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LA PESCA EN EL MAR DE GALILEA

LA PESCA EN EL MAR DE GALILEA
(Pastores Gonzalo y Andrea Sanabria)

En una ocasión el Señor Jesús predicó desde la barca de Pedro en el mar de Galilea, y al terminar Jesús le dice a Pedro “Boga mar adentro, y echad vuestras redes”, éste le responde “todas la noche hemos trabajado, y nada hemos pescado; pero en tu palabra echaré la red”, y los resultados fueron sorprendentes, ocurrió un milagro. Cuando decidimos creer en Dios y avanzamos en su palabra veremos resultados sobrenaturales…

LA PESCA EN EL MAR DE GALILEA
   
“Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía. Entonces hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca, para que viniesen a ayudarles; y vinieron, y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían” Lucas 5:6-7.
  
Una y otra vez vemos en la Biblia que los milagros ocurren en un ambiente de fe. A la luz del texto de hoy, ante éste milagro, podemos concluir varias cosas: no importa que el tiempo sea el menos indicado humanamente (era de día), lo importante es obedecer la voz de Dios. Dios bendice el esfuerzo de sus hijos (habían pescado toda la noche). En el monte, en la ciudad, en la playa, o mar adentro, lo importante es que Su presencia esté con nosotros. Dios no deja sin recompensa a quien le sirve, y le cree. Pedro aprendió que lo más importante no era la provisión, sino estar con el Proveedor.

La fe promueve la comunión con Dios, es una fuerza que nos invita a la obediencia, y renueva nuestra visión en Dios. Dios habita con la santidad, y con aquel que reconoce su condición. El contexto del pasaje de hoy nos enseña que Pedro “cayó de rodillas… soy hombre pecador”, Pedro ya había sido llamado por el Señor a seguirlo, ya había visto milagros y liberaciones por mano de Jesús, pero quizá, no era consciente que Jesús era Dios mismo (Te invitamos a leer “La Preexistencia de Jesús”). 

Las barreras se cayeron, ahora Pedro puede acercarse a Jesús de otra manera, sólo aquellos que reconocen su condición de necesidad, tienen acceso al Señor, leamos Isaías 57:15 “Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados” (El término habitar, del hebreo “Shakan” significa además: morar, habitar, asentarse, permanecer, quedar. Recordemos también que en el libro de Éxodo Moisés recibe una orden de Dios: “Que me hagan un santuario, y yo habitaré en medio de ellos”, Éx. 25:8. Puedes leer más al respecto en: “El Tabernáculo: Casa Para Dios ). Entonces vemos que el deseo de Dios ha sido habitar en y con el hombre, y requiere de éste un corazón manso y humilde.

La fe y la visión caminan juntas. El temor es un obstáculo para alcanzar los planes de Dios (“Pero Jesús dijo a Simón: No temas”). “Desde ahora serás pescador de hombres”, Pedro siguió a Jesús porque le creyó, Pedro tiene ahora una nueva visión de vida, de pescador a ser un apóstol, de trabajar con peces a trabajar con hombres, de Galilea a todo Israel y otros países. Él fue testigo de un milagro (quizá 300 peces sacaron, y en Juan 21 se registra que en otra pesca sacaron 153 peces), pero luego Pedro sería pescador de 3.000 personas en Pentecostés, porque el milagro de hoy te prepara para milagros mayores mañana. 

Reflexión final: El Señor nos da su palabra, para alimentarnos, guiarnos, él nos habla para llevarnos al lugar de su propósito. Su llamado implica superar algunos obstáculos, pero como Dios está con nosotros al final venceremos, y veremos su gloria.

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