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LA BATALLA DE LAS SIMIENTES

LA BATALLA DE LAS DOS SIMIENTES
(Pastores Gonzalo y Andrea Sanabria)

No podemos ignorar o ser indiferentes a la realidad del conflicto espiritual que vivimos. La serpiente aborrece la simiente de la mujer. 

Intentó dañar ésta simiente desde la generación antediluviana, intentó matar a los varoncitos hebreos que nacían en Egipto, promovió la matanza de los niños en tiempos del rey Herodes, y en Apoc. 12, vemos al dragón persiguiendo a la mujer que había dado a luz al hijo varón. Pero, la misma Escritura nos enseña que Cristo es la simiente de Dios en nosotros y por él podemos vencer, como él venció…



LA BATALLA DE LAS SIMIENTES, (Devocional No. 088)

“Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.” Gén. 3:15.   
En éste versículo podemos ver varias cosas muy importantes:  

El término enemistad, del hebreo Eibá, significa además: hostilidad, su raíz implica odio, enemigo. La palabra denota una lucha mortal (lucha entre la serpiente y la iglesia, lucha que nos enseña Efesios 6). Las amigas (Eva y la serpiente) terminaron siendo enemigas, porque la amistad que te lleva al pecado, sin duda alguna es tu enemiga, sólo es cuestión de tiempo para conocerle.
    
La simiente de la mujer: hace referencia a Cristo, y a los hijos de Dios (simiente significa: descendientes, posteridad, generaciones). Dios ha equipado a sus hijos para caminar en victoria sobre la serpiente. 

La simiente de la serpiente:

a)  Sus ángeles (serán lanzados “al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles”, tienen su misma genética).

b)  El anticristo (así como Cristo es la simiente del Padre, el anticristo es la simiente de la serpiente).  

c)   Jesús dijo a los escribas y fariseos: “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer… Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira”, Jn. 8:44.

d)  También nos dice la Biblia: “En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios”, 1 Jn. 3:10.




La herida en la cabeza y la herida en el talón. La herida en la cabeza es mortal, y fue el golpe que Jesús le asestó al diablo en la cruz. La herida en el calcañar hace referencia al dolor causado a Jesús en su padecimiento antes de morir.

“El dolor de dar a luz los hijos”, Gén. 3:16. Recordemos aquí que María concibió por el poder del Espíritu Santo (“Estando desposada María su madre con José, antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo”), y de ella nace el Hijo: Jesús de Nazaret. Pero Adán engendró hijos e hijas, Gén. 5:1-4 

¿Cuál es la diferencia entre engendrar y concebir? engendrar viene de in + generare, que significa "introducir el elemento generador en"; en cierta manera: "sembrar", "implantar", y concebir viene de cum + capio, que significa "Captar", "coger", "capturar", el hombre da, aporta, siembra; y la mujer toma, recibe. 

El hombre engendra, y la mujer concibe y da a luz). Que hermosos es ver como Dios diseño a cada uno para cumplir con un plan divino, por eso el matrimonio es un complemento, no es un problema. Así, como los hijos son una bendición de Dios.




Cristo es el postrer adán, y Eva es figura de la iglesia, 1 Corintios 15:45-47. El postrer Adán es Cristo, él ya vive en nosotros, ya lo recibimos, debemos dar a luz muchos hijos para Dios. El contexto de la multiplicación que es la voluntad de Dios desde el comienzo, se da en la intimidad, y en el marco de la enemistad con la serpiente. 

A Adán le dijo: “Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla”, y a nosotros hoy nos dice: “y haced discípulos a todas las naciones”, su plan no ha cambiado, él uso la matriz de Eva, hoy quiere usar su cuerpo, es decir la Iglesia para dar a luz muchos hijos para Dios.

Eva sale de una costilla de Adán, y Cristo es también herido en su costado (Jn. 19:34). Ambos, el primer y postrer Adán, experimentan la misma vivencia en pro de su novia: una herida en su costado, Adán en pro de Eva y Cristo en pro de su Iglesia: la novia del Cordero. Eva viene a ser figura de la Iglesia, así como la unión de Adán y Eva, es figura de las bodas del Cordero.

Reflexión final: Dios anhela nuestra disposición para lograr sus planes, él quiere que le digamos: “heme aquí, dispuesto estoy”. Sus planes son grandes y gloriosos, sólo busquémosle y con corazón manso y sincero hagamos su voluntad.

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