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Jesús nos enseña sobre el verdadero servicio

Jesús nos enseña sobre el servicio
Introducción: Cuando vemos la vida de los patriarcas en el libro de Génesis podemos identificar el respaldo de Dios con ellos y cómo les siguen  muchas bendiciones. La mano del Señor los protege y los guía al destino que les ha preparado; el motivo de todas esas bendiciones es la obediencia a Dios. Ellos dispusieron sus corazones para seguir el consejo del Señor y él los bendijo ampliamente…  

Jesús nos enseña sobre el verdadero servicio.

Somos llamados a servir y no a competir. Juan 13:3-5

“Sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas las cosas en las manos, y que había salido de Dios, y a Dios iba, se levantó de la cena, y se quitó su manto, y tomando una toalla, se la ciñó. Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido”.

En ésta ocasión Jesús está reunido sólo con los doce discípulos en el aposento alto y tiene la última cena con ellos. Allí se levantó, se quitó su manto, tomó un recipiente con agua y una toalla y comenzó a lavar los pies de sus discípulos. En los versículos 12-16 de Juan 13 el Señor Jesús nos recuerda varias cosas muy importantes:

a)   Jesús tiene claro que es el Maestro y el Señor, y esto no fue impedimento para lavar los pies de sus discípulos. Por el contrario les está enseñando la importancia de servir con humildad al otro. Quien tiene clara su identidad tiene clara la importancia del otro.



b)  Jesús nos da ejemplo con sus acciones. Siempre nuestros actos y nuestro estilo de vida serán un mensaje más fuerte que nuestras palabras. No lo podemos evitar, como líderes, padres, jefes, y como cristianos somos un referente o ejemplo a seguir. Debemos entonces vivir de manera responsable y consciente pues a Dios daremos cuenta mañana en el tribunal de Cristo. 

c)   En tercer lugar el Señor Jesús nos recuerda una gran enseñanza de humildad. Es necesario mantener presente que “El siervo no es mayor que su señor”, no procuremos pues los primeros lugares, ni el reconocimiento público (como lo hacían escribas y fariseos), pues siempre el más importante y quien debe llevarse la alabanza es Jesucristo nuestro Señor.

Conclusión: El Señor Jesús en cada situación estaba enseñando a sus discípulos, y hoy como discípulos del Señor debemos valorar el privilegio de servir a Dios sirviéndole a otros. Servir es un privilegio que engrandece al ser humano, y desarrolla un corazón humilde que honra el reino de Dios.

Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria.   

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