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LA PROVISIÓN DE DIOS ES BUENA

LA PROVISIÓN DE DIOS ES BUENA
Introducción: Con frecuencia podemos pensar que Dios está demorándose, o que no podemos avanzar porque él no nos va a ayudar, podemos también concluir en algún momento de la vida que no vale la pena seguir que es mejor renunciar y dejarlo todo, etc. Pero Dios sabe lo que hace, y como lo hace, por eso él dice: “Yo se los planes que tengo acerca de vosotros, pensamientos de bien y no de mal”…     

LA PROVISIÓN DE DIOS ES BUENA
 
1) Evitemos la murmuración (Éxodo 16:1-2). 

Comentario 1: El maná fue una provisión sobrenatural de Dios para su pueblo en el desierto, y es uno de los grandes milagros del Antiguo Testamento. Lastimosamente el contexto en el que nace éste maravilloso milagro no es una respuesta del Señor a la oración, ni a la adoración, ni al clamor de su pueblo, por el contrario nos dice la Biblia que “Israel murmuró”. Vemos entonces que aunque Dios iba delante de ellos, los defendió y grandes señales hizo, Israel no estaba agradecido, ni confiado en él, por el contrario expresa su inconformidad quejándose y murmurando ante Su voluntad. Evitemos la murmuración, pues Dios siempre sabe lo que hace, cuando y como.

Comentario 2: La murmuración refleja la rebelión del corazón: Números 11:4-6. Israel permite aquí varias cosas, veámoslo a través de las frases que expresa la Biblia:

a) La mezcla de los principios enseñados por Dios (“y gente extranjera se mezcló con ellos”).  
b) Inventa argumentos propios y mentirosos (dijeron: “Nos acordamos del pescado y de toda la comida que comíamos en Egipto de balde”).    
c) Expresan cuan seca está su alma (por falta de carne y no por falta de la presencia de Dios).
d) Menosprecian la provisión de Dios (dijeron: “nada sino éste maná ven nuestros ojos”). 


2) Procuremos un corazón humilde (Éxodo 16:3).

Comentario: El Señor esperaba que su pueblo confiara en él, eran muchas las cosas que había hecho, los había sacado de Egipto con grandes prodigios y maravillas, y los llevaba a la tierra que les había prometido de una manera poderosa. Como hijos de Dios debemos confiar en él, pues sabe de dónde nos ha sacado y sabe a dónde nos quiere llevar (él lo sabe todo). El Señor le habla a Moisés, no sólo porque era el líder a cargo, sino porque tenía un corazón sensible, aún en medio del desierto. Tengamos presente que el sol endurece el barro, pero ablanda el hielo (es el mismo sol, la diferencia está en el material). A veces ante el difícil camino algunos corazones se endurecen, pero Moisés mantuvo un corazón sensible a Dios.
  
3) Deposita tu fe en las promesas de Dios (Éxodo 16:4).

Comentario: Dios le habla a Moisés diciendo: “hare llover pan del cielo”, eso nunca antes había sucedido, y hacer llover en el desierto ya era difícil, hacer llover pan era algo mucho más difícil, único y desde la perspectiva humana imposible, pero Moisés confió completamente en las palabras de Dios. Es importante tener en cuenta el pan en tiempos de Moisés, algunos eran alargados, redondos, de tamaño personal y familiar, generalmente de color café claro, y por tanto Moisés pudo imaginárselos así, pero el maná pan del cielo que Dios envió era diferente, era como semilla de culantro (cilantro), de color blanco, y su sabor como hojuelas con miel” (Éxodo 16:31). Vemos entonces que aunque el Señor siempre cumple lo que promete, no siempre lo hace como nos lo esperamos o imaginamos.
     
4) Cada etapa de nuestra vida debe acercarnos más al plan del Señor (Éxodo 16:1).

Comentario 1: El pueblo de Israel estaba en el desierto de Sin, y la palabra “Sin” significa arbusto. Entonces el panorama ante sus ojos era arena y arbustos, paisaje difícil, pero es allí donde debemos poner nuestros ojos en Dios y avanzar por la fe, mirar por encima de las circunstancias adversas, y creer lo que Dios ha prometido. Adelante estaba la tierra que fluye leche y miel, tierra de abundancia y bendición, entonces el desierto de Sin era una etapa del camino, no era su destino, pasar por allí era algo temporal y de suma formación en su fe y carácter.

Comentario 2: El Señor enseña la manera como Israel debía recoger el maná: Éxodo 16:4 “recogerá diariamente la porción de un día” y ante ésta instrucción serían probados. La Biblia nos enseña que Dios nos prueba, él espera que caminemos en sus mandamientos, es la prueba de la obediencia. Para el Señor la obediencia es más valiosa que una inmensa multitud de sacrificios, pues ante él no es posible negociar la obediencia por obras religiosas o acciones de buen corazón.  

5) Cristo es el verdadero pan del cielo.

Comentario: La Biblia nos enseña que el maná fue una provisión temporal de Dios para su pueblo en el desierto. Pero el Señor Jesús dijo: “Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron. Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre” (Juan 6:49, 51). Cristo es nuestra provisión para la eternidad y para nuestra vida hoy, podemos alimentarnos de él sin medida, Jesucristo es nuestra vida y fortaleza, como dice la Escritura quien “come de este pan vivirá para siempre” (Juan 6:58).  

Conclusión: El Señor tiene cuidado de nosotros como cuidó de Israel en el desierto, y de la misma manera nos quiere dirigir al lugar de la bendición, es decir al lugar de su voluntad perfecta. Por excelencia Dios es nuestro proveedor, y la más grande y poderosa provisión ha sido su Hijo Jesucristo, el pan vivo que descendió del cielo para darnos salvación. En él tenemos toda respuesta y solución.

(Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria)

Te invitamos a leer: “JESÚS TE ESTÁ LLAMANDO”.    


2 comentarios:

  1. Muchas gracias, muy bonita reflexión, bendiciones.

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    1. Dios te guarde Felissa. Gracias por dejarnos tu comentario. Bendiciones.

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