los escribas y los fariseos, viéndole comer con los publicanos y los pecadores, dijeron a sus discípulos: ¿Qué es esto, que Él come y bebe con publicanos y pecadores? Y oyéndolo el Señor Jesús les habló diciendo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos: No he venido a llamar a justos, he venido a llamar al arrepentimiento a los pecadores”.  

Esto era posible porque los ojos del Maestro divino podían ver la verdadera condición y necesidad de sus corazones, ellos (los publicanos) eran ricos en términos materiales, pero eran muy pobres en su vida espiritual, su necesidad de Dios era inmensa.  

La gracia del Señor no reposaba en sus vidas, sus corazones eran gobernados por el reino de las tinieblas, pero el Señor vino a traer salvación, él vino a reconciliar al pecador con su Creador, Jesús es Aquel que acerca al hombre con su razón de vida en esta tierra.  

Por eso es muy importante tener en cuenta, que cuando nos acercamos a Dios no es por virtudes nuestras o por méritos propios, sino por Su gracia, misericordia y amor. Acercarse a Dios con humildad, es lo que realmente restaura al ser humano, Einstein dijo: “El hombre es  más grande cuando está de rodillas”.

 

 

  

La palabra de Dios nos enseña que lo primero que el Señor Jesús mira es el corazón. En aquel entonces todos rechazaban y menospreciaban a los publicanos (por ser cobradores de impuestos al servicio del imperio de Roma), pero el Maestro sabía muy bien que ellos también necesitaban arrepentirse, acercarse a Dios y seguir el camino de la fe.  

En todo este proceso, es muy importante un corazón manso y sencillo. Es necesario adorar, orar, ayunar y demás asuntos espirituales, pero debemos hacerlo con la sencillez que el mismo Señor Jesucristo nos enseña, evitando la pompa religiosa y la hipocresía del espíritu fariseo. Las apariencias son un engaño no sólo para los demás, sino para nosotros mismos.  

Por eso, procuremos con un corazón sencillo y genuino amar al Señor y cumplir así con el principal y gran mandamiento de la ley de Dios: “Amarás al Señor tu Dios, con toda tu mente, con todo tu corazón y con todas tus fuerzas”. Fortalece tu amor por Dios, y todo lo demás vendrá por añadidura.  

 

 

 

Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria.

Te invito a leer: La poderosa unción del Espíritu Santo 


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2 Comments:

  1. No hay lugar más alto q estar a sus pies como dice la canción. Gloria a Dios q nos permite estar de rodillas ante Él

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  2. Amen mis queridos Pastores, poderosa Palabra, Dios me les Bendiga cada dia.

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