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LA TORRE DE BABEL Y SU FRACASO

LA TORRE DE BABEL Y SU FRACASO
Introducción: Con frecuencia pensamos que hay mejores maneras de hacer las cosas que como Dios lo dice o hace. Por eso a veces emprendemos ciertos caminos incorrectos, pero al final nos damos cuenta que él tenía la razón. Es virtud del hombre escuchar a Dios y seguir Su consejo, es esto lo que realmente trae crecimiento y madurez al creyente pues “oirá el sabio y aumentará el saber”…
  
LA TORRE DE BABEL Y SU FRACASO 

1) No todo lo que hacemos nace en la voluntad de Dios (Génesis 11:1-4).

Nota 1: Ésta torre nace en el corazón del hombre, no en el corazón de Dios. Éste proyecto nace en el ego del ser humano, pues su anhelo era la grandeza, querían el lugar más alto (parecido al deseo del diablo, y razón por la cual cayó del cielo, perdiendo todos sus privilegios y la vida eterna).

Nota 2: Aunque haya esfuerzo y duro trabajo, no por eso debemos concluir que es de Dios lo que estamos haciendo. Muchas veces hacemos o dejamos de hacer las cosas por razones como el orgullo, el enojo, competencia, la envidia, etc. Podemos concentrar todas nuestras fuerzas y tiempo, pero eso no significa que lo que estamos haciendo es de Dios.         

2) Nuestros motivos y acciones no siempre agradan al Señor (Gén. 11:5-6).  

Nota 1: Dios evalúa nuestra vida y los motivos de nuestro corazón. La Biblia nos dice que “Jehová descendió para ver”, frase que nos dice que Dios percibió, exploró, examinó, lo que el hombre hacía. Recordándonos esto que nuestro corazón es examinado ante los ojos del Señor para aprobar o no lo que hacemos (vrs. 5).     


Nota 2: Dios conoce la obstinación y terquedad del corazón humano. Dios mismo dice: “nada les hará desistir de lo que han pensado hacer”, es por eso que en ciertos momentos de la vida aunque Dios hable, y confirme lo que ha dicho, el hombre termina haciendo lo contrario, la persona termina haciendo lo que quiere (vrs. 6). 

3) Dios deshace lo que no es compatible con su reino y voluntad (Gén. 11:7).

Nota: Lo que glorifica a Dios, y trasciende en la eternidad, es aquello que se construye con materiales del cielo, y con el diseño del Señor. Cuando un reino se establece es necesario que sea quitado lo que había del reino anterior, de lo contrario el nuevo reino no desarrollará un gobierno pleno y no podrán verse las maravillas de lo nuevo. Esa torre no contaba con la aprobación de Dios, ni tenía diseño celestial.        

4) Dios anhela ayudar al hombre a cumplir su propósito (Gén. 11:8).  

Nota 1: Según Génesis 1:26-28, el plan de Dios para el hombre era:
a) Gobernar la creación a través de él,
b) Llenar la tierra de hombres y mujeres con Su imagen y semejanza,
c) Bendecir al hombre con la abundancia de la misma tierra.

Nota 2: Lamentablemente el hombre en el Edén fue en busca de su propio plan, y aquí en la llanura de Sinar hizo lo mismo. Pero Dios interviene tratando de llevar al hombre hacia el plan del principio. El Señor trata de conducirlo al diseño del cielo. Por eso dice que se esparcieron por toda la tierra y dejaron de edificar la ciudad. Perdieron todo el trabajo que habían hecho, porque cuando construimos sin Dios, las cosas no permanecen ni prosperan con la bendición del Señor.        

5) El Señor usará los mecanismos necesarios para cumplir sus planes (Gén. 11:9).  

Nota: Dios trajo confusión, término que desde el hebreo indica: mezclar, amasar, ungir (pues hace referencia a una mezcla con aceite). Uso una diversidad de lenguas (las cuales no eran conocidas, fue algo nuevo). Dios hará lo que sea necesario, pero al final hará Su voluntad, porque el plan de Dios prevalecerá.  

Conclusión: El pensamiento de Dios siempre predominará sobre los pensamientos de los hombres. Por eso a veces nos cuesta trabajo entender lo que él hace, pero siempre lo hace por Su inmenso amor y cuidado hacia sus hijos.     
(Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria)


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