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LA TRANSFIGURACIÓN DE JESÚS ¿QUÉ SIGNIFICA?

LA TRANSFIGURACIÓN DE JESÚS ¿QUÉ SIGNIFICA?
Introducción: Cuando consideramos en la Biblia la tremenda conversión de Saulo de Tarso, vemos no sólo el poder de Dios sino su gran amor y misericordia, pues Saulo era un celoso fariseo y perseguidor de la iglesia de Jesucristo, pero cuando tiene ese encuentro con Jesús dijo: “¿Señor, que quieres que yo haga?” y luego Pablo llevó el evangelio por varios países de Asia y Europa durante el resto de su vida. Saulo de Tarso fue hombre fue transformado por el poder Dios. No hay otra manera o alternativa es sólo Dios quien transforma en realidad al ser humano…   

    
LA TRANSFIGURACIÓN DE JESÚS ¿QUÉ SIGNIFICA?

Texto: Lucas 9:27-29.

1) La comunión con Dios nos transforma.

Reflexión: Cuando el Reino de Dios se establece en un corazón, en una ciudad o en una región, hay una transformación. En el vrs. 27 Jesús ha dicho que algunos de ellos iban a ver el Reino de Dios antes de morir (algunos creen que para ver y participar del Reino de Dios hay que morir primero, pero no es así). Jesús llamó a sus tres discípulos más cercanos los que compartían con él momentos buenos y difíciles, y ellos fueron testigos del Reino. Esto nos recuerda la importancia de la intimidad con Dios, ya que precisamente “cosas que ojo no vio ni oído oyó son las que Dios revela a los que le aman”.
 
2) El resplandor espiritual es el resultado de la comunión con Dios (Lucas 9:28-29).   

Reflexión 1: El Antiguo Testamento nos enseña que cuando Moisés descendía del monte Sinaí, después de estar con Dios, su rostro resplandecía. En tiempos de Jesús los escribas y fariseos no tenían ése resplandor, porque la religión no transforma al hombre, es la comunión sincera y honesta con Dios. Es necesario invertir en la comunión con el Señor, el texto de hoy nos dice por ejemplo que: “y subió al monte a orar”. Expresión que nos deja ver el anhelo, compromiso, esfuerzo, diligencia y objetivo de Jesús.    

Reflexión 2: La gloria de Dios nos transforma: “mientras oraba” su rostro y su vestido cambiaron. Nos dice Lucas 9:30-31he aquí dos varones que hablaban con él, los cuales eran Moisés y Elías, quienes aparecieron rodeados de gloria”. La palabra gloria desde el hebreo traduce: honor; honra; gran cantidad; multitud; riqueza; reputación; majestad; esplendor, importancia, peso; y desde el griego traduce: esplendor, grandeza, magnificencia, brillo. La Gloria de Dios es la manifestación grandiosa, poderosa, magnifica de su presencia. La transfiguración de Jesús nos habla y recuerda la gloria venidera.   



3) La gloria de Dios te equipa y capacita para servirle (Lucas 9:32).

Reflexión: La gloria es de Dios, pero hace partícipe al hombre. Veamos el texto nos dice: “Moisés y Elías aparecieron rodeados de gloria” y “vieron la gloria de Jesús”, porque la gloria es de Dios (le pertenece a él) pero delega porciones de gloria en sus hijos, por eso la Biblia dice: “¿Qué es el hombre,  para que tengas de él memoria, Y el hijo del hombre, para que lo visites? Le has hecho poco menor que los ángeles, Y lo coronaste de gloria y de honra. Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; Todo lo pusiste debajo de sus pies” (Salmo 8:4-6), entonces Dios depositó gloria en Adán y Eva para administrar la tierra. Esa gloria debe ser cuidada, lamentablemente Adán la descuidó.

4) La comunión con el Señor fortalece la identidad del hijo de Dios (Lucas 9:34-35).   

Reflexión: La nube hace referencia a la presencia de Dios y allí el Padre celestial habló. Aquellas palabras son muy importantes para nosotros:

a) “Este es mi Hijo”: El Padre celestial confirma su paternidad, los discípulos, Moisés y Elías y el Hijo oyen la voz. El Padre no habla mal de su Hijo, por el contrario lo presenta con sumo valor y respeto. No es un hijo cualquiera, es mi Hijo dice el Padre. Los hijos necesitan ser afirmados en su identidad, cuando el hijo de Dios tiene claro quién es, no busca quien ser y hacer, ya que conoce su origen, propósito de vida y destino.    

b) “Amado”: El Padre expresa su amor por él, no lo maltrata ni ofende, es su Hijo de gran valor para él. El Hijo está en la tierra en obediencia a él, y todo esto cautiva el corazón del Padre. Su amor por su Hijo hace que esté al tanto de todo lo que ocurre alrededor de él, envía a Elías y a Moisés para que hablen de su partida, la que Jesús iba a cumplir en Jerusalén (su muerte en la cruz). El Padre tiene cuidado de sus hijos.
  
c) “A él oíd”: Lo respalda con su autoridad, confirma que Sus palabras están en la boca de su Hijo, lo honra poniéndolo en lugar alto, no lo menosprecia, por el contrario destaca su ministerio o servicio como profeta de Dios. Debemos tener en cuenta las actitudes del Padre para imitarlo en la relación con nuestros hijos. Los vacíos de la paternidad humana son sanados y restaurados en la comunión con el Padre celestial.            

Conclusión: Dios envió a su Hijo Jesucristo para enseñarnos no sólo con Su palabra, sino con su vida y ejemplo, el Señor nos invita a la comunión con él, a permitir su obra en nuestro corazón y fortalecer con él nuestra relación Padre-hijo. La transfiguración de Jesús nos enseña y recuerda que sólo el poder de Dios nos transforma realmente.  

(Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria)




2 comentarios:

  1. ¡Que gran bendición leer estos devocionales amados hermanos¡

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    1. Dios te guarde Amalia. Muchas gracias por tus palabras. Bendiciones.

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