Ads 468x60px

El poder de la oración

El poder de la oración.
Introducción: (El poder de la oración). Con frecuencia nos ocupamos de muchas cosas, nos llenamos de actividades o nos dejamos llevar por la velocidad de la vida de hoy, olvidando lo más importante y es cultivar nuestra relación con Dios. De hecho Dios dijo: “Buscadme y viviréis”. 

Así como un apasionado minero se dedica a buscar su tesoro, el cristiano debe buscar la presencia de Dios, y los resultados serán mucho mayores que el de cualquier tesoro terrenal…    

EL INMENSO PODER DE LA ORACIÓN.


1) Resultados de la oración. Lucas 9:28-31.  

“Aconteció como ocho días después de estas palabras, que tomó a Pedro, a Juan y a Jacobo, y subió al monte a orar. Y entre tanto que oraba, la apariencia de su rostro se hizo otra, y su vestido blanco y resplandeciente. Y he aquí dos varones que hablaban con él, los cuales eran Moisés y Elías; quienes aparecieron rodeados de gloria, y hablaban de su partida, que iba Jesús a cumplir en Jerusalén”.

a) Vemos en primer lugar que la oración genera: Transformación. El Señor Jesús toma a tres de sus discípulos (Pedro, Juan y Jacobo) y no a los doce para llevarlos a vivir una experiencia maravillosa. Nos recuerda esto que Dios ama a todos sus hijos, pero revela sus secretos a aquellos que son más cercanos a él. Hablamos de la importancia de la intimidad con Dios.

Subió con ellos al monte a orar. Mientras el Señor Jesús estuvo en la tierra le dio gran importancia a la oración, él era un hombre de oración; no podemos pensar nosotros que no la necesitamos, pues sí el Hijo de Dios oraba ¿Cuánto más debemos hacerlo nosotros?

La oración es un maravilloso misterio y virtud que Dios le da al espíritu renacido para fortalecerse, renovarse, prevalecer sobre las obras del  mal y sobre el espíritu de éste mundo,  la oración equipa y nutre al cristiano para hacer y vivir la voluntad de Dios aquí en la tierra.

Mientras oraba Jesús su rostro y su vestido empezaron a ser transformados y resplandecían. Evento que nos recuerda que cuando Moisés descendía del monte Sinaí después de haber hablado con Dios su rostro también resplandecía.

Cuando oramos y perseveramos en hacerlo, Dios elabora cambios en nuestro ser, nuestro rostro refleja más al Señor y nuestro vestido que representa nuestro estilo de vida cada vez será más parecido al caminar del Cristo que vive en nosotros.

Sin duda como enseña la Biblia la gloria le pertenece a Dios, pero él hace partícipe al hombre como él quiere. Por ejemplo el texto bíblico nos dice que: “Moisés y Elías aparecieron rodeados de gloria” y los discípulos también “vieron la gloria de Jesús”, entonces la gloria es del Señor pero delega porciones de ella en sus hijos, por eso la Escritura nos enseña:  

Salmo 8:4-6 “¿Qué es el hombre,  para que tengas de él memoria, Y el hijo del hombre, para que le visites? Tú le has hecho poco menor que los ángeles, Y lo has coronado de gloria y de honra. Le has hecho señorear sobre las obras de tus manos; he aquí todo lo pusiste debajo de sus pies”.
Vemos pues que el Señor depositó gloria en Adán y Eva para gobernar la tierra. Por supuesto aquella debe ser cuidada, sin embargo Adán la descuidó y perdió muchos privilegios.

b) En segundo lugar ocurren acontecimientos sobrenaturales y revelaciones. En aquel mismo momento aparecieron Moisés y Elías, fue sin duda una experiencia sobrenatural y única. Nos dice la Escritura que aparecieron rodeados de gloria. Nos deja ver esto que todo justificado por la fe en Dios (ahora en Cristo) que parte de la tierra es revestido de gloria en el reino de Dios.

Nos dice además el texto que “hablaban” con Jesús de su partida, la que iba a cumplir en Jerusalén. Haciendo referencia por supuesto al sacrificio en la cruz del calvario. Pero ellos no hablaban de muerte, sino de partida, pues para los de la fe en Cristo la muerte es el comienzo de una nueva vida eterna y gloriosa.

De hecho la palabra “partida” aquí se traduce del término griego “exodus” que significa además: salida. Palabra que nos recuerda el libro de Éxodo, el cual describe la salida o liberación de Israel de la esclavitud y opresión egipcia.

Hablamos de revelaciones de Dios dadas en la vida de oración. Revelaciones que nos llevan a la victoria sobre nuestras dificultades y obstáculos. Revelaciones de aquellas cosas profundas y escondidas en nuestro ser sobre las cuales Dios traerá liberación, grandes victorias y conquistas. 

Cuando Moisés y Elías hablaban con Jesús de su partida, hablaban no sólo de la cruz sino también de la gran liberación que alcanzaría el Señor, ya no sobre una nación (Israel) solamente, sino sobre toda la humanidad, y sobre todos los poderes del diablo y del reino de las tinieblas, porque para esto apareció el Hijo de Dios para deshacer las obras del diablo y traer salvación, sanidad y liberación a todas las naciones de la tierra.  

      

2) Dios bendice la perseverancia en la oración. Lucas 9:32-33.

“Y Pedro y los que estaban con él estaban rendidos de sueño; más permaneciendo despiertos, vieron la gloria de Jesús, y a los dos varones que estaban con él. Y sucedió que apartándose de ellos, Pedro dijo a Jesús Maestro, bueno es para nosotros que estemos aquí; y hagamos tres enramadas, una para ti, una para Moisés, y una para Elías; no sabiendo lo que decía”.  

a) Nos dice la Escritura que los tres discípulos tuvieron que superar el sueño. “Ellos estaban rendidos de sueño”. Pudieron haber optado por dormir, pero nos dice la Biblia que: “permaneciendo despiertos” vieron la gloria de Jesús y a Moisés y Elías. Ellos perseveraron a pesar de su obstáculo y fueron recompensados. 
      
La oración como tal tiene sus obstáculos, como por ejemplo: el exceso de ocupaciones, el afán, los agentes distractores (el teléfono, el timbre, tv, etc), la angustia no depositada en las manos de Dios, el cansancio físico, entre otros. Por eso es importante escoger un horario y un lugar que nos permita orar. La amistad con Dios requiere tiempo, así como la lectura y estudio de su palabra. Toda amistad requiere tiempo.

Y sin duda cuando esto haces, es decir cuando oras y perseveras en hacerlo, Dios te recompensará, pues su palabra dice: “Dios es galardonador de los que le buscan”. Clama a Dios, y él te responderá.        


El poder de la oración.
b) Los discípulos perseveraron a pesar de no comprender el momento. El versículo 33 nos dice que Pedro propone hacer tres enramadas, una para Jesús, otra para Moisés y otra para Elías. Seguramente con muy buenas intenciones, o le pareció lo más lógico, o quería atender bien la visita, etc, pero en realidad nos dice la Biblia él “no sabía lo que decía”.

Con frecuencia esto nos ha pasado y seguramente nos seguirá pasando, quiero decir muchas veces hemos hablado y concluido cosas según nuestro propio parecer, pero ellas alejadas de la buena y perfecta voluntad de Dios. Es necesario no sólo recibir la bendición de Dios, sino dejarnos dirigir por él.

Pedro no sabía lo que decía, y la Biblia nos enseña que “aún el necio cuando calla, es contado por sabio; el que cierra sus labios es entendido” Proverbios 17:28. Vemos pues que la prudencia con nuestra boca es fundamental ante todo tiempo que vivamos en el Señor.

A pesar de que ellos no comprendían lo que estaba pasando perseveraron despiertos y en la presencia de Dios. Sin duda, esto es lo más importante, cuando pases por tiempos difíciles o incomprensibles, no dejes de buscar a Dios y persevera en su presencia, él hará cosas maravillosas a tu favor.        

3) En la presencia de Dios alcanzamos múltiples beneficios. Lucas 9:34-36.

“Mientras él decía esto, vino una nube que los cubrió; y tuvieron temor al entrar en la nube. Y vino una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado; a él oíd. Y cuando cesó la voz, Jesús fue hallado solo; y ellos callaron, y por aquellos días no dijeron nada a nadie de lo que habían visto”.

El pasaje nos dice que mientras Pedro decía estas cosas vino una nube sobre ellos. Debemos recordar que en la Biblia la nube como manifestación de Dios aparece en diversos momentos fundamentales para Israel y en la vida de Jesús.

Por ejemplo la nube de día los dirigió por el desierto cuarenta años hasta llevarlos a la tierra prometida; la nube cubría la cima del monte Sinaí donde Dios se manifestaba a Moisés y allí le hablaba, allí le dio la revelación de la ley, del tabernáculo, del sacerdocio, etc.

El poder de la oración
También la nube llenó el tabernáculo en el desierto, y luego el templo de Salomón en Jerusalén. Aquí en Lucas la nube desciende y los cubre. Nos dice la Biblia que Jesús volverá en una nube con poder y gran gloria, la nube es pues figura de la presencia de Dios, y en su presencia suceden cosas maravillosas. Aquí vemos por ejemplo:       

a) Una nube los cubrió. Esto nos habla de cobertura, de protección divina, también de dirección. La oración le muestra al cielo que dependemos de Dios. La oración fortalece la protección de Dios sobre tu vida, como los muros de una ciudad que no puede ser tomada por el enemigo. La oración hace más fuerte tu escudo en la batalla espiritual.  

b) Nos añade el texto bíblico: “entonces ellos tuvieron temor al entrar en la nube”. Esta nube no era de muerte, ni venía del reino de las tinieblas, más bien precedía la misma presencia del Altísimo Dios. Ellos experimentan temor de Dios, y esto nos recuerda que la presencia del Señor genera en nosotros ese temor reverente, aquel que dice la Biblia es fundamento esencial de la sabiduría (Proverbios 1:7 “El principio de la sabiduría es el temor a Jehová”).

Entonces uno de los resultados o beneficios que obtendremos en la comunión con el Señor es que creceremos en el temor de Dios, y es este el que realmente nos hace sabios, pues su temor en nuestro corazón nos llevará siempre a andar por los caminos de rectitud e integridad.      

c) El versículo 35 nos dice que “vino una voz desde la nube” era la voz del Padre celestial quien dijo: “Este es mi Hijo amado; a él oíd”. Vemos un maravilloso cuadro aquí, el Hijo buscando al Padre en oración, y el Padre dejándose hallar de su Hijo. La oración expresa nuestro anhelo de estar con el Padre celestial. La comunión con Dios fortalece tu identidad como hijo.

Hoy día nuestra sociedad está altamente afectada por los padres ausentes en los hogares, padres que no comparten con sus hijos, hijos que no fortalecen la amistad con sus padres. Padres que abandonan a sus hijos, y son indiferentes a las necesidades de ellos, entre otros.

Pero el Padre celestial desea compartir contigo, te ama tanto que dio la vida de su Hijo para llegar a ti, él quiere estar a solas contigo en tu cuarto, quiere escucharte hablar y quiere hablarte también. Él desea hablar a tu favor y honrarte como lo hizo con Jesús. Como el mejor Padre él se goza bendiciendo a sus hijos.

El Padre dijo: “a él oíd”. Es vital escuchar a Jesús, pues sólo él tiene palabras de vida eterna. Tal vez luches con muchas cosas, tal vez luches para hacer la voluntad del Padre celestial, pero escucha a Jesús, él puede enseñarte a ser mejor hijo de Dios, él sabe cómo hacerlo y puede ayudarte, él te comprende perfectamente, pues vivió como uno de nosotros.            

Conclusión: Dios desea tener comunión con los hombres, y una relación de Padre a hijo. Fortalezcamos nuestro dialogo con el Señor, separemos un tiempo y un lugar para hablar con él, allí sucederán los encuentros no sólo más gloriosos, sino los más transformadores.       




Escrito por pastor Gonzalo Sanabria.    

Te invitamos a leer:  


.

“Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo:
Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú.
Vino luego a sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo a Pedro:
¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora?
Velad y orad, para que no entréis en tentación;
el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil”

Mateo 26:39-41.

0 comentarios:

Publicar un comentario