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NO ABANDONES TU PRIMER AMOR POR DIOS

NO ABANDONES TU PRIMER AMOR POR DIOS
Aunque la iglesia de Éfeso tenía grandes obras y su esfuerzo en el servicio a Dios es destacado por el Señor, la iglesia había descuidado su primer amor. Pero ¿Qué es el primer amor? Desde el griego puede traducirse: “el principal amor”, “el más distinguido”, “el más importante amor”. Nos habla entonces del amor cuya esencia es lo más importante, no se refiere al primero de varios, sino al verdadero…

NO ABANDONES TU PRIMER AMOR POR DIOS

“Pero tengo contra ti,  que has dejado tu primer amor. Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido” Apoc. 2:4-5.         

El término “primer amor” se refiere tanto a tiempo como a lugar. Entonces no sólo es recordar cuando nos convertimos, sino reconocer en verdad si Dios ha ocupado ese primer lugar siempre. La N.V.I dice: “Has abandonado tu primer amor”, la Biblia al día: “ya no me amas como al principio”. La palabra Éfeso significa: deseable, amada. Era una iglesia amada por Dios, en una gratificante respuesta a la pasión de la iglesia por él. Éfeso ciudad puerto sobre el mar Egeo, con 250 mil habitantes aprox. tenía un teatro para 50.000 espectadores. Era una ciudad principal de Asia Menor.

Recordemos siempre que la intimidad con Dios nos fortalecerá y nos dará la victoria en los momentos más críticos de nuestra vida (respecto a ésta verdad te invito a leer: “La Victoria De Daniel En El Foso De Los Leones”). 

Jesús envía éste mensaje a la iglesia de Éfeso procurando que ella reflexione profundamente. Observamos que la primera instrucción de Dios es “recuerda” (desde el griego también traduce: ejercer memoria, repasar, mencionar). Recordar “de dónde se ha caído”, nos lleva a  concluir que caminar en el primer amor nos conduce a caminar en las alturas de Dios, y  abandonarlo, o descuidarlo, nos produce una estrepitosa caída (no inicialmente ante los hombres, primero es ante Dios).

El camino a seguir es el arrepentimiento (“arrepiéntete” nos dice el texto). Y debemos “hacer las obras primeras”, aquí obras desde el griego “poiéo”, traduce además: comportarse, tarea, realizar, hacer que sea. El arrepentimiento nos es un sentimiento de querer hacer, es una decisión de cambio, que empezamos a evidenciar a través de nuestros actos.

El Señor advierte los resultados de no volverse al primer amor: “pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar”. La iglesia dejará de resplandecer con la luz de Cristo, perderá la presencia de Dios. La historia enseña que la lámpara de Éfeso se apagó tiempo después, hoy Éfeso sólo es ruinas, y no hay iglesia local cristiana en muchos kms a la redonda (es interesante que Esmirna continua en pie, hoy Izmir, con una comunidad cristiana).

Reflexión final: Nuestro amor por Dios debe ser cuidado, alimentado y sostenido cada día, y esto lo podemos lograr con la ayuda de Dios mismo, aquí es fundamental un corazón sencillo y humilde, que reconoce su necesidad de Dios todos los días.

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