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Evita la envidia y camina en bendición

Evita la envidia y camina en bendición
Introducción: Aunque Jesús fue calumniado y rechazado muchas veces no permitió que la amargura o el resentimiento echaran raíces en su corazón. Es necesario cuidar el corazón pues de él mana o brota la vida, más bien debemos caminar en amor y perdón para vencer el mal con el bien…      


Evita la envidia para caminar en bendición


Evita actitudes tóxicas como la envidia y la contienda, Filipenses 1:15-18 “Algunos, a la verdad, predican a Cristo por envidia y contienda; y otros también de buena voluntad. Los unos predican a Cristo por contención, no sinceramente, pensando añadir aflicción a mis prisiones; pero los otros por amor, sabiendo que estoy puesto para la defensa del evangelio. ¿Qué, pues? Que no obstante, de todas maneras, o por pretexto o por verdad, Cristo es predicado; y en esto me gozo, y me gozaré aún

Nota 1: Así como hay actitudes que debemos tener ante los problemas (fe, perseverancia, sabiduría de Dios, etc), hay cosas que debemos evitar. Pablo nos habla en el versículo 15 de dos cosas: “envidia y contienda”. La envidia es el enojo interno al ver la prosperidad de otro. Mientras que la contienda es pelea, pleito, rivalidad egoísta (relacionada con ambición), lo que nos permite decir que ésta contienda es la expresión externa de la envidia interna.     

Nota 2: Estas actitudes son tóxicas no sólo para la persona que las alberga en su corazón, sino que pueden contaminar y dañar a otros. Por eso dice la Escritura: “Sobre toda cosa guardada guarda tu corazón, porque de él mana (brota) la vida”. Estas actitudes hacen más fuerte y extenso el problema y con mayor dificultad se puede salir de él.

Nota 3: Nos dice también Pablo que hay quienes predican a Cristo por envidia y contienda, no sinceramente, pensando entristecer más al apóstol. La envidia lleva a las personas a hacerles mal a otros, la envidia es generadora de crueldad. ¿Será que alguna vez hemos hecho algo para dañar o causar dolor a otros? Debemos pedir perdón a Dios por eso, pues la Biblia nos dice: “Amad a vuestros enemigos… vence con el bien el mal”.

Nota 4: El versículo 17 nos dice que otros tienen como motivo el amor. Esto nos recuerda que es precisamente con el amor de Dios que es derrotada la envidia y la contienda, pues el amor no tiene envidia al contrario se goza al ser testigo de la prosperidad del otro, y el amor no contiende, sino que camina en perdón, y tiene la capacidad de tolerar aún al difícil de soportar. Lleno de Dios en su corazón Pablo en medio de todo esto puede decir “me gozo, y me gozaré aún”.          

La oración y el poder del Espíritu Santo producen liberación, Filip. 1:19-20.  
    
Porque sé que por vuestra oración y la suministración del Espíritu de Jesucristo, esto se tornará para mi liberación, conforme a mi expectación y esperanza, que en nada seré avergonzado; antes con toda confianza, como siempre, así también ahora, Cristo será magnificado en mi cuerpo, o por vida, o por muerte

Nota 1: Pablo expresa un gozo implícito y confiado en el resultado de la oración de los hermanos. “Sé que por vuestra oración…” demuestra su confianza en la respuesta sobrenatural del Señor ante la oración de sus hijos. Ten presente que la oración genera o promueve la intervención de Dios en la tierra.

Nota 2: “Clama a mí y yo te responderé” “pídeme y te daré” “Todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, yo lo haré” son palabras de Dios que nos animan a orar y creer en respuestas poderosas y únicas. No dejes de orar, Dios actuará a tu favor. Por su poder podemos caminar en victoria. 

Nota 3: No podemos pasar por alto la expresión del apóstol: “en nada seré avergonzado”. Él está preso, afuera hay quienes procuran su mal, hay enemigos que hablan con autoridades de la cárcel para que las condiciones de él sean duras y difíciles allí, pero a pesar de todo él está confiado en el cuidado y protección del Señor en todo tiempo y lugar. Él sabe que su vida está en las manos de Dios, sin duda las mejores y más poderosas manos.

Reflexión final: No albergues el desánimo en tu corazón, ni permitas que la envidia ni la contienda echen raíces en tu corazón, Dios te ama y eres un poderoso plan de él, por eso es el más interesado en tu cuidado y victoria es él mismo. No serás avergonzado, porque Dios va contigo. 

Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria.



Evita la envidia y camina en bendición. 

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