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COMO MANTENER UN MATRIMONIO SALUDABLE

CÓMO MANTENER UN MATRIMONIO SALUDABLE
Introducción: La familia es una bendición de Dios, es un tesoro enviado del cielo, por eso dice la Biblia: “El que haya esposa halla el bien, y alcanza el favor de Dios” Prov. 18:22. Cuando nos reunimos cómo familia se genera un ambiente especial, único, hay abrazos, risas, etc. También hay tiempos de dificultad, o de crisis, o etapas muy dolorosas, pero Dios ha diseñado la familia como lugar de formación para nuestros hijos y el matrimonio como complemento de amor para la pareja. Una pareja que permite la obra de Dios en ellos es un matrimonio saludable, es una familia que honra a Dios…    
                                                                                                                                                                           
¿CÓMO MANTENER UN MATRIMONIO SALUDABLE?

1) EN EL MATRIMONIO LA UNIDAD ES VITAL (Marcos 10:6-7).

a) “Se unirá” significa literalmente (desde el griego bíblico): permanecer, adherir, pegar.       

Nota: Implica unión fuerte, por eso cementar, unión fuerte de metales. Es una unión cuyo objetivo es que no haya separación por ninguna otra fuerza. Algunas palabras como “permanecer” y “unión fuerte” nos hacen pensar en aquellas situaciones y crisis por las que pasa el hogar, en las que a veces se piensa que se va a romper. Jesús nos enseña y recuerda que cuando Dios creo el matrimonio lo diseño con el objetivo de permanecer unidos. 

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b) El amor es la mayor fuerza del universo natural y espiritual (Marcos 10:8-9).              

Nota 1: “Y los dos serán una sola carne” frase que sin duda es un desafío, en ésta frase Dios nos presenta la diversidad como una oportunidad para fortalecer la unidad, debemos vernos como complemento y no como el problema del otro (es decir somos quienes completamos o perfeccionamos al otro). El Señor puso en cada uno virtudes y talentos que el otro necesita, por eso aportemos a nuestra pareja y aceptemos la diversidad como una bendición de Dios. 

Nota 2: la Biblia nos enseña que fue Dios quien “los juntó” que desde el griego traduce: juntos enyugados, compartir el yugo (es decir unidos aunque el arado éste difícil, aunque el día esté gris, aunque hayan diferencias, aunque lleguen muchas bendiciones). Y el deseo de Dios es que ésta unión permanezca, esta unión que permanece implica perdón, tolerancia, respeto, amor), por eso jóvenes mucho cuidado pues una mala decisión te puede amargar la vida, evita el yugo desigual. Te invito a leer: “Pablo es lleno del Espíritu Santo”.     

2) DERRIBEMOS EL MURO DE LA INDIFERENCIA (Eclesiastés 4:9-10).            
a) La unidad y el complemento producen mayores resultados.       

Nota: El texto lo dice: “tienen mejor paga de su trabajo”, la versión LBLA traduce: “Más valen dos que uno solo, pues tienen mejor remuneración por su trabajo”. Y cuando uno tropieza, el otro lo levanta. Definitivamente el diseño de Dios es una bendición. El texto nos dice: “Mejores son dos que uno”, el egoísmo nos hace indiferentes al otro, implacables a la necesidad de nuestra pareja. Nuestro corazón se hace duro y solo pensamos en nosotros mismos. Cuando nos aislamos del otro nos hacemos vulnerables y fácilmente engañados por el enemigo porque “mejores son dos que uno”. Dios siempre tiene la razón.        

 
b) El complemento genera fortaleza y protección (Eclesiastés 4:11-12a).           

Nota: La pareja podrá enfrentar las noches oscuras y frías, figura de esos tiempos en que no vemos luz (dirección) y el viento sopla fuerte y frio (adversidades y problemas), y podrá enfrentar y vencer los ataques del enemigo… no podemos ignorar que el enemigo de nuestras almas maquina contra las familias, y contra los matrimonios lanza dardos mentirosos como:

1) “ese no era el hombre para mí” o “no era la esposa para mí”
2) “yo creo que debería probar con otra persona”
3) “para que hago esto, sí él o ella no valora lo que hago”
4) “esto se va a acabar tarde o temprano”
5) “éste o ésta no va a cambiar”,

Son mensajes del enemigo a tu mente. Pero Jesús nos dice: “lo que Dios junto, no lo separe el hombre”, Dios dice: “el que haya esposa halla el bien”, Dios dice: “maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a la iglesia” y “mujeres respeten a sus maridos”, Dios dice: “para el que cree todo le es posible” y vienen milagros para tu casa. Debemos luchar por ellos, quizá eres el único creyente en tu casa, tú y Cristo pueden vencer y traer a toda tu casa a los pies del Cordero de Dios.      

3) LA FAMILIA NECESITA CAMINAR CON DIOS (Eclesiastés 4:12b).          

a) Dios no sólo trae provisión al hogar, él trae estabilidad y sabiduría.            

Nota: La barca ante la tormenta en el mar de Galilea no se hundió porque allí estaba Jesús, los jóvenes no murieron en el horno de fuego porque allí estaba Dios con ellos, Daniel no murió al pasar una noche con los leones porque Dios envió su ángel, la familia de José y María no murieron a manos de Herodes porque Dios los protegió. No es posible que nuestro matrimonio o familia camine en victoria si no es porque Dios está con nosotros, por eso es vital caminar con el Señor. En la buena comunión con Dios recibiremos la guianza y dirección para tomar las mejores decisiones.     
 
b) El Señor es la fuente del amor para la familia.          

Nota 1: A veces hay crisis en el matrimonio, o en la familia, y permitimos que se levanten muros que dañan la comunicación, ofensas sin arreglar, resentimientos, incomprensión, y Dios viene e inquieta nuestro corazón, pero la dureza y el orgullo de éste, impide pedir perdón, obstaculiza el dialogo sencillo y sincero, y las cosas empeoran.

Nota 2: Pero cuando permitimos a Dios entrar a nuestro hogar, a nuestro matrimonio, nos unimos a él, a su consejo y lo seguimos entonces ése cordón no se romperá, pasará la prueba y podrá resistir un peso mayor de gloria, Dios podrá entregar cosas nuevas, bendiciones y privilegios mayores. El propósito de Dios se manifestará en ti con mayor resplandor.

Conclusión: El matrimonio es una bendición de Dios, la familia es una riqueza del cielo para ti. Cuidemos y luchemos por lo que el Señor nos ha entregado. Acudamos a Aquel que nos llena de Su amor para darlo a nuestra pareja y familia, amor que nos capacita para perdonar, tolerar y perseverar.   

(Escrito por pastor Gonzalo Sanabria)

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