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ANANÍAS

ANANÍAS
(Pastores Gonzalo y Andrea Sanabria)

Ananías fue un discípulo del Señor, usado por Dios para ministrar a Saulo de Tarso. Él escuchó la voz de Dios, Ananías era un hombre sensible a la voz divina. Era un hombre fiel (el término fiel, viene del griego “pistos”, que traduce: digno de confianza), por tanto Dios le confía sus secretos, planes y estrategias. En el secreto es donde Dios revela su voluntad y dirección. Los discípulos del Señor son aquellos que le siguen y hacen su voluntad, no viven para sí, sino para Aquel que los salvo y llamo…  

ANANÍAS

“Había entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor dijo en visión: Ananías. Y él respondió: Heme aquí, Señor. Y el Señor le dijo:  Levántate, y ve a la calle que se llama Derecha, y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo, de Tarso; porque he aquí, él ora, y ha visto en visión a un varón llamado Ananías, que entra y le pone las manos encima para que recobre la vista”. Hechos 12:10-12.

Podemos ver en Ananías varias características de los discípulos del Señor hoy día. La primera y más importante: Son personas de comunión con el Espíritu Santo. El resultado de la comunión con Dios en Ananías, es que oye a Dios, conoce el plan divino y se pone en marcha para ejecutarlo. Por ende, hacen las cosas de Dios como él quiere y cuando él quiere.

Los discípulos del Señor son personas con amor por la Palabra de Dios. Tanto Ananías como Pablo, eran hombres de la Palabra. Ananías es llamado luego por Pablo: “varón piadoso según la ley, que tenía buen testimonio de todos los judíos que allí moraban”, sólo que a Pablo le faltaba la revelación (como todo judío, Pablo fue enseñado desde los cinco años en la Ley, además fue instruido a los pies de Gamaliel, pero la revelación la da el Espíritu Santo). Puedes leer la obra del Espíritu en "El Espíritu Santo como Consolador nuestro".     

Nacemos y permanecemos por la Palabra de Dios, pues es la simiente incorruptible y es “el pan del espíritu”. No en vano Ananías significa: Dios se ha revelado, Dios es misericordioso. Sin tener la Biblia como hoy la tenemos (66 libros), Ananías tuvo la revelación de Jesús como el Mesías, el Hijo de Dios. No sólo es deseo de conocimiento, sino amor por la revelación de Dios desde su palabra. Los discípulos del Señor aman la Palabra.

Los discípulos del Señor mantienen una firme obediencia, incluso por encima de su razón. Dios habla a Ananías, pero “Ananías respondió: Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén… El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es éste” (Hch. 9:13-17). Los argumentos de Ananías son ciertos, pero el Señor le enseña, porque un discípulo del Espíritu es enseñable. La capacidad de aprender no puede perderse nunca, aún en el cielo continuaremos aprendiendo. Dios siempre quiere guiarnos (acerca de la guía divina puedes leer “Guiados Por Dios”).

Dios le revela Su propósito con Saulo (Es interesante que el perseguidor de los cristianos, ahora será perseguido por la verdad de Cristo). “Fue entonces Ananías y entró en la casa”, ¿Cuál casa? Según Hechos 9:8-9, estaba en una casa de Damasco en ayuno y oración (Pidiendo a Dios dirección, respuesta a su pregunta ¿Señor, qué quieres que yo haga? allí tiene una visión y Dios envía a Ananías. Jesús ayunaba, Pablo lo hacía, la iglesia de los primeros siglos también, nosotros debemos hacerlo, porque los discípulos del Señor también ayunan).

Reflexión final: Dios continúa su formación en nosotros, él siempre nos está enseñando. Él envió su Espíritu para revelarnos y enseñarnos cosas que ojo no vio, ni oído oyó, para conocer las riquezas de gloria y la herencia en Cristo Jesús. Fortalece tu comunión con el Señor y él te sorprenderá.

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