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Entrega, sin reservas, tu corazón a Dios


Sermón: Entrega, sin reservas, tu corazón a Dios.




La tradición y la historia nos enseñan que por lo general cuando un rey iba de visita a otro rey le llevaba regalos especiales, además de gran valor. En la misma palabra de Dios se nos dice que la reina de Saba llevó muchos regalos cuando fue a visitar y a conocer al rey Salomón.

En el Nuevo Testamento, específicamente en el Evangelio según San Mateo se nos dice que cuando los sabios de Oriente visitaron a Jesús siendo un bebe le llevaron incienso, mirra y oro, regalos en reconocimiento al Rey que había nacido.  

También podemos leer en el Libro de Apocalipsis cuando los ancianos ponen a disposición del Rey de reyes sus coronas en adoración. Vale la pena preguntarnos aquí ¿Cómo debemos acudir ante la presencia de nuestro Dios? 

En el Evangelio según San Lucas podemos leer: “Y he aquí, una mujer de la ciudad que era pecadora, cuando supo que el Señor Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con ungüento, y estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a regar sus pies con lágrimas, y los enjugaba con los cabellos de su cabeza; y besaba sus pies, los cuales ungía con aceite y perfume”.  

Como podemos observar, la mujer que entró en la presencia del Señor Jesús era una pecadora, por tanto era rechazada por la comunidad judía, era ignorada, seguramente su corazón estaba hecho pedazos y por supuesto con unos niveles altos de  culpa y un gran complejo de inferioridad.

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A pesar de todos estos obstáculos, esta mujer entró a adorar al Rey Jesucristo nuestro Señor; y de la presencia del Maestro salió justificada, por el Señor aceptada y honrada, esto es el resultado de buscar a Dios con un corazón manso y humilde.

Es muy importante acercarnos al Señor, y entregarle el más grande tesoro que él espera: nuestro corazón. Los brazos del Señor siempre están abiertos para recibir a todo ser humano que reconoce su condición y su necesidad.  

Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria.



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