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DIOS TIENE CUIDADO DE NOSOTROS

Introducción: Mateo 6:27 nos dice: “¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane,  añadir a su estatura un codo?”. Con frecuencia el afán o ansiedad perturba nuestro sueño, en otras ocasiones afecta la salud y otras veces el afán nos lleva a tomar decisiones incorrectas. Como hijos de Dios debemos procurar avanzar en los tiempos de Dios…  

DIOS TIENE CUIDADO DE NOSOTROS

1) Caminar en los tiempos de Dios requiere humildad (1 Pedro 5:5).

Nota 1: Creo que el anhelo del Señor es bendecir y como hijos de Dios queremos ser bendecidos. Éste versículo nos enseña que Dios requiere la humildad del corazón humano, para derramar sobre éste su gracia. ¿Qué es entonces la humildad? Aquí nos habla de mansedumbre, sencillez, docilidad.

Nota 2: Podemos ver un mayor significado al considerar que significa “soberbio”, del griego “juperefanos” que traduce además: orgulloso, arrogante, altivo, quien aparenta estar por encima de los demás. Notemos que dice “sumisos unos a otros” porque no se trata de posiciones o títulos, sino de servir a Dios.

Nota 3: Entonces ante los tiempos de Dios debemos procurar Su voluntad y de acuerdo a su modelo, esto es humildad. El soberbio tiene en contra al Señor, esto fue lo que le paso a Nabucodonosor (quien vivió como bestia por siete años… al final de los cuales le fue devuelta su razón reconociendo que Dios gobierna sobre todos los vivientes, y pone sobre ellos quien él quiere).   

2) Es necesario perseverar (1 Pedro 5:6).

Nota 1: “Para que él os exalte”, Dios hace esto con sus hijos, él los exalta, es decir él los levanta, les pone en lugar alto, es una acción de honra, pues Dios honra a los que le honran. El mismo versículo nos enseña el primer paso: “humillaos” (desde el griego esta palabra hace referencia a la acción de allanar, nivelar, rebajar, bajar el monte o collado a nivel del suelo). Luego nos dice: “bajo la poderosa mano de Dios”, notemos que no dice “en sus manos” (expresión de protección), sino “bajo su poderosa mano”, la mano del Señor nos recuerda sus obras y poder soberano.

Nota2: Él hace como quiere, cuando quiere y con quien quiere, él es el alfarero y nosotros barro en su mano. Con su mano creo al hombre y lo sigue formando, esa mano no destruye, sino que te da la forma que el alfarero quiere:
Gén. 2:7  “Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente”.
“Formó” del hebreo “yatsar” término técnico de alfarería, la mayoría de veces Dios es el sujeto, traduce: moldear, forjar, hacer. 

Nota 3: “Él os exaltará cuando fuere tiempo”, la L.B.A. dice “a su debido tiempo”, no es cuándo, o como yo quiero. Esperar no es atrasarse, ni adelantarse, es caminar guiado por el Señor. Esto implica dependencia, y esto es lo que Dios quiere.        
      
3) Confía en Dios, él tiene cuidado de nosotros (1 Pedro 5:7).

Nota 1: Un enemigo a superar es la ansiedad, por ella se toman malas decisiones adelantándonos a los tiempos de Dios. La palabra ansiedad es traducida del griego “merimna” que significa además: afán, preocupación, aflicción. El diccionario Vine añade: “Oscilación entre la esperanza y el temor; término dirigido a aquellos que tienen poca fe”. Merimna es usada en Mateo 13:22,donde vemos que la ansiedad y el afán pueden ahogar la palabra de Dios en el corazón del creyente.  

Nota 2: Puedes confiar en Dios porque “él tiene cuidado de nosotros”. Recordemos que él es nuestro pastor (en tierras palestinas el pastor lleva o guía a las ovejas a los lugares de mejor pasto, a aguas limpias y tranquilas, las protege del león o del lobo, y unge sus ojos y oídos para que no sean infectadas por los insectos, etc. Por su naturaleza Dios es bueno, Todopoderoso, es tu Padre, por eso está escrito: “No te dejaré ni te desampararé” y podemos decir confiadamente “el Señor es mi ayudador”.

4) Cuidemos nuestra fe (confianza) en el Señor (1 Pedro 5:8).

Nota 1: Los versículos anteriores nos hablan de humildad y confianza en Dios; y el versículo 9, nos dice que debemos resistirlo “firmes en la fe”. El diablo es nuestro adversario, la palabra adversario es traducida del griego “antídikos” que además significa: adversario en un pleito judicial, acusador, demandante, enemigo hostil. Su nombre diablo, traduce desde el griego: calumniador, amante de los chismes maliciosos. Uno que tiene la inclinación a encontrar defectos en el comportamiento y en las actitudes de otros, para esparcir sus acusaciones y críticas.

Nota 2: Por eso, si fallamos a Dios, debemos acudir rápidamente y con un corazón arrepentido a la sangre del Cordero de Dios, pues Jesucristo es nuestro abogado; y si es el otro quien falla, no debemos ser acusadores, sino intercesores.          

Nota 3: “Como león rugiente”, con la voracidad y crueldad de un león, busca a su presa. Es interesante que estando a la caza ruge (hace ruido), entonces podemos decir que Dios (creador y dueño de todas las bestias) permite que ruga, es decir avisa que está cerca, que quiere devorar, y la misma Escritura nos dice “Resistidlo firmes en la fe”, nos demanda el Señor firmeza y fe, actitudes de un soldado del ejército de Dios, y cuando esto hacemos entonces como está escrito: “aunque el enemigo venga como un río el Espíritu de Jehová levantará bandera contra él” y “ aunque el enemigo venga por un camino, por siete caminos huirá”.  

Conclusión: Dios es Todopoderoso, él quiere moverse y actuar a tu favor, procuremos la mansedumbre ante su presencia, confiemos en él, y caminemos firmes en la fe, sabiendo que Dios tiene cuidado de nosotros; y avanzar con firmeza, aunque venga el enemigo, pues nuestro el Señor nunca ha perdido. 

Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria.



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