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LOS ISRAELITAS SE ENOJAN CONTRA MOISÉS Y AARÓN (Devocional No. 073)

LOS ISRAELITAS SE ENOJAN CONTRA MOISÉS Y AARÓN
(Pastores Gonzalo y Andrea Sanabria)

A veces manipulando algo, se nos daña y tratando de repararlo, cometemos un error y nos enojamos y golpeamos el objeto, y acabamos de dañarlo. En otras ocasiones nuestras respuestas llenas de ira lastiman corazones ¿Le ha sucedido? A veces somos presa del enojo, la ira o la angustia, y debemos hacernos la pregunta: ¿Cómo nos conducimos bajo presión?...

LOS ISRAELITAS SE ENOJAN CONTRA MOISÉS Y AARÓN (Devocional No. 073)

Y porque no había agua para la congregación, se juntaron contra Moisés y Aarón. Y habló el pueblo contra Moisés, diciendo: ¡Ojalá hubiéramos muerto cuando perecieron nuestros hermanos delante de Jehová!”, Números 20:2-3.
Las dificultades son parte del camino, y a veces quisiéramos no tener que enfrentarlas, pero es necesario tener presente que ellas nos ayudan a crecer y a madurar, son parte del diseño divino para nuestra formación, y debemos ver en cada una de ellas una oportunidad para ver la gloria de Dios. Siempre recuerda Dios es tu ayuda. 

Las adversidades generan diferentes reacciones en el ser humano. En éste caso la Biblia dice: “se juntaron contra Moisés y Aarón”, esto nos habla de oposición, resistencia, rebelión, actitudes producidas por el enojo en el corazón de los hebreos (la razón: “no había agua en el desierto de Zin”, el desierto y la escasez generó enojo, disgusto, ira. Como ocurre muchas veces en nuestra vida cuando las cosas no salen como anhelamos).

En el vrs. 3 nos dice además la Escritura: “Habló el pueblo contra Moisés”, aparece la murmuración, la calumnia, palabras en contra de Moisés e incluso contra ellos mismos: “ojala hubiéramos muerto”. El error de sus padres había sido la murmuración, pero no habían aprendido la lección (No aprender las lecciones del pasado, es construir los errores del futuro, por eso dice: “hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor”).

La presión del desierto y la ausencia de agua (o provisión) hace expresar un enojo o inconformidad del pasado en el corazón de los hebreos: ¡Ojalá hubiéramos muerto cuando perecieron nuestros hermanos delante de Jehová! (pues capítulos atrás habían muerto Coré, Datán y Abiram, su flias y muchos otros).

En los vrs. 4-5 se expresan palabras de desánimo y menosprecio, aunque Dios iba delante de ellos, de día en la nube y de noche el fuego: “¿Por qué hiciste venir la congregación de Jehová a este desierto, para que muramos aquí nosotros y nuestras bestias? ¿Y por qué nos has hecho subir de Egipto, para traernos a este mal lugar?”. Cuando la dificultad genera una angustia que gobierna el corazón, la visión del presente y futuro es oscura, triste y de absoluto fracaso, pues ellos todo lo ven mal, y querían morir. Por es vital la comunión con Dios. 

Pero sin duda alguna lo más sabio es procurar el consejo o dirección de Dios: “Y se fueron Moisés y Aarón de delante de la congregación a la puerta del tabernáculo de reunión, y se postraron sobre sus rostros; y la gloria de Jehová apareció sobre ellos”, Núm. 20:6. Es allí donde encontramos no sólo fuerzas para perseverar, sino la dirección para tomar decisiones correctas y no basadas en la crisis emocional, y al seguir su dirección veremos su gloria manifestarse a nuestro favor.

Reflexión final: Moisés y Aarón son figura del servidor de Dios. El servidor de Dios debe mantener su buena comunión con Dios, pues está expuesto a las calumnias, incomprensión, oposición y murmuración, incluso de aquellos a quienes ha servido. Quien considera que el servicio al Señor está exento de dificultades, está equivocado; pero quien está seguro de la ayuda de Dios, está confiado. Moisés buscó el consejo de Dios. No te desalientes, Dios está contigo, persevera, pronto veras la gloria de Dios a tu favor.

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