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COMO VENCER LA TENTACIÓN

Introducción: David un día venció al gigante Goliat y fue una gran victoria para Israel. Pero él aprendió a pelear contra el oso y el león defendiendo las ovejas de su padre Isaí en el campo. Es decir, esa gran victoria en público, primero se empezó a conquistar en el secreto, en la intimidad. Nosotros también tenemos una lucha interna contra las pasiones… Y el deseo de Dios es que caminemos en victoria, por eso nos ha equipo con las armas para vencer la tentación…       

¿CÓMO VENCER LA TENTACIÓN?

I. REFLEXIONEMOS EN EL LUGAR DE LA TENTACIÓN, Mateo 4:1-2. 

Nota 1: El Señor Jesús experimenta ésta tentación en el desierto (Lugar difícil, de soledad, árido y duro, lugar de prueba). Pero la tentación no sólo nos aparece en los “desiertos” de la vida, sino también en la tierra de la “abundancia” (Por ejemplo el pueblo de Dios en Canaán se volvió idolatra).    
     
Nota 2: Elías quiso renunciar al ministerio ante la persecución de Jezabel, después de una gran victoria en el Monte Carmelo. Aquí Jesús experimenta la tentación, después de ser bautizado y ungido con la plenitud del Espíritu Santo. Inmediatamente después de que ellos (Elías y Jesús) han recibido algo grande del Señor, viene el enemigo, para apartarlos de lo que Dios quiere hacer. La diferencia es que Elías huyó, pero Jesús venció la tentación y ahora vive en nosotros.   

II. JESÚS ES TENTADO A DESCONFIAR DE LA BONDAD DE SU PADRE, Mt. 4:3.  

Nota 1: La primera arma usada por el tentador es la duda (también fue la usada en el Edén). En éste caso aprovecha las necesidades físicas y materiales: “tuvo hambre” (Pero también usa las emocionales: necesidad de afecto por ejemplo).    
Nota 2: El tentador promueve una acción inspirada en el orgullo (“si eres hijo de Dios, demuéstralo”) y la autosuficiencia (“di que éstas piedras se conviertan en pan”). Con mucha facilidad caemos en la trampa de hacer cosas, sin tener en cuenta a Dios.  
Nota 3: Mateo 4:4, ésta tentación es vencida cuando confiamos en la bondad de Dios y su provisión, la que ha sido prometida en su palabra. Ésta tentación es vencida cuando nuestra visión y confianza está puesta primero en Dios y en sus principios, y luego en las cosas materiales.  
  
III. JESÚS ES TENTADO A CAER EN EL PECADO DE LA PRESUNCIÓN, Mt. 4:5-6. 

Nota 1: Presunción: Vanidad u orgullo que muestra una persona que presume y alardea de sí misma y de sus propias cualidades. Podemos recordar aquí a Sansón, quien había vencido varias veces a los filisteos, y estando con Dalila, llegan sus enemigos y pensó: “Esta vez me escapare como las otras… Pero no sabía que Jehová ya se había apartado de él”.

Nota 2: El tentador llevó a Jesús al lugar más alto del templo (observemos que aunque estaba en la “santa ciudad” y en el templo, no estuvo ajeno a las tentaciones…). Observemos también algo muy interesante el Espíritu de Dios lo llevo al desierto, pero el diablo lo llevó al lugar más alto, así pues concluimos que el diablo ofrece alturas sin proceso, Dios primero forma nuestro carácter…

Nota 3: Pináculo y templo indican lugar alto y público, aquí la tentación es alcanzar resultados sin Dios. Ésta semilla de maldad germina en un corazón que procura fama, posición, reconocimiento humano. Vemos que el tentador utilizó y citó mal las Escrituras.

Nota 4: Ésta tentación es vencida cuando decidimos depender de Dios y esperar en sus tiempos, Mt. 4:7. Con Jesús podemos vencer la tentación.  

IV. JESÚS ES TENTADO A LA IDOLATRÍA, Mt. 4:8-9.

Nota 1: El tentador le ofrece los reinos y la gloria del mundo. Nos habla de alcanzar “bendiciones” sin Dios. Es querer alcanzar por otros caminos, lo que Dios nos promete por los suyos.

Nota 2: Ésta tentación es vencida con una negación firme, y con una adoración exclusiva a Dios (Mt. 4:10). Cuando hacemos esto, el tentador es vencido y Cristo es glorificado (Mt. 4:11). ¿Cómo vencer la tentación? Cuando dependemos de Dios y permitimos a Cristo gobernar nuestra vida.  

Conclusión: Es posible vencer y guardarnos para Dios en medio del desierto, Cristo venció y él vive en nosotros… Cuando tu vences la tentación, eres honrado por Dios, proteges tu integridad y la de tu familia. Preservas tu corazón de dolores y angustias, y es una alabanza para Dios.

(Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria)

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