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EL ESPÍRITU DE DIOS SE MOVÍA SOBRE LAS AGUAS

EL ESPÍRITU DE DIOS SE MOVÍA SOBRE LAS AGUAS
(Pastores Gonzalo y Andrea Sanabria)

La tierra estaba desordenada y vacía, según Gén. 1. En medio de ésta situación, Dios comienza a reordenar y preparar el lugar para el hombre. En el N.T. Jesús dijo: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”, Jn. 8:12. Podemos considerar entonces que esa primera luz que brilló, fue la de Cristo. Como la luz del sol, que no podemos ver de noche, pero que en su tiempo brillará. Aunque la tierra estaba en una condición de caos y tinieblas, Dios comenzó a transformar las cosas, ése es nuestro Dios, quien cambia las cosas y trae un nuevo orden a nuestra vida… 

EL ESPÍRITU DE DIOS SE MOVÍA SOBRE LAS AGUAS

“Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz” Génesis 1:2-3.
Consideremos en primer lugar las condiciones de la tierra a la luz del texto de hoy. Nos dice la Escritura que la tierra estaba: “desordenada y vacía”, estás palabras desde el hebreo también traducen: “desolada y sin orden”, otras versiones traducen: N.V.I. “la tierra era un caos total, las tinieblas cubrían el abismo” y la D.H.H. “la tierra no tenía entonces ninguna forma, todo era un mar profundo cubierto de oscuridad”.

Entonces hablamos de una tierra en: desorden, o ausencia de orden. Desolación, o soledad. Tinieblas, (el abismo en hebreo se refiere a la masa de agua o aguas profundas, fuente de aguas subterráneas. Según podemos ver la imagen de la tierra desde éstos términos era oscura, sin árboles, cubierta totalmente de grandes masas de agua, sin seres que la habiten. Algunos interpretes enseñan aquí que esto se debe al diluvio luciferino (juicio divino por la rebelión de satanás y sus ángeles, cuando fueron lanzados del cielo), provocando el desorden y caos en la tierra que Dios había  creado. Puedes leer también el artículo: “Satanás o la Serpiente Antigua”.   

Sea cual sea la razón de la condición de la tierra según el vrs. 2 (la obra satánica o una fase de la creación divina), vemos en éste escenario que Dios comienza a intervenir para establecer su orden, su voluntad y naturaleza, para restauración y preparación del escenario donde será creado y establecido el hombre.

Es muy importante que veamos aquí los agentes de restauración en la tierra que la Biblia nos revela, pues Dios no cambia, él sigue siendo el mismo:

1.   El Espíritu de Dios, Gén. 1:2b (la frase “Se movía” del hebreo rakjaf, traduce además: empollar, revolotear, moverse. Implica la acción de un ave cuando cubre y calienta los huevos de los futuros polluelos. Nos habla de la acción del Espíritu Santo preparando el escenario y organizando el ambiente de la acción de Dios; esto nos recuerda que también el Espíritu Santo vino sobre María antes de nacer Jesús de Nazaret, y como vino sobre nosotros para nacer de nuevo en Cristo. Definitivamente es el Espíritu de Vida). Por eso es fundamental: “La Renovación por el Espíritu Santo”. 
  
2.   La Palabra de Dios, Gén. 1:3a (“Y dijo Dios”, la Biblia nos enseña que Su palabra es viva y eficaz; que somos renacidos por la palabra de Dios que viva y permanece para siempre; Su palabra es vital; es nuestro pan, es decir alimenta nuestro espíritu. Cuando el profeta Ezequiel vio el valle de los huesos, Dios le dijo: “profetiza y di: Huesos secos, oíd palabra de Jehová, así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo hago entrar espíritu en vosotros, y viviréis”. Es hermoso ver la eterna y poderosa obra conjunta del Espíritu Santo y la Palabra de Dios).

3.   La luz de Dios, Gén. 1:3b (“sea la luz, y fue la luz”. Es la luz primera sobre la tierra, pues la luz de las estrellas y del sol, aparecen en el cuarto día, ver Gén. 1:14-19. La luz de Dios es diferente a la luz del sol o de las estrellas, es diferente a la artificial o demoniaca, pues ésta luz divina no sólo ilumina, ella resplandece haciendo retroceder las tinieblas, y no solo deja ver, sino que trae revelación, discernimiento, es decir no solo podemos ver, sino que nos hace comprender las verdades de Dios.

Reflexión final: Es Dios, quien trae orden de verdad a nuestra vida, es Dios quien realmente restaura, él trae Su luz, nos ayuda a comprender Sus caminos y nos da su fuerza para observar y alcanzar lo que él ha dispuesto.

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1 comentarios:

  1. GRACIAS JEHOVA DIOS POR DARNOS TU INFINITA LUZ JESUCRISTO AMEN

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