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COMO DERROTAR EL MIEDO

CÓMO DERROTAR EL MIEDO
Introducción: Cuando los discípulos atravesaban el mar de Galilea se levantó una gran tormenta y pensaron que iban a morir, tanto que despertaron a Jesús y le dijeron: “no tienes cuidado que perecemos”, él les respondió: “¿Por qué tenéis miedo?”. El miedo es un obstáculo a vencer en nuestro camino hacía el destino que Dios ha preparado. El miedo es la antítesis de la fe, pues la fe es la certeza de lo que Dios hará y la convicción de Su presencia, mientras que el miedo es la certeza de la desgracia que vendrá y la convicción de que Dios no está. Por eso el diablo procura alimentar el miedo, pero Dios nos ha dado Su palabra para fortalecer la fe, Su victoria en la cruz para avanzar y su Espíritu Santo para ser valientes: “No nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, amor y dominio propio” Avanza Dios está contigo… 

¿CÓMO DERROTAR EL MIEDO? 

I. EL TEMOR DE DIOS ES UNA BENDICIÓN.

A. Definición de temor: del hebreo “Yirá” es un sentimiento de respeto o reverencia.  

Nota: Este sentimiento proviene de Dios. Se refiere a la capacidad de reverenciarlo, es decir nos faculta para obedecer sus mandamientos, evitar la maldad y mantener una gratitud y reconocimiento de todos Sus favores. El temor de Dios nos lleva a darle el primer lugar a su Palabra. Debemos valorar el temor de Dios en nuestro corazón, pues el profeta Isaías (33:6) dice: “el temor de Jehová será vuestro tesoro”.

B. Es el principio de la sabiduría, Prov. 1:7.

Nota: Entonces podemos leer aquí: “El comienzo de la inteligencia es el Yira” – “La primicia del saber es el Yira”). El temor de Dios es el marco donde se fortalece la santidad y crece al amor por la pureza de Dios: 2 Corintios 7:1. Te invitamos a leer: “El Espíritu de Dios se movía sobre las aguas”. 
            
II. EL TEMOR DAÑINO: Mateo 14:30.        

A. Definición de éste temor: del griego “Fobéo” que significa además: temblar, temor, tener miedo.      

Nota: Sensación no placentera y desagradable causada por un sentido de peligro. Repulsión a ciertas personas o situaciones sin una justificación aparente. Es un sentimiento que provoca huida.  

       
B. Su origen es diverso.    

Nota 1: Generalmente ésta emoción está ligada a:
1) Es el primer sentimiento que expresa el hombre después de la caída (“Oí tu voz, tuve miedo y me escondí”).
2) Miedos nacidos en la infancia (traumas).
3) Fracasos pasados y dolorosos.
4) Emprender algo nuevo (hablamos de miedos infundidos).
5) Por sentimientos de culpa o auto condenación.
6) Por pecados no solucionados.
7) Por falta de fe (por ejemplo los discípulos ante la tormenta en el mar de Galilea).
8) Por amenazas reales (instinto de salvación)
9) Amenazas imaginarias (relacionadas con su pasado, presente o futuro).   
10) El término griego para miedo es “fobéo”, derivado de la raíz griega “Fobos”. Que a su vez da origen a la palabra fobia.

Nota 2: Las fobias son trastornos de salud emocional que se caracterizan por un miedo desproporcionado ante objetos o situaciones concretas. Por ej: claustrofobia (miedo intenso a lugares cerrados) o la entomofobia (miedo a los insectos), etc.

Nota 3: En la mitología griega Fobos era el dios del miedo y del pánico. Aparecía antes de cada batalla para infundir miedo y hacer huir el ejército contrario. Intrépido y fuerte ponía en fuga al luchador más resistente. Sus ojos de fuego, su boca llena de dientes en una hilera blanca temible, y sobre su dura frente la discordia, provocaba la estampida de los hombres. Es interesante ver que su objetivo es hacer huir, hacer que el ejército o el guerrero ni siquiera luche sino que se desaliente, se llene de temor y huya. ¿No es acaso también el objetivo del diablo?

Nota 4: La Biblia nos habla del “espíritu de cobardía” (miedo, timidez): 2 Tim. 1:7. El espíritu que Dios nos ha dado es de poder, amor y dominio propio. Para vencer, para avanzar, para conquistar lo que Dios ha destinado para nuestras vidas. Dios nos ha equipado para caminar en victoria: Romanos 8:15 y 1 Juan 4:18-19.                   

C. El miedo estanca, detiene e impide la avanzada y conquista (Prov. 29:25).     

Nota: Recordemos que Gedeón estaba lleno de miedo cuando Dios lo llamó; los temores a Moisés le impidieron en primera instancia aceptar el llamado del Señor. Dios una y otra vez le dice a sus hijos, a sus siervos: “No temas”. Porque el miedo es como una cadena, un lazo, que no deja avanzar.

Conclusión: Jesucristo es libertador por excelencia, él dijo de la mujer encorvada: “que Satanás la había atado 18 años” pero él rompió esa ligadura. Porque para eso apareció el Hijo de Dios para deshacer las obras del diablo. Cristo venció y vive en nosotros por eso en él somos más que vencedores.

(Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria)



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