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EL PROFETA JONÁS Y SU DESOBEDIENCIA

EL PROFETA JONÁS Y SU DESOBEDIENCIA
Someter nuestro ego, engrandece a Dios. El Señor espera corazones dispuestos a hacer su voluntad, por ejemplo Isaías dijo: “heme aquí, envíame a mí”; Samuel dijo “habla que tu siervo oye”; María dijo: “hágase conmigo conforme a tu palabra”; Pablo dijo: Señor ¿qué quieres que yo haga?” y éstas personas glorificaron a Dios, pues permitieron que en sus vidas se cumpliera el propósito del Señor. “Dios es tan grande en ti, como pequeño se haga tu ego”. Permitamos a Dios hacer su obra en y con nosotros…

EL PROFETA JONÁS Y SU DESOBEDIENCIA

“Vino palabra de Jehová a Jonás hijo de Amitai, diciendo: Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí. Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis” Jon. 1:1-3.

Cada ser humano decide qué hacer ante el consejo de Dios. Jonás tomó la decisión de no ir a Nínive (capital del imperio asirio), por su resentimiento hacia los asirios, y huyó a Tarsis (tierras lejanas del mediterráneo, España). Claro habían varias opciones: quedarse en Israel, ir o huir, pero Jonás decidió no obedecer y sufrió las consecuencias de emprender otro camino.

Jonás provocó grandes pérdidas en la nave. El viaje se hizo más difícil, los marineros experimentaron un gran temor e incertidumbre, echaron al mar los enseres (muebles y accesorios del barco), y gastaron sus fuerzas sin resultados. Ellos perdieron parte de su patrimonio e invirtieron sus capacidades en vano (es significativo ver que sus intenciones eran buenas, pero Dios no apoyó esto, por el contrario la situación no mejoraba).

Jonás perdió tiempo y dinero. El vrs. 3 nos dice que: “pagando su pasaje… para irse… lejos de la presencia de Jehová”, (además de que iba lejos, era el único viajero, los demás eran tripulantes), y ese alto valor se perdió y el tiempo transcurrido en el viaje también. Cuando esto nos sucede hay frustración, pérdidas materiales y otras, son los resultados de no obedecer a Dios. Es fundamental escuchar su Palabra, por eso te invito a leer: “Escuchando A Dios”.   

Quieras o no, tu vida incide en quienes te rodean. No podemos pensar que podemos hacer lo que queramos, y la vida seguirá normal… los marineros sufrieron la desobediencia de Jonás, debemos pensar en nuestra familia, en nuestro cónyuge, en nuestros hijos, en el resto de la familia, y tener presente que somos el cuerpo de Cristo, todo esto debe concientizarnos e inspirarnos a seguir la voluntad del Señor.

Todos nacemos por un diseño divino. Jonás era un profeta de Dios, nació para cumplir con ése propósito y Dios se glorificaba en él, (ver por ej: 2 Rey. 14:25). Dios envió a Jonás a Nínive, para salvar a éste pueblo del juicio que vendría sobre ellos por su maldad. La iglesia (cual Jonás) no puede dormirse en un lado del barco mientras el mundo es zarandeado en un mar de maldad y pecado… Hoy, debemos vernos como profetas de Dios, comisionados para  llevar un mensaje, el mensaje de vida eterna, el mensaje de perdón por la fe en Jesús.


La voluntad de Dios es traer perdón y salvación. Cuando Jonás esperaba la destrucción de Nínive, Dios le dijo: “¿Y no tendré yo piedad de Nínive, aquella gran ciudad donde hay más de ciento veinte mil personas que no saben discernir entre su mano derecha y su mano izquierda, y muchos animales?”. Aunque Jonás no entendía el amor de Dios por los ninivitas, fue presionado por Dios, y proclamó el mensaje y fue oído. Nuestras decisiones trascienden de lo temporal a lo eterno, de lo natural a lo espiritual, de lo individual a una ciudad entera, pues el rey de Nínive y todos en la ciudad ayunaron y se arrepintieron de su mal camino, y Dios no hizo el mal que había dicho.

Nuestra vida debe ser consecuente con la fe que proclamamos. Sin duda, Jonás no dio el mejor testimonio entre los marineros… A veces nos pasa lo mismo, pero Jonás en el vientre del gran pez se arrepintió (la verdad es que el ambiente en el que Jonás tomó la decisión de arrepentirse no fue el mejor: el vientre del gran pez). A algunos les cuesta creer que Jonás estuvo dentro de un pez tres días con sus noches, pero así como Dios forma y preserva la vida nuestra durante nueve meses en el vientre materno, puede conservar la vida humana tres días en el vientre de un gran pez.

Reflexión final: Somos llamados por Dios a hacer su voluntad, nuestra obediencia traerá bendición para nuestra familia, y para nuestro entorno, hemos sido comisionados para llevar un mensaje de salvación con el testimonio de nuestra propia vida y proclamando el evangelio del Reino a todos, y si nos hemos equivocado de camino es tiempo de volverse a Dios.

(Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria)
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