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LO QUE ERES Y TIENES ES POR LA GRACIA DE DIOS

LO QUE ERES Y TIENES ES POR LA GRACIA DE DIOS
Introducción: El lucero de la mañana cayó del cielo, se rebeló contra Dios porque dejó que su corazón se llenará de soberbia y orgullo. Dios se hace grande en el humilde de corazón, por eso la humildad es una fortaleza contra el diablo. Cuando hacemos las cosas procurando que el Nombre de Jesucristo sea exaltado entonces podemos contar con Su respaldo...  
  
LO QUE ERES Y TIENES ES POR LA GRACIA DE DIOS

1) Por gracia Dios bendice, el hombre es responsable de administrar, 1 Corintios 15:9-10.

Reflexión 1: Pablo reconoce que lo que es, tiene y puede ejercer es por la gracia del Señor. La gracia de Dios nos dice que todo lo que somos y tenemos ha venido a nuestra vida sin mérito alguno, sino por la obra de Jesucristo el Señor. Precisamente la palabra “gracia” es una traducción del término griego “charis” que también significa: misericordia, bendición, regalo, expresión de bondad, lo que uno le da a otro. Lo que nos recuerda que lo que tenemos es un regalo de Dios por su misericordia.  

Reflexión 2: El apóstol añade “y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que los otros apóstoles” y el término trabajar aquí es sinónimo de: labrar, faena pesada. Entonces Dios derrama Su gracia y cada uno tiene el deber de administrarla, es decir es responsable de lo que hace con lo que Dios le da.            

2) No se trata de virtudes humanas sino de misericordia divina, 1 Cor. 1:25-28. 

Reflexión: Cuando se trata de servir a Dios, o de cumplir con una comisión divina, muchas veces luchamos con diversas situaciones en cuanto a nuestra dignidad y preparación idónea. Por ejemplo, Moisés se negó varias veces al llamado de Dios. Ésta lucha se da porque consideramos que no somos lo suficientemente “santos” o “maduros” para servir a Dios. También los miedos se levantan para resistir la voluntad del Señor. Pero en realidad no se trata de cuán bueno, fuerte o valiente soy, sino de cuán poderoso es Dios para hacerlo. Lo que eres y tienes es por la gracia de Dios.  


3) Demos a Dios la honra debida. 1 Corintios 1:29.

Reflexión 1: Pensemos en uno de los discípulos del Señor Jesús, en Pedro. Quien por ser de Galilea, una región distante de Jerusalén, cuyos habitantes no eran de raza hebrea pura, y una zona con poca escolaridad, no tenía la mejor capacitación. Era además un pescador (no sacerdote, ni escriba, ni auxiliar en la sinagoga), y al considerar su carácter, era un hombre inconstante e impulsivo en sus decisiones. Por tanto, no reunía las virtudes para ejercer un ministerio, pero Jesús lo llamó, por eso “nadie puede jactarse en Su presencia”.

Reflexión 2: Jesús lo llamó a ser uno de los doce apóstoles del Cordero. Lideró inicialmente el avivamiento en Jerusalén. Escribe las dos epístolas que llevan su nombre. Alcanzó a miles y miles de personas para Cristo. Pedro no se quedó con lo que tenía inicialmente, él creció, se preparó, maduró como persona (pues era de doble ánimo), creció en el ministerio, desarrollo la capacidad de escribir o formular un escrito, etc. Él no se conformó, y con todo esto sabía que la gloria era de Dios.

Reflexión 3: La alabanza es de Dios y no de los hombres. Pablo nos dice en Corintios: “para que nadie se jacte en su presencia” la palabra “jactarse” es traducida del griego: “Kaucaomai” que también significa: hacer alarde de, gloriarse, fanfarronear, enorgullecerse, vanagloriarse. Cuando nos enorgullecemos de nosotros mismos o de nuestros logros le quitamos la gloria debida a Dios. Pero la Biblia nos enseña que la gloria del hombre es conocer a Dios: Jeremías 9:23-24.                 

4) Prepárate para lo que Dios tiene dispuesto para ti.     

Reflexión: Pensemos por ejemplo:

a) Dios preparó a José para administrar el imperio egipcio.
b) Pablo para predicar en las naciones (por eso no sólo conocía su cultura sino la de otras naciones, así como sus idiomas, etc).
c) Eliseo se preparó al lado de Elías (12 o 14 años) para continuar con el ministerio de profeta en Israel. 
d) Los reyes de Israel eran formados para gobernar, etc.

Es necesario preparase para desarrollar aquello que Dios nos quiere entregar y para hacerlo con excelencia, pues él se merece lo mejor. Permite que el Señor forme en ti Su voluntad, deja que el forme en ti Su carácter. Todo tiene Su tiempo: Eclesiastés 3:1, 11. Permitamos que nuestro corazón descanse en la gracia de Dios, él es bueno y sabe lo que hace.                  

5) La disposición de corazón es de mayor valor que el más grande tesoro.

Reflexión 1: Recordemos por ejemplo que Gedeón dijo: “Mi familia es pobre, y yo soy el menor en la casa de mi padre” pero Dios hizo de él un varón esforzado y valiente, gobernó a Israel por cuarenta años y murió en buena vejez. Jeremías le dijo a Dios: “no se hablar porque soy niño” pero el Señor hizo de él un profeta a sobre naciones y sobre reinos (nos dice la Escritura), Moisés expuso muchas excusas hasta hacer enojar a Dios, quien finalmente le dijo: “Yo soy el que soy” convirtiéndolo en el libertador de Israel y profeta como ningún otro, a quien Dios le hablaba cara a cara.

Reflexión 2: Todos al final dispusieron su corazón y Dios hizo algo muy grande con ellos. No se trata de tus virtudes, capacidades humanas, ni aun de tus debilidades, sino del poder y obra de Dios ante el corazón dispuesto.   

Conclusión: Dios es bueno, sabe lo que hace, sólo cree y dispón tu corazón para él y Su maravillosa obra será en ti.   

(Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria).




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