Ads 468x60px

Tú puedes salir de tu crisis

Introducción: La Biblia nos enseña que Israel estuvo bajo aflicción egipcia por cuatrocientos años, pero cuando empezaron a clamar a Dios, el Señor escuchó y atendió su clamor, y entonces levantó a Moisés a través del cual liberó a su pueblo. La grandeza del imperio egipcio y el poder de su ejército cayeron ante la gloria del Señor, porque no hay nada imposible para Dios... 


Tú puedes salir de tu crisis. 

1) La pobreza causada por Madián. Jueces 6:1-6a.   

“Los hijos de Israel hicieron la malo ante los ojos de Jehová; y Jehová los entregó en mano de Madián por siete años, y la mano de Madián prevaleció contra Israel. Y los hijos de Israel, por causa de los madianitas, se hicieron cuevas en los montes, y cavernas, y lugares fortificados…” Jueces 6:1-2.

Lamentablemente para aquel momento el pueblo de Israel ha hecho lo malo y como resultado vino Madián contra ellos. La Biblia nos dice que “Jehová los entregó en mano de Madián”, algunas veces puede ser difícil comprender y asimilar los instrumentos divinos para nuestra formación, en éste caso la herramienta de Dios fue el pueblo de Madián.   

Los madianitas prevalecieron contra el pueblo de Dios, pues el respaldo del Señor no estaba con Israel para derrotarlos, y por eso se hicieron cuevas, cavernas y lugares fortificados en los montes para vivir y refugiarse allí.   

Cuando Israel sembraba en el valle y estaba a punto de recoger las cosechas aparecía el pueblo de Madián quien atacaba a Israel y luego recogía todos los frutos. Destruían todo y no dejaban alimento para Israel ni para sus ganados.   

Eran tiempos muy difíciles y frustrantes para los hebreos pues no podían ver el fruto de su trabajo, no podían disfrutar el resultado de su esfuerzo, nos dice la Biblia que venían los madianitas en gran número y devastaban la tierra, es decir arruinaban la tierra.

Recordemos que era la tierra que fluye leche y miel, era la tierra de la abundancia, Dios había preparado esa bendición para su pueblo, pero ahora era Madián quien la estaba tomando y disfrutando. Entonces no basta con estar en la tierra prometida, debemos caminar con Aquel que la prometió y la entregó. 

La primera parte del versículo seis nos dice: “De este modo empobrecía Israel en gran manera por causa de Madián”. La palabra “empobrecía” se traduce del término hebreo “dalal”, que además significa: ser débil, estar oprimido, afligido, empobrecer.

Entonces la acción de Madián contra Israel no estaba sólo afectando su situación económica, además el pueblo de Dios estaba experimentando una aflicción emocional, una opresión espiritual, y todo esto generaba debilidad y agotamiento.

Los madianitas estaban causando esta pobreza en el pueblo de Dios, y es muy interesante ver que el nombre “Madián” significa: contienda, rencilla, disputa, lucha, que regaña o reprende. Esto no sólo nos habla de la naturaleza de Madián, sino de aquellas actitudes y comportamientos que en nuestra vida se asemejan a los madianitas.     

Si Madián es pelea y contienda, y eso empobreció a Israel, pienso que cuando la familia vive en peleas y contiendas se genera un ambiente para el empobrecimiento en general. Cuando el matrimonio vive en peleas y contiendas, en altercados y ofensas, está atrayendo pobreza al hogar, escasez a la familia.        

Es por eso que Jesús nos llama a vivir en amor y perdón, la ausencia de armonía en casa o en nuestra vida, da lugar al enojo, a la ira, al deseo de venganza, el egoísmo se hace fuerte y tenaz, lo que permite la acción de Madián en casa, llega el caos, la ruina, la pobreza y la tierra es devastada.

Esa no es la voluntad de Dios para nuestra vida ni para nuestra familia, acerquémonos a Dios con corazón sincero, en arrepentimiento y permitamos que él establezca su diseño en nuestra vida y familia, permitamos que Dios bendiga la obra y trabajo de nuestras manos. 

(Nota: Te invitamos a adquirir gratis nuestro libro: Dios es quien tiene la última palabra. Promoción del 12 16 de agosto 2019. Podemos en un tiempo de crisis pensar que todo se va acabar, o que la situación va a empeorar, o tal vez nos digan que todo terminó mal y que ya no se puede hacer nada, pero es Dios quien tiene sostiene nuestra vida, familia y futuro en sus manos y nada nos pasará sin que primero no pase por las manos del Señor. Adquiere sin costo alguno este nuevo libro aquí en: GRATIS LIBRO DIOS ES QUIEN TIENE LA ÚLTIMA PALABRA).         


2) La pobreza causada por la desobediencia de Israel. Jueces 6:6b-10.   

“De este modo empobrecía Israel en gran manera por causa de Madián; Y los hijos de Israel clamaron a Jehová… entonces Jehová envió un varón profeta…” Jueces 6:6-7.

La segunda parte del versículo seis nos dice que Israel “clamó a Jehová”. La pregunta es ¿por qué esperaron siete años para hacerlo? Algunas veces dejamos la oración como último recurso, a veces caemos en la comodidad y descuidamos la búsqueda de Dios.  

Cuando el corazón se enfría puede vivir circunstancias difíciles y duras, y no se busca a Dios, porque la persona cree que todo al final se va arreglar, que al final Dios es misericordioso y todo terminará bien, sin buscar al Señor.     

Israel había dejado de buscar al Señor, y ante la opresión madianita siete años después vuelve a clamar a Dios. Nos dice la Biblia que ante aquel clamor el Señor respondió enviando un varón profeta, el versículo ocho no nos da su nombre, solamente lo presenta como “un varón profeta”.

Esto nos recuerda que lo importante no es el título ni ser reconocido, sino ser usado por Dios. Lo importante no es la tarjeta de presentación, sino ser portador de la gloria de Dios. Lo importante no es la buena oratoria, sino hablar de parte de Dios.      

Ante el clamor de Israel Dios respondió enviando un mensaje en el que los hace conscientes de su poder para liberar pues ya lo había hecho en Egipto, y les recuerda también que por su poder y fidelidad les había entregado la tierra de los cananeos.

Y en el versículo diez el Señor le recuerda a Israel que él era su Dios, que le debían a él fidelidad y adoración, debían levantar culto para él, pero ahora adoraban y temían a los dioses cananeos, y habían así desobedecido a Dios. 

La solución es volverse a Dios con un corazón arrepentido y clamar su misericordia, pues el Señor fiel y bondadoso perdonará y restaurará al oprimido. Con su grandeza Dios derribará el poder demoniaco y dejará ver su favor y bendición.     

3) Dios no abandona a los suyos. Jueces 6:11-16.

“Y vino el ángel de Jehová… y Gedeón estaba sacudiendo el trigo en el lagar, para esconderlo de los madianitas. Y el ángel de Jehová se le apareció y le dijo: Jehová está contigo, varón esforzado y valiente…” Jueces 6:11-12.

Es maravilloso ver que ante el clamor de su pueblo, después de enviar a su profeta, fue Dios mismo quien vino a visitarlos. El ángel de Jehová se le apareció a Gedeón (una manifestación visible de Dios, o “teofanía”). La Biblia nos enseña que Gedeón estaba gobernado por el miedo, por eso sacudía el trigo para esconderlo de los madianitas.  

Dios le habla a Gedeón y le dice: “Dios está contigo” es una verdad a veces difícil de creer, sobre todo como en aquel momento cuando las circunstancias son duras y difíciles, pero creer que el Señor está con nosotros todos los días, es parte de la fe que agrada a Dios. Y añade y le dice el Señor a Gedeón: “varón esforzado y valiente”.

Tengamos en cuenta aquí que Dios llama las cosas que no son como si fuesen, y él con su palabra de poder creó todas las cosas, por tanto Dios no le habla a Gedeón como lo ve en aquel momento, sino como será en sus poderosas manos. 

Según el versículo trece Gedeón cuestiona aquellas verdades que el ángel le dice, y por eso pregunta: ¿Sí Dios está con nosotros por qué estamos en semejante situación? ¿Dónde está el poder de Dios para liberarnos? Y concluye equivocadamente: “Dios nos ha desamparado”. Por lo general las crisis nos llevan a sacar conclusiones equivocadas.    

Pero en medio de la dificultad Dios nos capacita para superar los obstáculos y vencer al enemigo. Dios le dice: “ve con tu fuerza, yo te envío”. Lamentablemente Gedeón sigue mirando más los obstáculos y sus propias limitaciones que el poder de Dios, por eso destaca la pobreza de su familia y de sus antepasados, así como el hecho de no ser el primogénito de la familia.

Pero a Dios le plació llamarlo y esto es lo más importante, no se trata de nuestras virtudes o capacidades, sino del poder de Dios. No desecho la importancia de prepararse, pero para Dios esto es secundario, pues lo más importante no es la capacitación, sino la disposición del corazón humano. Por eso Dios le asegura su presencia y respaldo, diciéndole: “Ciertamente yo estaré contigo y derrotarás a los madianitas”.    

El nombre “Gedeón” significa: “El que rompe”. Gedeón era el instrumento de Dios para aquel momento, había sido diseñado por Dios para romper o quebrar el dominio madianita, pero el miedo que gobernaba su corazón no le permitía ver aquel potencial o don dado por Dios.

El miedo y la incredulidad son armas del enemigo para afligir al cristiano y para impedir que fluya en lo que Dios le ha dado. Es fundamental entrar en la presencia de Dios pues Las cadenas del temor y la aflicción son rotas por el poder de Jesucristo y la unción del Espíritu Santo.

El pueblo de Israel libre de Egipto pudo construir un tabernáculo en el desierto y adorar y servir a Dios, hoy libres por Jesucristo podemos adorar y servir al Rey de reyes y Señor de señores. No permitas que el enemigo oprima o te robe lo que Dios ha establecido para ti, pues mayor es el que está en ti que el que está en el mundo.          


4) Dios nos enseña el poder de la ofrenda. Jueces 6:17-21.  

“Yo te ruego que si he hallado gracia delante de ti, me des señal de que tú has hallado conmigo… Te ruego que no te vayas de aquí hasta que vuelva a ti, y saque mi ofrenda y la ponga delante de ti…” Jueces 6:17-18.

Por supuesto la experiencia que está viviendo Gedeón es maravillosa y aun no es completamente consciente que el que está hablando con él es Dios mismo (piensa seguramente que es un ángel). En medio de su crisis pide al ángel una señal de todo esto, y le ruega que se quede allí mientras él va y trae una ofrenda para presentarle. 

Gedeón de acuerdo al conocimiento que tiene de las ofrendas prepara un cabrito y se lo presenta al ángel, y éste acepta la ofrenda y con el báculo (cayado, vara) que tenía en su mano tocó la ofrenda y subió fuego de la peña que la consumió, y el ángel desapareció.    

Como podemos ver aquel ángel era Dios mismo y mediante aquella ofrenda Gedeón estaba adorando al Señor, y el hecho de que la ofrenda hubiese sido consumida por el fuego significa que había sido aceptada por el Señor. 

Es muy interesante que esta señal fuese la confirmación de que lo Dios le había dicho a Gedeón era cierto, y como señal de que cumpliría su palabra, es decir que para derrotar a los madianitas la presencia de Dios iría con él.

Podemos decir entonces que la aceptación de aquella ofrenda fue un instrumento de confirmación, la ofrenda fue un instrumento para fortalecer la fe de Gedeón, la ofrenda fue un arma que le aseguraba a Gedeón que no estaría sólo en aquellas batallas. 

Recordemos aquí que Dios le dijo a su pueblo: “Traed el diezmo y la ofrenda al alfolí, y haya alimento en mi casa, y yo reprenderé por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra siembra en el campo será estéril”.

Entonces la ofrenda y el diezmo vienen a ser poderosas armas contra el devorador de nuestro trabajo y de las bendiciones que Dios nos da. El Señor le había dado a Israel la tierra de la abundancia, pero el devorador (en este caso representado por Madián) había venido a traer pobreza y fracaso.

Con la ayuda de Dios y con un corazón arrepentido, el Señor trae libertad, derriba al enemigo que oprime y aflige trayendo empobrecimiento a su pueblo, Dios desea la libertad de sus hijos, el Señor quiere bendecir a su pueblo y espera de ellos fidelidad.          

5) Desecha el miedo y confía en el poder de Dios. Jueces 6:22-24. 

“Viendo entonces Gedeón que era el ángel del Jehová, dijo: Ah, Señor Jehová, que he visto al ángel de Jehová cara a cara. Pero Jehová le dijo: Paz a ti, no tengas temor, no morirás…” Jueces 6:22-23.

El ángel de Jehová ha visitado a Gedeón y después de aceptar su ofrenda él desapareció de su vista, entonces allí reconoció que era Dios mismo quien había estado delante de él, y temió por su vida, pues está escrito en Éxodo 33:20 “No me verá hombre y vivirá”. 

Pero inmediatamente Dios le habla y le dice: “Paz a ti; no tengas temor, no morirás”. Debemos reflexionar en esto, pues es mucha la gente que vive con el temor a la muerte.

Más bien debemos confiar en Dios, porque nuestra vida le pertenece a él, y si has sido lavado con la sangre de Cristo y has nacido de nuevo, entonces tu nombre está escrito en el libro de la vida y no irás a condenación eterna, sino que estarás para siempre con el Señor.     

Es muy interesante ver aquí la relación que Dios nos permite ver entre el miedo y la paz, pues el Señor le dice a Gedeón: “Paz a ti, no tengas temor”. El miedo genera desasosiego, ansiedad, angustia y preocupación, mientras que la paz es el resultado de la fe y seguridad en Dios.

Por eso es importante cada día en nuestra oración de la mañana pedir a Dios su paz llenando nuestro corazón, y declarar la palabra que dice: “y la paz de Dios gobierne vuestros corazones” Colosenses 3:15.     

El versículo veinticuatro nos enseña que allí Gedeón levantó un altar al Señor, y el altar significa: adoración, comunión con Dios, oración, encuentro con Dios, y Gedeón llamó aquel altar: “Jehová-salóm” que quiere decir “Dios es paz” “Dios es bienestar”.

Definitivamente en tiempos de angustia, preocupación y ansiedad, cuando el temor quiere gobernar el corazón debemos acudir a Dios, pues sólo en su presencia hay vida, paz y bienestar, sólo en su presencia hay plenitud de gozo. En su presencia somos renovados y fortalecidos para avanzar y vencer todo enemigo y superar todo obstáculo.   


Conclusión: Madián se levantó contra el pueblo de Dios hasta arruinar sus campos, y ante la desobediencia de Israel los madianitas prevalecieron, pero cuando Israel se humilló delante del Señor y se arrepintió de su idolatría Dios escuchó su clamor y les dio la victoria contra el enemigo.  

Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria.                                 

Te invitamos a leer: CON DIOS TODO LO PODEMOS 

.

0 Comments:

Publicar un comentario