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NACIMIENTO DE JUAN EL BAUTISTA

EL NACIMIENTO DE JUAN EL BAUTISTA
(Pastores Gonzalo y Andrea Sanabria)

Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano” (Is. 55:6), buscar del heb. Darásh: pisar o frecuentar; por lo general seguir (en persecución o búsqueda); por implicación buscar o preguntar; específicamente adorar. Los padres de Juan el bautista nos brindan el ejemplo de su fe, su búsqueda de Dios y perseverancia, ellos vivieron un milagro cuando nadie lo creía... 


EL NACIMIENTO DE JUAN EL BAUTISTA

I.   AÚN DESDE LA DIFICULTAD DEBEMOS BUSCAR A DIOS

A.    La integridad delante de Dios, no implica ausencia de dificultades       (Lucas 1:5-7).     

“Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías, de la clase de Abías; su mujer era de las hijas de Aarón, y se llamaba Elisabet. Ambos eran justos delante de Dios, y andaban irreprensibles en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor. Pero no tenían hijo, porque Elisabet era estéril, y ambos eran ya de edad avanzada”.

Nota: La Escritura nos describe a Zacarías y Elisabet, como “justos delante de Dios e irreprensibles en todos los mandamientos del Señor”, ante esto, seguramente se hicieron muchas preguntas: ¿por qué? ¿Para qué? ¿Hasta cuándo? ¿Qué hicimos mal?... Cuando se casaron en su juventud, lo hicieron con muchas expectativas, pero pasaron los años y la esperanza desfalleció (“eran ya de edad avanzada”).     
 
B.  La actitud ante los problemas determina nuestro servicio a Dios (Lc. 1:8-10) 

“Aconteció que ejerciendo Zacarías el sacerdocio delante de Dios según el orden de su clase, conforme a la costumbre del sacerdocio, le tocó en suerte ofrecer el incienso, entrando en el santuario del Señor. Y toda la multitud del pueblo estaba fuera orando a la hora del incienso”.

Nota: Ésta pareja enfrentó diferentes facetas difíciles en el proceso:
1.  Murmuración de sus vecinos y familiares (Desde la mentalidad judía, no tener hijos era señal de castigo divino por algún pecado secreto, así como tener hijos era sinónimo de bendición).  
2.  Rechazo en ciertos círculos sociales, y tal vez burla,  
3.  Su propia lucha de fe,
Pero esto no hizo murmurar a Elisabet, ni se quejó, ni volvió atrás, e igualmente su marido Zacarías no abandonó el servicio al Señor. Su crisis no hizo que negaran la bondad y soberanía de Dios. No entendían pero seguían adelante sin negar al Señor, y esto honra Dios, pues Jesús dijo: “Bienaventurados lo que no vieron y creyeron”. 



II.  LOS TIEMPOS SON DE DIOS.                

A.    En el tiempo diseñado en el cielo, se manifiesta el Señor, Lc. 1:11.   

“Y se le apareció un ángel del Señor puesto en pie a la derecha del altar del incienso”.

Nota: En el idioma griego existen varios términos para la palabra tiempo, se destacan: Kairos (momento oportuno, tiempo favorable, tiempo señalado), y el Cronos (lapso o período de tiempo, momento, ocasión, origen de palabras como cronometro). Cronos marca cantidad y kairos, calidad, el primero implica el tiempo de Dios y el segundo, el tiempo de los hombres… El plan redentor diseñado en el cielo, dictaba que Juan el Bautista nacería seis meses antes que Jesús, pues éste lo anunciaría… Dios siempre sabe lo que hace.   

B.    Nuestras oraciones conservan su poder ante el trono del Señor, y son respondidas en su tiempo (Lc. 1:12-13)               

“Y se turbó Zacarías al verle, y le sobrecogió temor. Pero el ángel le dijo: Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Juan”.

Nota: El contexto nos deja ver que ellos habían dejado de orar por un hijo, por un milagro, lo hicieron durante años, pero con el paso de éstos, perdieron su esperanza. Zacarías significa: recordado por el Señor (entonces Dios no se había olvidado de ellos) y Elisabet significa: Juramento de Dios (Dios cumpliría su plan, no fallaría). El ángel informa que esas oraciones estaban delante de Dios y había llegado el tiempo de la respuesta: “tu oración ha sido oída y tu mujer Elisabet dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Juan”, Lo que era imposible para ellos, para los familiares y demás, Dios lo hizo, porque él es todopoderoso y misericordioso, y que interesante que Juan significa: gracia o misericordia del Señor.
     
(Devocionales, sermones y estudios bíblicos en:http://estudiosysermones.blogspot.com/)
               
III.   LA ACCIÓN DE DIOS PRODUCE BENDICIÓN PARA MUCHOS.             

A.    La voluntad perfecta de Dios es lo mejor, Lc. 1:14-16                    

“Y tendrás gozo y alegría, y muchos se regocijarán de su nacimiento; porque será grande delante de Dios. No beberá vino ni sidra, y será lleno del Espíritu Santo, aun desde el vientre de su madre. Y hará que muchos de los hijos de Israel se conviertan al Señor Dios de ellos”.

Nota: 1. Para el propósito de Dios, nacería aquel de quien Jesús dijo: “Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista”        (Mt. 11:11),
2. Para nosotros (“tendrás gozo y alegría”),
3. Para muchos (“muchos se regocijarán” y “muchos se convertirán al Señor”). 
   (Todo esto es también inversamente proporcional…).

B. Zacarías y Elisabet experimentan restauración y nuevas bendiciones, Lc. 1:24-25.

“Después de aquellos días concibió su mujer Elisabet, y se recluyó en casa por cinco meses, diciendo: Así ha hecho conmigo el Señor en los días en que se dignó quitar mi afrenta entre los hombres”.

Nota: El texto bíblico nos dice que Elisabet “concibió” y ella nunca había tenido esa experiencia… Dios nos sorprende con cosas nuevas, y aun cuando no las estamos esperando. Elisabet dijo: “el Señor se dignó quitar mi afrenta”, la palabra afrenta, desde el griego nos indica: Descrédito, desgracia, afrenta, vituperio, algo vergonzoso. Pero Dios restaura su buen nombre, levanta su papel como esposa fértil y madre, ahora cuenta con una gracia especial y nueva del Señor sobre su vida, ahora hablan de ella, pero por lo que Dios ha hecho, y como padres no solo disfrutan de un hijo, sino que educan a un profeta del Señor (la voz de Dios, después de 400 años de silencio).
        
Conclusión: Buscar a Dios es un estilo de vida, debemos identificar de manera consciente que él es la fuente de agua de vida, por tanto, sin él nuestra vida se seca. Sólo caminando con él, llegaremos al cumplimiento del plan divino. Busca a Dios y prepárate porque grandes cosas empezarán a ocurrir.   

Te invitamos a leer los siguientes artículos:

1.  BUSCADORES DE DIOS 
2.  ESCUCHANDO A DIOS  
3.  EL PODER DE LA FE 

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