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GÉNESIS 1 | estudio – sermón – reflexión

Dios creador. Génesis 1.

DIOS CREADOR Y TODOPODEROSO. “En el principio creó Dios los cielos y la tierra” Génesis 1:1El libro de Génesis nos describe los comienzos de la creación, de la humanidad y el inicio del pueblo hebreo. De igual manera nos relata como comienza a desarrollarse el plan de redención de la humanidad. Es fundamental conocer nuestros orígenes, los que nuestro Dios nos revela... 

GÉNESIS 1 | estudio – sermón – reflexión

Los libros del pentateuco (o cinco primeros libros de la Biblia) por lo general llevan el nombre de la primera frase con que comienza dicho libro. En el caso del primer libro que comienza diciendo “en el principio” se le llamó Génesis que significa: comienzos.

Estos eventos fueron revelados por el Espíritu Santo a Moisés quien escribía bajo la inspiración divina, sin duda una experiencia sobrenatural y hermosa, ya que Dios le enseñaba cosas mucho tiempo antes de que él viviera.

Estas primeras palabras con las que comienza la Biblia nos permiten ver también a Dios en esa continua labor de enseñanza y procurando revelar al hombre su origen, tema que inquieta tanto al ser humano, la Biblia contiene la respuesta a aquellas preguntas que la humanidad se ha hecho a lo largo de su existencia:

¿De dónde vengo? ¿Para dónde voy? ¿Por qué existo?

En primer lugar debemos considerar lo que el primer versículo nos enseña. El término “principio” se traduce aquí de la palabra hebrea “reshít” la cual nos habla del inicio o comienzo de un periodo determinado. Vemos entonces que esta palabra indica el comienzo de una nueva etapa en los planes del Señor.

(Te invitamos a leer nuestro devocional en inglés: Dios es bueno y poderoso). 

El tiempo en el que nosotros nos movemos es diferente a la eternidad de Dios. La creación dio comienzo a un nuevo periodo, y cuando tratamos de mirar más atrás, es decir antes de Génesis 1:1, nuestra mirada se pierde, pues allí aparece la eternidad divina, y acerca de ésta sabemos lo que el Señor por la Biblia nos revela. Entonces la expresión “en el principio” nos habla del inicio de la existencia del nuestro mundo y el universo, pues nuestro Dios es eterno y habita la maravillosa eternidad.

La frase “En el principio” es una expresión que nos lleva a miles de años atrás, época o tiempo que limita con la eternidad, pero que el Espíritu Santo nos revela y enseña de manera sencilla y clara. Quisiéramos encontrar la respuesta a todas nuestras inquietudes, sin embargo debemos tener presente que la Biblia es ante todo un mensaje de salvación.

Por eso la misma Biblia nos dice: “Y muchas otras señales (milagros) hizo también Jesús en presencia de Sus discípulos, que no están escritas en este libro; pero éstas se han escrito para que ustedes crean que Jesús es el Cristo (el Mesías), el Hijo de Dios; y para que al creer, tengan vida en Su nombre” Juan 20:30-31.    

Génesis 1:1, nos continúa diciendo: En el principio creó Dios, las palabras creo Dios, son muy importantes aquí, pues nos revelan la obra divina, quiero decir fue el Señor mismo quien actuó de manera sobrenatural y poderosa, fue él quien diseñó y constituyó el universo. Por tanto la creación es una muestra del poder de Dios, de su amor por la humanidad y de su completa soberanía.

DIOS ES EL CREADOR TODOPODEROSO.

La palabra “creó” nos hace lleva a reflexionar en el gran poder creador de nuestro Dios. La Biblia nos enseña que él creo el universo. La acción crear es un atributo o facultad que sólo tiene Dios. Es muy importante considerar aquí en detalle varias elementos que son fundamentales:

La palabra “Crear” en Génesis 1:1 es traducida del término hebreo “bara”, que en el texto de las Sagradas Escrituras sólo se usa para la obra de Dios. Es una virtud o capacidad exclusivamente divina. No hay ningún otro ser o persona que puede crear. Por eso no somos el resultado de una evolución, sino que somos obra de las manos del Dios Creador y Todopoderoso.

El texto en Génesis 1 nos dice también que: “creó Dios los cielos y la tierra”. Podemos ver entonces que dice “los cielos”, es un término en plural que nos muestra que Dios creó varios cielos y la tierra.

Si consideramos la tierra y su diversidad, su estructura material física, su maravilloso equilibrio natural, su interesante composición y unidad, su gran belleza, sus movimientos perfectos y sincronizados con el resto del sistema solar (de traslación y rotación), sus maravillas naturales y únicas, y además pensamos en todo el universo, esto nos permite observar el gran poder de nuestro Dios, lo que nos deja maravillados, por esa grandeza y majestad nos cuesta trabajo comprender y asimilar las grandezas del tercer cielo.

El apóstol Pablo en la segunda Carta a los Corintios (Capítulo doce) nos dice que él fue llevado (arrebatado) al tercer cielo, puntualmente al paraíso (región o espacio donde pudo escuchar palabras inefables que no puede el hombre expresar).

Las Sagradas Escrituras nos permiten ver en parte la dinámica de vida en el tercer cielo (nos habla del ambiente, la gran diversidad de seres angelicales, los seres redimidos, la ciudad celestial, etc), pero desde Génesis 1:1 la historia bíblica se enfoca en nuestro planeta, donde se desarrolla el plan de salvación y la revelación del Señor para la humanidad.

El poder y la gloria del Señor se hace evidente a través de toda su creación, lo vemos también en su victoria sobre el reino de las tinieblas, pero su más grande virtud es su amor, por eso envió a su Hijo, y por amor el Señor Jesús dio su vida en una cruz por nuestra maldad. Gracias maravilloso Dios, por tu inmenso amor, poder y cuidado hacia tu creación.  

EL ESPÍRITU DE DIOS SE MOVÍA SOBRE LAS AGUAS. 

Según Génesis 1 la tierra estaba desordenada y vacía. Ante toda ésta circunstancia el Señor empieza a reacomodar y preparar el espacio para el ser humano. En el Nuevo Testamento el Señor Jesús dijo: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” Juan 8:12. Entonces podemos pensar en que esa primera luz que resplandeció fue la de nuestro Señor Jesucristo.

Es muy interesante ver que aunque la tierra se encontraba en un estado de caos y tinieblas, el Señor empezó a transformar la situación, así es nuestro buen Dios, él transforma las cosas y vuelve a traer orden a cada una de nuestras vidas.  

La Biblia nos enseña que el Espíritu de Dios se movía sobre las aguas: “Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz” Génesis 1:2-3.

Debemos considerar en primer lugar la condición de nuestro planeta a la luz del texto de hoy. Nos dice la Escritura que la tierra estaba: “desordenada y vacía” estos términos desde el idioma hebreo también significan: “desolada y sin orden”.

En otras versiones bíblicas encontramos por ejemplo: N.V.I. “la tierra era un caos total, las tinieblas cubrían el abismo” y la versión D.H.H. “la tierra no tenía entonces ninguna forma, todo era un mar profundo cubierto de oscuridad”.

Todo esto nos permite ver a una tierra en desorden o ausencia de orden. También vemos desolación y soledad. Hay tinieblas. Tengamos en cuenta que el abismo en hebreo hace referencia a la masa de agua o aguas profundas, indica fuente de aguas subterráneas.

Como podemos ver la imagen del planeta tierra a la luz de éstas palabras era oscura, sin árboles, revestida de grandes masas de agua, y sin seres que la habiten. Algunos eruditos de la Escritura concluyen que esta condición se originó en el “diluvio luciferino” (exponen que esto es fue el juicio divino por la rebelión del diablo y sus ángeles, cuando fueron expulsados del cielo), lo que provocó el desorden y caos en la tierra que el Señor había  creado. 

Dios es restaurador por excelencia. 

Por eso vemos que en medio de todo este caos el Señor restauró el orden y bendición para la humanidad.  

Sin identificar con claridad el origen de la condición del planeta tierra según el versículo dos (la rebelde obra del diablo o una fase de la creación divina), podemos ver como en éste panorama el Señor empieza a actuar para establecer su diseño, orden, su voluntad y naturaleza, todo esto dirigido a la restauración y preparación del ambiente donde será creado y establecido el ser humano. 

Es muy hermoso ver como Dios actúa desde el principio restaurando y reparando lo que ha sido dañado o está mal. Por naturaleza él es restaurador. 

Debemos tener presente los componentes que participan en la restauración en la tierra que la Biblia nos revela, pues Dios no cambia y esto es muy importante, él sigue siendo el mismo:

El Espíritu Santo de Dios, Génesis 1:2b (la expresión se “Se movía” es traducida del hebreo "rakjaf" que además significa: empollar, revolotear, moverse. Entonces esto implica la obra de un ave cuando envuelve o cubre y calienta los huevos de sus futuros hijos. Esto nos habla de la poderosa obra del Espíritu Santo de Dios acondicionando el escenario y organizando el ambiente de la futura acción del Señor. 

Todo esto nos recuerda que también el Espíritu Santo de Dios vino sobre María nueve meses antes de nacer Jesús de Nazaret, y también nos recuerda como vino sobre cada uno de nosotros para nacer de nuevo en Jesucristo. Así concluimos que es el Espíritu de Vida para la gloria de Dios).  


La poderosa Palabra de Dios, Génesis 1:3a “Y dijo Dios”, las Sagradas Escrituras nos enseñan que la palabra del Señor es viva y eficaz; también nos dice que somos renacidos por la palabra del Señor que vive y permanece por todos los siglos; es una palabra que da vida; es nuestro alimento, es decir nutre nuestra vida espiritual. 

Es muy interesante ver que cuando el profeta Ezequiel observa el valle de los huesos secos, el Señor le dijo: “profetiza y di: Huesos secos, oíd palabra de Jehová, así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo hago entrar espíritu en vosotros, y viviréis”. Es una maravilla ver la obra poderosa y eterna que en conjunto desarrollan el Espíritu Santo y la Palabra del Señor.

La palabra de Dios corrige e ilumina nuestras decisiones, es aquella que nos alimenta y edifica; por tanto debemos bendecir y amar esa maravillosa palabra. Por eso vemos también que el salmista dijo: “Lámpara es a mis pies su palabra, y lumbrera a mi camino”, es la palabra de Dios la que nos lleva a tomar decisiones correctas.

La resplandeciente luz de Dios, Génesis 1:3b “sea la luz, y fue la luz”. Es la primera luz sobre la faz de tierra, ya que la luz de las estrellas y del mismo sol, viene a aparecer en el cuarto día de la creación, según Génesis 1:14-19. 

La luz del Señor difiere de la luz del sol o de las estrellas, también es diferente a la artificial o a la demoníaca, ya que ésta luz de Dios no sólo ilumina, también resplandece haciendo que las tinieblas retrocedan, además no solo permite ver, también trae revelación, luz para discernir, es decir nos permite comprender las grandes verdades de Dios.

Es el Señor quien trae orden de verdad a cada vida, es él quien realmente restaura y trae Su luz, la cual nos ayuda a comprender sus designios y caminos, y nos da la capacidad para observar y alcanzar lo que él ha diseñado para cada uno de sus hijos.


En respuesta a la palabra que Dios pronunció aparece la luz, ésta es la luz de Dios mismo la que resplandece. El Señor Jesús dijo: “yo soy la luz del mundo”, es Su luz la que necesitamos cada día de nuestra vida, ante ésta luz las tinieblas son esparcidas, los poderes demoníacos retroceden, es ésta luz la que saca a los prisioneros de los oscuros calabozos de la aflicción y la muerte, es la luz que brilló para salvación de los hombres.


Debemos considerar aquí la pre-existencia de Jesucristo:

a) Definición de la pre-existencia:
Existencia anterior.
Existencia real antes de la manifestación visible.
Teológicamente: Tiempo anterior a la encarnación del Verbo, Juan 1:1-3.         

“En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba en el principio con Dios. Todas las cosas fueron hechas por medio de Él, y sin El nada de lo que ha sido hecho, fue hecho”.

Comentario: Hablamos entonces antes de Belén, antes de la creación de los cielos y la tierra, nos referimos a la eternidad de Dios. Pero ¿Que es la eternidad divina? Desde el idioma hebreo el término usado es “olám” que además significa: tiempo muy lejano, perpetuidad, para siempre, tiempo más remoto o más distante, por ejemplo en 1 Crónicas 16:36 “Bendito sea el SEÑOR, Dios de Israel, desde la eternidad hasta la eternidad. Entonces todo el pueblo dijo: Amén; y alabó al SEÑOR”.

Entonces esto nos habla entonces de las edades antes de la creación, mucho antes más allá de lo que nuestra mente puede comprender. Por eso en Génesis 1:1, el término “principio” del hebreo “Reshí” que traduce: comienzo, primero; refiere el comienzo de un período indeterminado, representa un punto de inicio,  en éste caso de la creación.       

b) El fundamento bíblico: Juan 1:15, 1 Pedro 1:19-20, Filipenses 2:6-7, Juan 6:38, 17:5, Miqueas 5:1-2. 


Comentario: Estas citas nos enseñan claramente la pre-existencia y condición del Señor Jesús antes de todas las cosas. Los Testigos de Jehová enseñan que Cristo es el arcángel miguel, pero debemos tener claro que todos los ángeles son criaturas, limitados, y sometidos al Señor, Jesucristo es Dios Creador, juntamente con el Padre y con el Espíritu de Dios.   


Definiendo los términos: creación y formación.

Isaías 43:1

“Ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú”.

Comentario: El Profeta Isaías nos enseña el uso de las dos palabras: creación, traducción de la palabra hebrea “bara” y es un verbo que expresa creación de la nada y en las Sagradas Escrituras se usa sólo para el Señor; y formación, traducción del término hebreo “yatsár” y significa además moldear, Yatsar es un término técnico de alfarería y se usa a menudo en relación con la labor del alfarero.

El vocablo se usa a veces con el significado general de «artesanía o manualidad», incluyendo molduras, tallados, esculturas y fundición, hablamos de un proceso sistemático que concluye en un resultado diseñado de antemano por el alfarero. Lo cual nos habla de la obra de Dios en cada uno de nosotros.      

Dios es nuestro creador y formador (es decir él nos hace y nos moldea…). Isaías 44:21.    

“Acuérdate de estas cosas, oh Jacob,  e Israel, porque mi siervo eres. Yo te formé, siervo mío eres tú; Israel, no me olvides”.

Una vez más el Señor nos recuerda que somos de él por cuanto nos creó y nos salvó. Con su gran amor y poder, no sólo nos cuida, sino que cada día con su mano poderosa nos da la forma que él quiere de acuerdo a su plan o propósito. Por toda esa cuidadosa y paciente labor debemos cuidarnos de no olvidar todos sus beneficios. 

Conclusión: Somos una obra de las manos de Dios. El Señor con su poder y grandeza nos hizo a su imagen y semejanza, desea compartir su amor y grandeza con todos sus hijos.

Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria. Génesis 1.



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Introd. Una historia enseña que vivían dos ranas en un hermoso pantano, pero un día llegó el verano y se secó, por lo cual lo abandonaron para buscar otro con agua. Hallaron entonces en su camino un profundo pozo, y al verlo dijo una rana a la otra: “Amiga, bajemos las dos a este pozo”. La compañera le dijo: “y si también se secara el agua de este pozo ¿Cómo crees  que subiremos entonces?” y por eso no descendieron…

Es muy importante pensar bien las cosas que vamos a hacer, ser prudentes y seguir siempre el consejo del Señor, pues no debemos poner en riesgo nuestra familia, o nuestro futuro. Ten presente las decisiones de hoy, son la base de nuestra vida y bienestar mañana.                                                         

Dios delegó la administración de la tierra al hombre.

El Señor quiere gobernar a través del hombre, Génesis 1:26-28.     

Y dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y ejerza dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre los ganados, sobre toda la tierra, y sobre todo reptil que se arrastra sobre la tierra. Creó, pues, Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios y les dijo: Sed fecundos y multiplicaos, y llenad la tierra y sojuzgadla; ejerced dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la tierra.

Comentario: El primer oficio que el Señor le asigna al hombre es gobernar, administrar, dirigir la tierra, la creación. Es muy interesante que Dios haga al hombre a su imagen y semejanza, e inmediatamente le encomienda la administración de su creación ¿por qué? porque una faceta de parecerse a Dios es administrar, pues nuestro Padre gobierna todo la creación.     

Mediante una correcta administración glorificamos a Dios.     

En el Edén, Adán y Eva administraron mal lo que el Señor les había entregado ¿por qué? Por varias razones:
a) Menospreciaron las instrucciones divinas,
b) Dieron a sus deseos personales la prioridad,
c) No consideraron lo suficiente las consecuencias (perdieron la gloria de Dios, fueron expulsados del huerto, vino la muerte, perdieron la autoridad que se les había delegado, perdieron los privilegios del huerto, etc).

Dios necesita la fidelidad en el administrador, 1 Corintios 4:1-2          

Que todo hombre nos considere de esta manera: como servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios. Ahora bien, además se requiere de los administradores que cada uno sea hallado fiel

La correcta administración comienza en el hogar. La palabra administrador es traducida del griego “oikonomos” que significa además: administrador de una casa, mayordomo, distribuidor de la casa. La primera responsabilidad es administrar bien la casa, porque “en casa comienza todo”, por ejemplo en casa los niños judíos eran educados en la ley de Dios, en casa se administra la relación de esposos, en casa se construye y ejecuta el presupuesto para la familia.   

Es muy interesante ver que la palabra “fiel” del griego “pistos” traduce además: digno de plena confianza, verdadero, seguro, honrado, fiable. Dios requiere que sus administradores sean dignos de su confianza, verdaderos, honestos, lamentablemente muchos creyentes hacen su propia voluntad con lo que Dios les ha confiado, y esto les ha impedido recibir del Señor cosas mayores, privilegios mayores, pues no son fiables a los ojos de Dios.

En Judas Iscariote vemos un claro ejemplo (de un infiel) y concluimos que una cosa es seguir a Jesús, otra muy diferente es ser digno de su confianza. 



Dios es un Dios de orden.           

Podemos reflexionar aquí en Daniel el profeta un hombre siempre bendecido por Dios, pues los reyes de su tiempo lo ponían en lugares de honor, en altas posiciones para administrar, tenía la gracia del Señor y él la sabía administrar muy bien, y vemos también que era un hombre ordenado en su vida espiritual, en su estudio bíblico y secular, en la administración que le encomendaban. No es suficiente con recibir  privilegios y cosas, es necesario gobernarlas bien.    

Dios es el dueño de todo, nosotros somos sus mayordomos o administradores, Salmo 24:1 Del SEÑOR es la tierra y todo lo que hay en ella; el mundo y los que en él habitan”.

Debemos evitar las malas actitudes y acciones.            

Cuidado con el mal uso de los recursos. Un ejemplo de esto, podemos verlo cuando el Señor Jesús mandó a sus discípulos a que recogieran lo que había sobrado de la multiplicación de los panes y los peces. Esto nos enseña que no debemos desperdiciar, ahorrar es parte de la buena administración.    

Evitemos la incorrecta apropiación de los recursos. Recordemos por ejemplo que Acán tomó un lingote de oro, vestidos, un manto, aunque el Señor había dicho que eso era anatema. Giezi, siervo de Eliseo, tomó a escondidas lo que el profeta por dirección de Dios había rechazado. El Señor nos quiere bendecir, pero a su manera.

Cuídate de: Robar. Comprar cosas robadas. Engañar en los negocios. Sobornar. La ilegalidad.  Las deudas.

No culpes a otros de tu administración. Lo que es mal administrado se pierde. La mala administración es personal, pero no privada, pues al final los otros se enteran.
  
Conclusión: El Señor quiere bendecir tu vida, pero no es suficiente con asistir a la iglesia, o hacer una oración, es necesario administrar bien sus recursos y procurar honrar Su nombre con nuestras buenas decisiones, y sí hemos fallado, entonces corregir nuestras malas acciones y poner en práctica el consejo de Dios.

Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria. Génesis 1





Introducción: El Señor es perfecto, y sus diseños son una maravilla, pensemos por Ejemplo: el Sol, que es una inmensa estrella, genera vida, luz, calor, pero consideremos también las células y la vida microscópica… Dios diseñó el matrimonio, diseñó el hogar ¿cómo hacer que funcione? El Señor a través de Su palabra nos lo enseña.   

Varón y hembra los creo Dios.

“Y dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y ejerza dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre los ganados, sobre toda la tierra, y sobre todo reptil que se arrastra sobre la tierra. Creó, pues, Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios y les dijo: Sed fecundos y multiplicaos, y llenad la tierra y sojuzgadla; ejerced dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la tierra”.

Es muy interesante ver por ejemplo que según Génesis 1, cuando Dios crea al hombre y a la mujer lo primero que hace es bendecirlos, por tanto el ser humano es receptor de las bendiciones del Señor.

Les encomienda llevar fruto y administrar, por diseño divino el hombre tiene la capacidad de fructificar, y su fruto genera vida. Está equipado por Dios para administrar todo lo de él, el Señor planeó entonces gobernar la tierra a través del hombre. Es también muy importante ver el valor que para Dios tiene el matrimonio desde el principio.       

El rol  y los privilegios del varón:

El varón debe amar a su esposa, Efesios 5:25,28.               

Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se dio a sí mismo por ella… Así también deben amar los maridos a sus mujeres, como a sus propios cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama”.

El amor debe expresarse, el Señor lo expresó enviando a su hijo. Por eso vemos diferentes fases del amor:
          
El amor verbal: palabras de valoración y reconocimiento, 1 Pedro 3:7 “Y vosotros, maridos, igualmente, convivid de manera comprensiva con vuestras mujeres, como con un vaso más frágil, puesto que es mujer, dándole honor como a coheredera de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no sean estorbadas

El amor emocional, esto es apoyo, compañía. En circunstancias como el embarazo, crisis personales, proyectos individuales, anhelo de servir a Dios, etc.
  
El amor físico: abrazos, caricias, besos, entre otros.

El varón tiene la responsabilidad de guiar la familia, Efesios 5:23.              

Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, siendo El mismo el Salvador del cuerpo

Podemos pensar en algunos ejemplos de la Escritura: Los patriarcas: Noé, Abraham, Jacob, fueron además hombres de altar. Tiene la responsabilidad de tomar decisiones (cabeza), el consejo de la mujer es muy importante. El esposo debe inspirar a los hijos, y a su esposa, como Cristo inspira a la iglesia (es decir su familia lo ve orar, leer la Biblia, sirve a Dios, es generoso, etc).
  
El hombre es proveedor y protector del hogar, Efesios 5:29.

Porque nadie aborreció jamás su propio cuerpo, sino que lo sustenta y lo cuida, así como también Cristo a la iglesia

La frase “la sustenta  y la cuida”, significa que como Cristo cuida su iglesia, él espera que cuidemos nuestras esposas, entonces hablamos de Provisión espiritual (intercesión por la familia, dirección, consejo). Provisión emocional: consolar, animar, fortalecer, tiempos de recreación y descanso. Dios estableció un día de descanso, esto es muy importante. Provisión material: un buen proveedor es un hombre trabajador, diligente, esforzado, no perezoso.

Por diseño divino la mujer necesita seguridad y protección, cuando el varón no provee para la casa, puede aparecer la frustración en ella y choques, porque ella necesita un ambiente de seguridad y confianza.

      
El rol y los privilegios de la esposa:

La mujer debe ser la ayuda idónea de su marido, Gén. 2:18 “Y el SEÑOR Dios dijo: No es bueno que el hombre esté solo; le haré una ayuda idónea”     

¿Qué significa la expresión “ayuda idónea”? Ayuda es traducida del hebreo “Ezer” que además significa: Cercar, rodear, asistir, auxiliar en momentos de crisis y dificultad, éste término se usa también en la Biblia cuando se desea la “ayuda” del Señor, mientras que la palabra idónea se traduce en diferentes versiones como: adecuada, complemento, semejante a él.

Por todo esto: No murmures contra tu esposo. No hieras su corazón con el menosprecio y frases inadecuadas. La mujer sabia edifica, no destruye… destruir es obra de la mujer necia. La mujer sabia anima y apoya a su esposo.   

La mujer le debe sujeción a su marido, Efesios 5:22-24.   

Las mujeres estén sometidas a sus propios maridos como al Señor. Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, siendo El mismo el Salvador del cuerpo. Pero así como la iglesia está sujeta a Cristo, también las mujeres deben estarlo a sus maridos en todo.

Pero ¿Qué es sujeción? El término griego usado es “jupotasso” que traduce obediencia, sometimiento. La sujeción no significa inferioridad (Por ejemplo el Señor Jesús se sometió a la voluntad del Padre; también lavó los pies de sus discípulos y esto no lo hizo inferior, por el contrario lo engrandeció.

Somos iguales en esencia (hijos de Dios), pero diferentes en función (como el cuerpo nuestro). ¿Por qué es difícil someterse?

§  Por traumas del pasado relacionados con la figura de autoridad…
§  Por el modelo del seno familiar donde crecemos…
§  Por un temperamento no sometido a Dios…
§  Por el orgullo del corazón… (“rebelión pasiva”)…

Además ¿Cuál es la actitud ante los esposos que no conocen a Cristo? 1 Pedro 3:1-2, 6 “Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos, de modo que si algunos de ellos son desobedientes a la palabra, puedan ser ganados sin palabra alguna por la conducta de sus mujeres al observar vuestra conducta casta y respetuosa… Así obedeció Sara a Abraham, llamándolo señor, y vosotras habéis llegado a ser hijas de ella, si hacéis el bien y no estáis amedrentadas por ningún temor”.            
   
La esposa debe respetar a su esposo, Efesios 5:33.  

En todo caso, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo, y que la mujer respete a su marido.
   
Respetar es darle el lugar que le corresponde. Veamos algunos ejemplos: Respetar es no callarlo ni avergonzarlo, menos en público. Respetar es no sermonearlo durante todo el día… ni darle órdenes como si fuera un muchacho. Respetar es no desautorizarlo… (no expongan sus diferencias delante de sus hijos). Respetar es procurar que él tome la decisión final.
        

En el hogar es fundamental el dialogo, tratar aún las cosas pequeñas, el mutuo perdón y con la ayuda de Dios convivir con gozo, tu pareja es un don de Dios.

Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria. Génesis 1



  

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