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CRISTO VENCIÓ LA MUERTE


CRISTO VENCIÓ LA MUERTE
(Pastores Gonzalo y Andrea Sanabria).
En la historia podemos ver grandes conquistadores, vencedores en grandes batallas: Cesar el emperador romano, Alejandro Magno rey griego, Napoleón Bonaparte emperador francés; Roma, Macedonia y Francia se hicieron grandes en sus tiempos… y por eso ocupan un lugar significativo en la historia de la humanidad, pero hoy estudiaremos acerca del más grande conquistador, del más poderoso y eterno: Jesucristo nuestro Señor…

CRISTO VENCIÓ LA MUERTE

cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él. Y nosotros somos testigos de todas las cosas que Jesús hizo en la tierra de Judea y en Jerusalén; a quien mataron colgándole en un madero”, Hch. 10:34-39.

1. Cristo murió por nosotros, y la naturaleza reaccionó ante el horrible crimen. Muchas cosas ocurrieron cuando Jesús murió, la creación reacciona ante lo que le sucede a su creador… 
a.  Hubo tinieblas sobre la tierra (de 12:00 m. a 3:00 p.m.) 
b.  El velo del templo se rasgó en dos,
c.  La tierra tembló,
d.  Las rocas se partieron,
e. Santos que habían muerto se levantaron… (hasta el mundo de los espíritus reacciona y se nota en el mundo natural).

Jesús padeció todo lo que estaba sentenciado para nosotros. Él dejó su gloria (La Kenosis de Cristo) haciéndose hombre para venir a salvarnos. La expresión “a quien mataron colgándole en un madero” nos recuerda su padecimiento y muerte, que fueron únicos. 

Fue al corazón de la tierra tres días y tres noches… Jesús es nuestro redentor, el pagó precio de sangre por nuestra salvación, por eso dijo: “el que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna, y no vendrá a condenación, más ha pasado de muerte a vida” (Jn. 5:24), Jesús es quien nos ha librado de la más horrible condenación. A través de la crucifixión y muerte de Jesús la humanidad ha recibido vida.  
 
2. Cristo resucitó al tercer día, “A éste levantó Dios al tercer día, e hizo que se manifestase; no a todo el pueblo, sino a los testigos que Dios había ordenado de antemano, a nosotros que comimos y bebimos con él después que resucitó de los muertos”, Hch. 10:40-41.             

Cristo venció al diablo en la cruz, le quitó la autoridad que tenía, rompió las cadenas de esclavitud, vino para despojarlo del poder con el cual oprime a muchas personas. Leamos 1 Jn. 3:8 (“El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. 

Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo”), el término deshacer viene del gr. Luo y traduce además: desatar, desamarrar, librar, soltar, poner en libertad, romper, derribar, poner fin a. Por eso, Jesús dijo: “la liberación es el pan de los hijos”.     

Cristo venció el Hades, pues no lo pudo retener. Cristo venció la muerte, pues resucitó. Hay religiones y líderes con millones de seguidores, por ej: Confucio, Buda (Sidharta Gautama), y otros, pero ninguno de ellos resucitó, al contrario sus sepulcros y varios lugares contienen restos de ellos… Pero el sepulcro de Cristo está vacío, porque él resucitó y está a la diestra del Padre rodeado de gloria y majestad, y cómo Cristo resucitó nosotros también, Cristo resucitó y ascendió y ésto es columna de nuestra fe. 
     
3. Cristo ascendió al padre y vuelve, “Y nos mandó que predicásemos al pueblo, y testificásemos que él es el que Dios ha puesto por Juez de vivos y muertos. De éste dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre”, Hch. 10:42-43.

Es necesario dar testimonio de Jesús, pues Cristo juzgará a los vivos y a los muertos, y sólo en él hay perdón. Cristo viene a establecer su reino, y a restaurar todas las cosas. Su reino sobre la tierra, es lo que Dios diseñó desde el Génesis, pero en el cumplimiento del tiempo será. Cristo es restaurador por excelencia, restaura: familias, corazones, ministerios, matrimonios, etc.

El Espíritu Santo ha venido para dar testimonio de todas éstas cosas, “Mientras aún hablaba Pedro estas palabras,  el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios.”, Hch. 10:44-46. 

Cristo partió, pero no dejo solos a sus discípulos, no los dejó huérfanos, dejo al Consolador: el Espíritu Santo, que da testimonio al corazón de los discípulos del Señor y manifiesta su poder ante el no creyente, mediante milagros, sanidades, liberaciones, restauración y transformación de vida. El Espíritu Santo prepara a la iglesia para su encuentro con el Señor.

Conclusión: Cristo venció la muerte, la enfermedad, la maldición, y está con nosotros para ministrar su poder, y el Espíritu Santo da testimonio de su obra en medio de nosotros.
  
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