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No permitas que la ansiedad gobierne tu corazón

No permitas que la ansiedad gobierne tu corazón
(No permitas que la ansiedad gobierne tu corazón). La Biblia nos enseña diciendo que “la paz de Cristo gobierne vuestros corazones”, el deseo de Dios es que su paz llene y dirija nuestra vida. La ansiedad es un enemigo de la fe y derriba la esperanza en las promesas de Dios.

No permitas que el afán y la ansiedad gobiernen tu corazón. Las preocupaciones que no se dejan en las manos de Dios se convierten en pesadas cargas que fatigan al cristiano y lo hacen finalmente desfallecer. Es necesario confiar en Dios y en su cuidado...    

No permitas que la ansiedad gobierne tu corazón.

Nos dice Hechos 1:6-8 “Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo? Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra”.     

1) En primer lugar debemos tener presente que habiéndoles dicho el Señor Jesús a sus discípulos que debían esperar la promesa del Padre, ellos vuelven a preguntar acerca del reino venidero, y con ansiedad le preguntan al Maestro: ¿Restaurarás el reino a Israel en este tiempo? Ellos no lograban tener tranquilidad en su corazón, habían muchas preguntas.    

Y por supuesto aquella pregunta que le hacen al Maestro nos deja ver su ansiedad por saber no sólo los acontecimientos venideros, sino el tiempo en el que el Señor los haría, y Jesús conociendo sus corazones, porque él conoce lo más profundo de nuestro ser, responde con amor y sabiduría diciéndoles:

“No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad”.



2) En segundo lugar podemos decir que en otras Jesús les dijo: “Saber eso no les corresponde, aquella información es manejo de Dios Padre”. E inmediatamente el Señor les habla de nuevo acerca del Espíritu Santo y su venida, es decir, el Señor vuelve a traerlos a la verdad que él necesitaba que ellos conocieran y esperaran. El Señor Jesús les habla de aquello que Dios quiere que conozcan y sepan.  

Esto nos permite concluir que debemos estar dispuestos para ver las cosas como Dios las ve, y procurar lo que él quiere que busquemos. Preocuparnos por otras cosas nos hace perder el enfoque de Dios. Debemos concentrarnos en lo que el Señor quiere que estemos enfocados. 

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3) En tercer lugar debemos tener presente que la preocupación no acelera los tiempos de Dios, y el angustiarnos no hace que la voluntad del Señor se apresure. Es fundamental esperar y confiar en la bondad de Dios y en sus tiempos, es esto lo que trae paz a nuestro corazón y genera seguridad en nuestro diario vivir

Hay cosas que son de exclusiva administración divina, recordemos que la palabra de Dios nos dice: “Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios; más las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre, para que cumplamos las palabras de esta ley” Deuteronomio 29:29.

Por tanto, es fundamental confiar y creer en la soberanía, poder y bondad de Dios. Él todo lo hace bien en su perfecto tiempo.

Te invitamos a leer:





Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria. 

4 Comments:

  1. Dlb Pastor,siempre usaso por Dios psra darnos esa palabra de animo y aliento en el momento justo,bendiciones!

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  2. Gracias pastor y el Señor les bendiga.
    He leído hoy esto y quiero compartirlo por si le es de bendición a alguien que lea por aquí:

    En los momentos de angustia, de gran dolor, somos especialmente invitados a orar al Señor. Podemos contar con su respuesta: “Te libraré”. De ese modo, el primer resultado de la prueba es hacernos apreciar la comunión con Dios. Le clamamos y él responde. En nuestro dolor y angustia, él estará a nuestro lado, y su presencia nos tranquilizará.Sin embargo la promesa de Dios no es solamente: “Lo libraré”, sino que va más allá: “Y le glorificaré”. Así, un día que se inició en el desconcierto puede terminar, por la gracia de Dios, ¡para nuestro honor!

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