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NECESITO A DIOS PARA VIVIR

Necesito a Dios para vivir
Introducción: En el Nuevo Testamento vemos que seguidores de Jesús no habían tenido un verdadero encuentro con él, incluso Judas le seguía de cerca pero su corazón estaba lejos… Pero vemos otros como el endemoniado gadareno quien se convirtió de todo corazón, su encuentro con Jesús fue sincero y real. Un encuentro verdadero con Dios es fundamental, y mantener una buena comunión con él es vital…  

NECESITO A DIOS PARA VIVIR

1) EL SER HUMANO NECESITA CONOCER A DIOS (Hechos 26:9-11).  

a) Porque los ritos religiosos no llenan el vacío humano.   

Nota: Saulo de Tarso era un hombre con un gran celo en su vida religiosa, era un fariseo destacado por el estricto cumplimiento de los ritos y ordenanzas. La vida religiosa y vacía está basada en obras, en rituales, en formalismos y prácticas rutinarias que dejan a la persona en la misma condición de vacío.      

b) Porque el orgullo humano nos hace ir por el camino equivocado.  

Nota 1: Pablo era un hombre impetuoso, quizá soberbio y autosuficiente. Otros quizá se destacan por su pasividad en extremo, por sus complejos de inferioridad, o por su doble ánimo con el que no se deciden por Cristo, otros argumentan con su pequeña mente que no pueden aceptar al Dios que enseña la Biblia, Pablo en su tiempo no aceptaba a Jesús.  

Nota 2: Pablo pensaba que hacía lo correcto. A veces pensamos igual, concluimos que estamos en lo correcto impulsados por nuestra propia razón. Pero sólo es cuestión de tiempo para saber que nuestros proyectos pueden estar muy lejos de los proyectos de Dios, Hechos 26:12. Pablo iba con poderes y comisionado por los principales sacerdotes para perseguir, capturar y encerrar a los cristianos. Nada más lejos de lo correcto.


2) JESUCRISTO ES EL MÁS GRANDE SABER QUE EL HOMBRE PUEDA TENER (Hechos 26:13-15).  

Nota 1: Cuando Jesús apareció en Galilea se cumplió la profecía que decía: “El pueblo asentado en tinieblas vio gran luz; y a los asentados en región de sombra de muerte, Luz les resplandeció”. Cristo es la luz que vino a dispersar las tinieblas. “Dios es luz” y Jesucristo el Señor dijo: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”. Pablo nos dice “vi una luz del cielo que sobrepasaba el resplandor del sol”, Por supuesto Su luz es más fuerte que la luz del sol al medio día.

Nota 2: Podemos ver en Génesis que en el día primero Dios dijo sea la luz y fue la luz. Pero, es en el día cuarto cuando el Señor creo el sol, la luna y las estrellas, entonces la luz del día primero es la luz de Dios mismo, Su gloria que resplandece más que mil soles juntos… Es interesante que la nueva Jerusalén, la celestial, “no tendrá necesidad de sol, ni de luna que brillen en ella porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera”. Cuando Jesús brilla en nuestro corazón tenemos el más grande saber que hombre alguno pueda tener. Necesito a Jesús para vivir, Dios es la vida. Su ausencia trae frustración y vació existencial. 
        
3) DIOS USARÁ DIVERSOS MEDIOS PARA HABLARTE. 

Nota 1: Pablo iba camino a Damasco, sin duda alguna apresurado y con gran ímpetu. Cuando la gloria de Dios brilló cayeron en tierra… seguramente en otra posición no lo habría escuchado, a veces Dios usa personas, circunstancias, crisis, la Escritura, un mensaje y si fuera necesario una burra (como lo hizo con Balaam) o las mismas piedras, Dios es soberano para usar diversos medios, y por Su gran amor te hablará. 

Nota 2: En este caso (Hch. 26:14) "coces" no es del verbo "coser", sino que es el plural del sustantivo "coz" que significa "patada". Quienes normalmente dan "coces" son los caballos, pues Pablo iba con gran ímpetu y fuerza, por eso dice Hechos 9: “Saulo, respirando amenazas, y muerte contra los discípulos del Señor”. Matthew Henry comenta: “buey uncido al arado que da coces contra la aguijada del amo” (aguijada: vara larga con punta de hierro que los boyeros usan para estimular a los bueyes), entonces Pablo estaba lastimándose a sí mismo, pero él pensaba que estaba haciendo lo correcto.    

4) ERES UN PLAN DEL CIELO (Hechos 26:16-18).   
  
Nota: Cuando conocemos a Jesús, cuando ocurre en nuestra vida un verdadero encuentro con Dios, empezamos a conocer nuestro verdadero origen, nuestro verdadero propósito de vida y por tanto experimentamos un cambio de dirección en nuestra vida. Pablo dice: “iba yo a Damasco”, que interesante aquí, ver que Damasco significa: “saco lleno de sangre”. Él iba hacia el lugar incorrecto, estaba haciendo lo malo. Jesús apareció a mitad de camino para corregir su andar, preservar su vida de la muerte eterna y llevarlo al cumplimiento del plan de Dios para su vida.      

5) SÓLO DIOS PRODUCE UNA PROFUNDA TRANSFORMACIÓN.     

Nota 1: La visión produce pasión, versículo 19. Un pueblo sin visión fracasa, lo mismo ocurre con una empresa o un matrimonio… porque finalmente seremos lo que vemos (la Biblia nos dice: “seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es”, 1 Jn. 3:2), Pablo antes respiraba amenazas contra los cristianos, ahora respira pasión por Dios y sus propósitos.    
  
Nota 2: La pasión por Dios hace que perseveremos ante la oposición, versículos 21-22a. Pablo hacía la voluntad del Señor, y aun así encontraba dificultades, pero se fortalecía en Dios y perseveraba. Pasó de ser un perseguidor a ser un predicador, Pablo fue transformado, lleno del Espíritu Santo y fue otro hombre, fundó muchas iglesias, marcó la historia de la iglesia cristiana, y fue usado por Dios para escribir muy buena parte del Nuevo Testamento.

Nota 3: El apóstol Pablo enfrentó oposición, persecución, calumnias, traiciones, e intentaron matarlo “pero habiendo obtenido auxilio de Dios” dice Pablo “persevero hasta el día de hoy”. Seguramente habrá dificultades, obstáculos y decepciones, pero algo es seguro en Dios encontraremos auxilio y fuerzas para perseverar y llegar al destino que Dios ha planeado para nosotros.   
    
Conclusión: Un encuentro con Dios es vital. Cuanto puede hacer Dios en un corazón sin importar cuán duro o cuán obstinado sea, o cuán débil sea, o cuán acomplejado sea, lo podemos ver en este caso, o en la vida de Moisés, o de Jacob, o de Isaías y Pedro, digámosle al Señor “yo quiero más de ti, y dime ¿qué quieres que yo haga?”

(Escrito por pastor Gonzalo Sanabria)



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