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QUIENES TIENEN SUS NOMBRES ESCRITOS EN LOS CIELOS

QUIENES TIENEN SUS NOMBRES ESCRITOS EN LOS CIELOS
Hoy día encontramos muchos autores de gran cantidad de libros, y hay para todos los gustos y necesidades. Es interesante que también Dios estableciera un libro (La Biblia) para dar a conocer su carácter, naturaleza, mandamientos y también en él nos revela el plan de salvación. Las Sagradas Escrituras nos enseñan también, que en el cielo hay varios libros (“y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida” Apoc. 20:12). Hay un libro muy especial, su contenido es vital, y es de naturaleza celestial, es propiedad de Dios, pues él mismo lo llama “Su libro” y nuestro nombre está escrito allí, se llama el libro de la vida…

¿QUIENES TIENEN SUS NOMBRES ESCRITOS EN LOS CIELOS?  

“Ruego a Evodia y a Síntique, que sean de un mismo sentir en el Señor. Asimismo te ruego también a ti, compañero fiel, que ayudes a éstas que combatieron juntamente conmigo en el evangelio, con Clemente también y los demás colaboradores míos, cuyos nombres están en el libro de la vida” Filipenses 4:2 -3.

Como nos enseña el libro de Apocalipsis, en el cielo hay varios libros, además del libro de la vida. Éstos otros libros como nos ilustra el contexto contienen los pecados escritos de los cuales las personas no se arrepintieron en su vida terrenal. La Biblia es el libro que Dios destinó para enviar y revelar el plan de redención para la humanidad, por la fe en Jesucristo nuestro Señor. 
  
En el pasaje de filipenses 4, vemos al apóstol Pablo animando a los hermanos a permanecer firmes en el Señor, pues sabemos que aunque somos hijos de Dios, las dificultades y obstáculos pueden provocar desánimo y fatiga. Pablos los alienta, pues los fuertes deben sostener y animar a los débiles.  Te invito a leer: “Esfuérzate y Sé Valiente”.          

De manera especial anima a dos hermanas (Evodia y Síntique), quienes son columnas en ésta iglesia, a procurar la unidad, a ponerse de acuerdo, pues seguramente sus diferencias terminarían afectando a la comunidad de creyentes de Filipos, y Pablo procura también que Clemente les ayude en esto. No podemos negarlo en medio del pueblo de Dios se presentan diferencias, pero recordemos el amor cubre multitud de faltas.  

Observamos en Filipenses 4, que el vrs. 3 hace referencia a “creyentes en el evangelio”, y se afirma: “cuyos nombres están escritos en el libro de la vida” (nos habla entonces de un requisito previo para tener el nombre escrito allí: creer en el evangelio). Pablo afirma aquí que los nombres de todos los colaboradores en el evangelio tiene su nombre escrito en el libro de la vida; la Biblia también nos enseña que todos lo que por la fe han nacido de nuevo en Cristo tienen su nombre escrito en éste libro.     

Cuando los setenta regresaron con gozo porque los demonios se sujetaban a ellos en el nombre de Jesús, éste les dijo: “no os regocijéis por esto, sino regocijaos de que vuestros nombres estén escritos en los cielos”, Lc. 10:20. Más grande que el gozo que sentimos cuando Dios nos usa, debe ser el gozo de saber que nuestro nombre está escrito en el libro de Dios o libro de la vida.  

Es un libro de naturaleza celestial. Por las condiciones propias del cielo mismo (me refiero a la habitación de Dios) el material que lo compone es único. El libro es celestial  por su naturaleza sin igual, porque está en el cielo y su escritura es única, también es llamado el libro de Dios. Así como hay lenguas celestiales, también hay escrituras celestiales, recordemos que Daniel tuvo que interpretar con la ayuda de Dios el mensaje escrito en la pared para el rey Belsasar (Daniel 5:5).

Reflexión final: El libro contiene entonces los nombres de aquellos que por la fe en Dios y en su Hijo Jesucristo, han alcanzado vida eterna. Por el arrepentimiento y la fe en Jesús los pecados que estaban escrito en los libros fueron borrados por la sangre del Cordero de Dios, y en ése momento nuestro nombre es escrito en los cielos, en el libro de Dios (el de la vida). Gracias al Señor por éste privilegio tan grande, y por Su sangre que nos ha limpiado de pecado.       

(Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria)

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