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El poder transformador de Dios

Sermón: El poder transformador de Dios.

 

 

  

Introducción: Quiero iniciar refiriéndome a una historia. En una de las grandes batallas de la Guerra Civil, en los Estados Unidos de América, un recluta que había perdido su compañía durante una gran confusión, decidió acercarse a su general y le preguntó que ha dónde debía entrar. “¿Entrar?” rugió el general, con una voz de trueno tan terrible que aterrizó al ya asustado soldado. “Entra a dondequiera; se está combatiendo en todas las líneas de batalla”.  

Esta breve historia nos recuerda que no debemos preguntar “¿Dios, quieres que te sirva?”. La respuesta es demasiado evidente y contundente, el Señor Jesús lo dijo: “la mies es mucha y los obreros pocos”. Debemos disponernos para servir a nuestro buen Dios.   

 

1) El Señor Jesucristo está llamando obreros.  

Nos dice la palabra de Dios en el evangelio de Marcos 2:13-14 “Después volvió a salir al mar; y toda la gente venía a él, y les enseñaba. Y al pasar, vio a Leví hijo de Alfeo, sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y levantándose, siguió al Maestro”.   

Respecto a Leví, debemos primero tener en cuenta que él era un cobrador de impuestos. Su nombre “Leví” quiere decir: unido, asociado a. Es un término que denota adhesión, unión, el que une a los suyos. Al nacer indica la esperanza de que el nuevo miembro renueve la unión de la familia y el amor de los esposos.   

Sin embargo, podemos ver que aquel significado de su nombre no aplicaba en su vida en aquel momento, ya que como cobrador de impuestos de Roma era aborrecido, llamado incluso “publicano”, un publicano era considerado un gentil. 

Además estos hombres demandaban sumas superiores para pagarse ellos mismos, eran excluidos de la sociedad hebrea, era aborrecido por el pueblo de Israel (por lo cual no procuraba la “unión”).   

Este hombre, Leví, es llamado posteriormente “Mateo” (seguramente esto sucedió al venir a ser discípulo del Señor Jesús), y Mateo significa: “don de Dios”, “regalo de Dios”, “recompensa”. 

Podemos ver entonces, que nuestro buen Dios transforma a alguien que le cobraba los impuestos a los hebreos, en bendición y don para ellos mismos, pues el ministerio de Mateo fue dirigido a los judíos. Esas son las obras de nuestro buen Dios, para él todo es posible.      

 

 

 

La palabra del Señor nos enseña de manera contundente una verdad y es que “Dios no hace acepción de personas”. 

El mismo pasaje nos enseña que el Maestro lo llamó: “sígueme”, y Mateo tomó la decisión de seguirlo, porque ante el llamado del Señor Jesús cada uno toma su decisión, y seguirlo es sin duda, la mejor decisión. 

La respuesta de Mateo: “levantándose, le siguió” nos dice la Escritura, y Mateo pasa de ser un publicano a ser un discípulo del Señor, este hombre llega a convertirse en apóstol y escritor de uno de los evangelios. Fue un poderoso instrumento en las manos del Señor.   

En este caso, podemos confirmar de nuevo las palabras de Dios: “quien lo necio del mundo escogió, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia”, según la primera Carta a los Corintios capítulo uno versículos 27-29.          

   

2) El Señor Jesucristo es quien genera una verdadera restauración. 

Nos dice l Escritura según Marcos 2:16-17 “Y los escribas y los fariseos, viéndoles comer con los publicanos y con los pecadores, dijeron a los discípulos: ¿Qué es esto, que él come y bebe con los publicanos y pecadores?”. Al oír esto el Señor Jesús les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido  llamar a justos, sino a pecadores”. 

Debemos tener presente siempre algo, y es que nadie es demasiado malo para que el Señor Jesucristo deje de llamarlo.    

La palabra de Dios nos dice que el Señor Jesús va a casa de un publicano (creo yo, que el Señor quiere estar en todas las casas); los escribas y fariseos van para criticar al Maestro, no para edificar, ellos van a promover la discordia. 

Esto nos recuerda, la importancia de evitar el espíritu fariseo que condena a los demás, pero no puede ver su propia maldad. El celo religioso ciega el entendimiento.   

Mediante sus enseñanzas y palabra en los evangelios, el Señor Jesús muestra su anhelo por hallar una disposición verdadera: 

Nos dice Marcos 2:18-20 “… ¿Por qué tus discípulos no ayunan? El Señor Jesús dijo: ¿Acaso pueden los que están de bodas ayunar mientras está con ellos el esposo? Entre tanto que tiene consigo al esposo, no pueden ayunar. Pero vendrán días cuando el esposo les será quitado, y entonces en aquellos tiempos ayunarán”.    

La palabra del Señor nos enseña que los discípulos de Juan y de los fariseos, ayunaban dos veces por semana, los lunes y los jueves. Ahora son instruidos por el Señor acerca del ayuno, Jesús les explica: “nadie hace ayuno en la fiesta de boda”. 

En la Escritura el ayuno muestra tristeza, y si hubiese tristeza sería después de la fiesta, al retirarse el novio. La palabra “esposo” aquí viene del griego “nunfios” que primeramente significa novio. 

Entonces, el Señor explica que por cuanto él estaba presente, sus discípulos no tenían que ayunar, pero en su ausencia lo harían (y cómo podemos leer en la Escritura, el Señor Jesús no abolió el ayuno, él lo practicaba, los discípulos y la iglesia primitiva también, el ayuno es una bendición, pero no debe ser “religioso”, debe nacer en nuestro corazón, un corazón que ama al Novio). Lo que hacemos debemos hacerlo para la gloria de Dios.

 

   

 

3) El Señor Jesús enseña y revela los diseños del cielo. 

Nos dice la palabra del Señor en Marcos 2:21 “Nadie pone remiendo de paño nuevo en vestido viejo; de otra manera, el mismo remiendo nuevo tira de lo viejo, y se hace peor la rotura”. Esto nos enseña que las cosas nuevas que trae Dios, requieren la aceptación sincera de aquellos que siguen al Maestro.        

Sin duda alguna, ninguna persona, por lógica natural, rompería un vestido nuevo para reparar un vestido viejo. Esto nos recuerda y enseña que por muchos siglos la iglesia ha estado vestida de religión, de tradiciones de hombres, de estructuras religiosas, pero hoy Dios está trayendo sobre su iglesia un nuevo vestido de gloria, resplandeciente (una iglesia que deja ver a Cristo), sin mancha (pecado) y sin arruga (renovación). Una iglesia que camina en la voluntad y tiempo del Señor.   

Debemos tener en cuenta que nuestro buen Dios está trayendo sobre su iglesia una renovación en su vestido, por eso el apóstol Pablo por el Espíritu Santo dijo: “Porque os celo con celo de Dios; pues os he desposado con un solo esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo”, la iglesia está siendo llamada a la intimidad con su novio, es decir, debe fortalecer y crecer en una relación genuina con el Señor Jesucristo.     

Es muy importante saber que debemos estar preparados para lo nuevo que Dios trae, Marcos 2:22 “Y nadie echa vino  nuevo en odres viejos; de otra manera, el vino nuevo rompe los odres, y el vino se derrama, y los odres se pierden; pero el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar”. 

Consideremos aquí ¿Qué son los odres? Los odres son recipientes de cuero, que guardan líquidos cómo agua, leche, vino y aceite. Los odres viejos se rompen en el proceso de fermentación del vino nuevo, y de este modo se pierde todo el vino.   

Como vemos, el Señor Jesucristo utiliza esta verdad para decirnos que debemos preparar y disponer nuestro corazón para lo nuevo que Dios está depositando y trayendo a su iglesia (vino nuevo, sin fermentar, vino dulce, vino del cielo, no habla del vino terrenal y corruptible, sino de aquella bendición de Dios que nos lleva a disfrutar la presencia de Dios y sus bendiciones). 

Y como bien sabemos, lo viejo rechaza o repele lo nuevo, se contradicen, por eso muchos cristianos e iglesias locales, rechazan lo nuevo que el Señor Jesús y el Espíritu Santo están trayendo. Pero, Dios seguirá adelante con su plan, y tú y yo debemos decirle: “Aquí estoy, haz tu voluntad en mi vida”.    

Reflexión final: Nuestro buen Dios. Todo aquel que busca a Cristo y le sigue, recibirá no sólo vida eterna sino que hallará la razón por la cual fue creado, y encontrará que el mayor gozo es avanzar hacia el propósito del Señor.

 

 

 

Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria.

Te invito a leer: Sermones para predicar. 

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3 Comments:

  1. Que precioso estudio pastor Dios lo siga usando

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  2. Tenemos tanto q mejorar. Que el Señor cumpla su propósito en nosotros

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