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POR QUE DIOS ME ESCOGIO

POR QUÉ DIOS ME ESCOGIÓ
Experimentar el profundo deseo de servir a Dios ya es una gran bendición. Debemos ser conscientes que cuando vamos a servir al Señor, en muchas ocasiones lucharemos con diversas situaciones en cuanto a nuestra dignidad, idoneidad y preparación. La Biblia nos enseña por ejemplo que Moisés se negó en varias ocasiones al llamado que el Señor le hacía,  también lo vemos en el profeta Jeremías y Gedeón. Pero la misma Biblia es la que nos dice que en Cristo estamos completos (Colos. 2:10)… 


¿POR QUÉ DIOS ME ESCOGIÓ?

sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia” 1 Cor. 1:27-29.

La lucha entre considerarnos aptos o no para servir a Dios se debe a que consideramos que no somos lo suficientemente “idóneos” “santos” o “maduros” para servir al Señor, pero en realidad esto no se trata de cuán buenos o perfectos seamos, sino de cuán poderoso es el Señor Jesucristo para hacer Su voluntad en nosotros.

Consideremos por ejemplo a uno de los discípulos del Señor Jesucristo: Pedro. Éste era nativo de la región de Galilea, una tierra distante de la ciudad de Jerusalén, los galileos no eran de raza hebrea pura, además era Galilea una zona con poco nivel de escolaridad, y por tanto Pedro no tenía gran capacitación. Era él además un pescador (no era de familia sacerdotal, ni descendiente de escribas, ni siquiera auxiliar en la sinagoga), y si consideramos su carácter vemos que era inconstante e impetuoso en sus decisiones. Pero a pesar de todo esto, el Señor Jesús lo llamó para convertirlo en uno de los doce apóstoles. Te invito a leer: “El Vencedor Comerá Del Árbol De La Vida”.     

Cuando observamos el proceso de formación de Pedro, vemos que una y otra vez cometió errores, y algunos de ellos fueron muy significativos (como decirle a Maestro que no fuera  a la cruz). A pesar de todo esto, cuando el Espíritu Santo de Dios se derramó sobre los 120 en el aposento alto, vemos que también vino sobre Pedro (el que además había negado al Señor tres veces), y después del derramamiento del Espíritu se convirtió en un instrumento poderoso en las manos del Señor para predicar y salvar a miles de personas en el poder del Espíritu de Dios. Dios nos escogió por Su amor no por nuestros méritos.  

Gracias a Dios quien tiene misericordia de nosotros y perdona nuestros pecados, él trata con nuestro carácter, y transforma nuestro corazón día a día, perseverando en Su propósito, enseñándonos como un padre lo hace con sus hijos, aunque a veces por nuestra obstinación el escenario de aprendizaje lo hacemos doloroso. Dios toma lo necio y débil del mundo para avergonzar a los fuertes y sabios, para que nadie se jacte en Su presencia. Entonces a la pregunta ¿Por qué Dios me escogió? Debemos responder por Su gracia y misericordia.

Es necesario destacar la última frase del texto de hoy que dice: “Para que nadie se jacte en Su presencia”. Pues debemos tener presente que lo que somos lo somos por Su gracia y amor. Podemos servirle y cumplir con Su plan porque todo viene de él, la palabra es suya, los dones son de Dios, el ministerio es de Cristo, la unción es del Espíritu Santo, las ovejas son de Dios, el oro y la plata le pertenecen, luego ¿qué es nuestro? Todo es de él, por eso toda la gloria y honra le pertenece exclusivamente a nuestro Dios. Gloria al Señor por eso.      

Reflexión final: Pedro falló en el aprendizaje, pero tuvo la virtud de hacerlo de nuevo, de humillarse en la presencia de Dios, perseveró aferrado a la gracia de nuestro Señor, hasta alcanzar el plan de Dios para su vida. Glorificó a Cristo con un ministerio que alcanzó a miles y miles, es el autor de la primera y segunda carta de Pedro, fue el primero que lideró el avivamiento en la ciudad de Jerusalén. Adelante, no desmayes, el Señor está contigo. Dios te escogió.

(Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria) 

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