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JESÚS ES QUIEN DA VIDA

Introducción: Ante los problemas podemos tomar diversas actitudes: huir (como lo hizo el profeta Jonás), negar a Cristo (como lo hizo Pedro), no hacer nada (es decir tener una indiferencia total), tal vez dejarnos llevar por la ira, o hacer lo mejor: enfrentar la situación con la fuerza y sabiduría de Dios. Recordemos que el Señor dijo: “Yo estaré contigo en el día de la angustia”…     


JESÚS ES QUIEN DA VIDA

I. UNA CALAMIDAD INESPERADA, Lucas 7:11-12.

a) La ciudad de Naín.  

Nota: Es muy importante destacar varias características de ésta ciudad:

1) Éste lugar y éste milagro no se menciona en ningún otro pasaje de la Biblia.

2) Vemos dos multitudes: una en el versículo 11 llena de fe, esperanza con Jesucristo en medio de ellos, y la otra en el versículo 12 llena de tristeza y dolor; vemos entonces que seguir a Jesús hace que nuestra vida sea diferente.

3) Es muy interesante que Naín significa: delicioso, agradable, pasto, prado (vemos que aunque estaban en un lugar hermoso y de provisión, la crisis había llegado).  

4) Llegar a Naín era un tanto difícil, pues estaba en un lugar más alto y debían pasar por ciertos estrechos en cuyos lados estaban los sepulcros de la ciudad (por eso se encuentran las dos multitudes).

b) La crisis de la viuda.

Nota: Observamos varias facetas de su crisis:

1) Era familiar (hay de diferentes tipos, crisis matrimonial, emocional, financiera, etc).

2) Ha perdido su único hijo, y era un joven (no un niño ni adolescente), estaba lleno de vida, y su muerte fue sorpresiva.

3) Era viuda (de manera que su hijo la sostenía).
   
4) Era una familia apreciada en la ciudad.

5) Ahora se quedaría sola, sin dinero y desprotegida.

II. LAS ACCIONES DE JESÚS EN MEDIO DE LA CRISIS, Lc. 7:13.    

a) Jesús la vio, se compadeció y la consoló.     

Nota 1: “Jesús la vio”, ver aquí es traducido del griego: “oida” que además traduce conocer, saber, comprender, término que sugiere plenitud de conocimiento. Entonces la mirada de Jesús fue más allá que ver las lágrimas en sus ojos, él lo vio todo, ella había perdido a su marido, ahora el joven era su sustento y compañía, ella seguramente era de edad avanzada, Jesús vio sus miedos, su incertidumbre, su decepción, pero el corazón de Jesús se compadece por ella.

Nota 2: El Señor cuando mira lo ve todo (no sólo ve nuestro pecado, también nuestras luchas… Jesús la consuela a través de su palabra: “no llores”, hay diferentes tipos de lágrimas (de gozo, de dolor, de adoración), el Señor no quería éstas de tristeza y dolor en sus ojos, ella llevaba días llorando, pero Dios viene a cambiar su condición.            
  
b) Jesús tocó el féretro, y el poder de su palabra trajo vida, Lc. 7:14

Nota: Quebrando la ley ceremonial (pues la religión judía impedía el contacto con cadáveres, podría quedar impuro ceremonialmente hablando) Jesús toco el féretro. Porque Cristo es el dador de la vida y tiene poder sobre la muerte. Con su Palabra Cristo le dio vida. La Palabra de Dios vivifica, restaura, por eso ella es alimento para nosotros.       
 
III. LOS RESULTADOS DE LA OBRA DE DIOS, Lc. 7:15-17. 

a) Cristo restituye lo perdido.

Nota: Jesús “lo dio a su madre”. Ella lo había perdido y Jesús se lo devuelve. Hay cosas que quizá han muerto en nuestra vida (sueños, metas, promesas) o en nuestra familia (paz, amor en el matrimonio, la fe…), pero Cristo tiene el poder para restaurar y vivificar lo que se ha perdido. Jesús es quien da vida.    

b) Dios es glorificado.    

Nota: La Biblia nos dice que: “todos glorificaban al Señor, diciendo: Dios ha visitado a su pueblo” decían. Ni la viuda, ni los que llevaban el féretro, ni la multitud interrumpieron a Jesús en lo que estaba haciendo… Cuando permitimos a Jesús hacer su obra en nuestra vida, en nuestras crisis, lo que él hace es perfecto y bueno, y su nombre será glorificado.     

Conclusión: Dios es todopoderoso, y bueno, él quiere guiarte y ayudarte, permítele a Dios hacer su voluntad en ti y en los tuyos, él sabe lo que hace. Jesús es quien da vida, por eso él dijo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida”.

(Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria)




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