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LOS SUEÑOS DE DIOS

Introducción: Dios ha planeado lo mejor para sus hijos, por eso debemos acercarnos a él y seguir Su dirección. La capacidad de soñar la puso Dios mismo en el hombre, y usa esto muchas veces para hablarle y mostrarle aquello que quiere hacer en su vida. Por supuesto los sueños deben ser evaluados (por el Espíritu Santo y la Palabra del Señor) y cuando hallamos que son de Dios debemos agradecer  Su bondad y avanzar hacia aquello que él nos muestra. Dios nos lleva a soñar, es decir debemos tener una visión de vida, de lo contrario iremos a cualquier lugar, pero Dios dice: “Yo se los pensamientos que tengo acerca de vosotros, pensamientos de bien y no de mal”… 
 
LOS SUEÑOS DE DIOS 

1) DIOS NOS HA DADO LA CAPACIDAD DE SOÑAR (Génesis 37:5-10).  

Nota 1: El ser humano fue creado por Dios, y entre todas las virtudes dadas al hombre está la capacidad de soñar, refiriéndome a la capacidad de fijarnos metas, crear imágenes de nuestro futuro, es decir desarrollar una visión de vida. Como hijos de Dios, vemos también que la Biblia enseña que él puede hablarnos a través de sueños. Pero en éste caso me refiero a aquella visión de vida que nos muestra Dios, donde nos revela su plan con nosotros.    
                          
Nota 2: En el pasaje leído, Dios le da a José dos sueños similares, que le revelaban su futuro como gobernante de la tierra, él estaría en una condición de autoridad y su familia un día lo reconocería, y vendrían a él para rendirle honor y obediencia. Una profecía sobre lo que Dios quiere hacer contigo, es como una visión, en la que Dios te muestra a donde te quiere llevar, sin embargo del sueño (o de la visión) a la realidad hay todo un camino por recorrer. Éste camino implica obstáculos que superar, enemigos que derrotar, tentaciones que vencer, y una continua dependencia de Dios. Pero sin duda Dios quiere llevarte al destino que te ha preparado. Te invitamos a leer: “Elías profetiza la sequía en Israel”.     

2) LOS ENEMIGOS DE TUS SUEÑOS:       

a) La incredulidad (Gén. 37:8, 10).    

Nota: Hablamos de personas que manifiestan incredulidad en lo que Dios puede hacer a través de ti. José es cuestionado por su propia familia, y aun por su padre que tanto lo amaba. Muchas veces esta incredulidad viene de nuestras autoridades (padres, jefes, autoridades espirituales, etc). El enemigo de nuestras almas alcanza su cometido cuando logra hacernos creer que es imposible, que no se puede, que eso es para otros, que no puedo hacerlo ni con la ayuda de Dios. Y por eso muchas veces se renuncia al sueño que Dios ha puesto en los corazones de sus hijos.       
       
b) La envidia (Gén. 37:11).    

Nota: La envidia es un sentimiento de dolor, o enojo, o codicia ante la bendición, cualidades, o prosperidad de otro. Recordemos que José era el menor de todos, y era el mayor quien recibía el doble de herencia que sus hermanos, y también heredaba el liderazgo y sacerdocio del clan o familia. Sus hermanos le aborrecían y no podían hablarle pacíficamente.


c) La oposición de los hermanos (Gén. 37:18-20).   

Nota: Son sus propios hermanos quienes están planeando matarlo. Le apodaban “el soñador”, y dicen “veremos que será de sus sueños”. Son aquellos que esperan con ansias, no tus logros, sino tus fracasos. Los hermanos de José son figura de los cercanos que no creen en lo que Dios puede hacer en ti, o a través de ti, hay personas que aunque dicen “Dios te bendiga”, luego en sus murmuraciones declaran con su boca el fracaso de sus propios hermanos.

d) El resentimiento y la falta de perdón.

Nota: Más adelante vemos que José cuando era gobernador de Egipto, no recibió bien al comienzo a sus hermanos. Dice el texto bíblico que les habló ásperamente y los acuso varias veces de ser espías. Finalmente los perdonó. Un corazón lastimado distorsiona la visión de Dios para nuestra vida, porque la herida nos hace sentir indignos de sus bendiciones, o no merecedores de él.      

3) ESFUÉRZATE Y APROVECHA LAS OPORTUNIDADES:      

a) La casa de Potifar.

Nota: La casa de Potifar es figura de aquel escenario donde debemos desarrollar sujeción, respecto a la autoridad, diligencia en nuestras labores, esfuerzo, entre otros. En el proceso Dios no nos abandona: Gén. 39:1-3.

b) La cárcel de los presos del rey.    

Nota: Es muy interesante ver como José no fue enviado a cualquier cárcel sino a la de los presos del rey. Allí José desarrolla mucho más su capacidad de administración, pues poco a poco termina dirigiendo toda la cárcel. Aprovecha los recursos que están a tu disposición, Gén. 39:20-23. Prepárate para lo que Dios hará a través de ti.   

4) FORTALECE TU CONFIANZA Y ESPERANZA EN DIOS (Gén. 45:4-8).

Nota: A pesar de las duras situaciones e incomprensibles circunstancias, José reconoce que Dios ha estado en todo esto. Que por encima de sus momentos de crisis, Dios estaba trabajando a su favor. Vemos que finalmente el plan de Dios en la vida de José prevaleció. Aunque estaba lejos de su casa, y sus padres lo tenían por muerto, aunque fue esclavo y estuvo en la cárcel, Dios nunca lo abandono. Recuerda que aunque pasen los años, y vivas la adversidad, puedes confiar en Dios quien a la postre te hará bien.  

(Escrito por pastor Gonzalo Sanabria)



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