todos vivimos una batalla y no es contra carne ni sangre, es espiritual, y caminaremos en victoria en la medida en que nos sometamos a Dios. La ignorancia se levanta como una fortaleza del enemigo, pues cuando el cristiano no conoce sus armas en Dios ni lo que Cristo logró en la cruz es vulnerable a los ataques demoniacos. El Señor Jesús delegó Su poder en la iglesia para avanzar en victoria: “En mi Nombre echarán fuera demonios”. Adelante Dios está contigo y las puertas del infierno no prevalecerán contra la iglesia del Señor…