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ABRAM LIBERTA A LOT (Devocional No. 048)

Devocional No. 048 (Pastores Gonzalo y Andrea Sanabria)

Al considerar que la serpiente atacó y dañó la familia en el Edén; luego sólo una familia fue salva: la de Noé; luego faraón en Egipto dio la orden para que todo niño hebreo que naciera lo mataran; y Herodes dio orden para que mataran en Belén y alrededores a todo niño varón menor de 2 años, vemos que el enemigo de nuestras almas, procura dañar las familias. Es aquí donde los hombres y mujeres de Dios debemos levantarnos y salvar nuestra familia...   

“Oyó Abram que su pariente (Lot) estaba prisionero, y armó a sus criados… y los siguió hasta Dan… él y sus siervos, y les atacó, y les fue siguiendo hasta Hoba, y recobró todos los bienes, y también a Lot su pariente y sus bienes, y a las mujeres y demás gente”, Génesis 14:14-16.

Es fundamental una conciencia de la realidad familiar. Lot vivía sin discernimiento, pues la ciudad donde vivía Lot era Sodoma, estaba allí con su familia e hijos, era un lugar conocido por su depravación, desde el más pequeño hasta el más grande, y Lot escogió ese lugar porque lo vio bonito y “prospero”, pero no había temor de Dios, ni era el lugar apropiado para la educación de sus hijos. 

Su nombre Lot significa: envuelto, cubierto, oculto, escondido. Es decir, su propia oscuridad, sus propias tinieblas lo llevaron a Sodoma. La práctica homosexual en la Biblia se denomina varias veces sodomía, en relación a lo que caracterizaba a ésta ciudad…  

Allí Lot fue despojado y hecho prisionero, el enemigo tomó a Lot, a su familia y sus bienes. La palabra prisionero también traduce del hebreo al español: cautivo, robado, transportado. A veces nuestra familia por malas decisiones, se encuentra en un estado de cautiverio, ha sido despojada, ha perdido el gozo de Dios, o nunca lo ha tenido, han perdido sus bienes, o son prisioneros de alguna adicción, prisioneros de la depresión o de la idolatría, etc.

El amor y la perseverancia conducen a la victoria. Aunque la relación entre ellos no había terminado bien, Abram no tenía ningún resentimiento hacía su sobrino Lot, por el contrario tenía un corazón perdonador y quiere el bienestar de sus familiares. Las crisis familiares son también una oportunidad para ejercer el perdón. Aunque el contexto nos enseña que Abram tenía 318 criados, estaba muy bien, tranquilo y prospero, él no fue indiferente a la situación de su sobrino.

El corazón de Abram tomó la actitud de batalla por su familia, “Armó a sus criados”, y “cayó sobre ellos de noche y les atacó”, aunque Abram no era un guerrero de su tiempo, se armó de valor para salvar a su familia. Abram moraba en el encinar de Mamre, y “los siguió hasta Dan” (viaje de aprox. 200 kms) y allí los atacó, y volvió a perseguirlos “hasta Hoba”, (viaje de 160 kms aprox.), Abram batalló por su familia en varias ocasiones, y no se desanimó, ni descansó hasta rescatarlos.

Tu recompensa es el bienestar de ellos. Recuperar a la familia debe ser nuestra meta. Recobrar en otras versiones se traduce: recuperar, reconquistar, volver a traer. ¿Qué fue lo que Abram recuperó? A su sobrino Lot, a las mujeres y demás gente, y todos los bienes. ¿Qué será necesario recuperar en casa? Tal vez, la paz, el amor de esposos, el cariño y ternura hacía los hijos, el orden, recuperar la estabilidad económica, la devoción a Dios como familia, traer a los otros miembros de la familia a Cristo.

No dejes de luchar por tu familia, Dios cumplirá su propósito. Después de ésta batalla, quizá había temor en Abram por las represalias, o temor porque el tiempo estaba pasando, y las promesas de Dios no se cumplían. 

Pero Dios no se tarda, él siempre sabe lo que hace y al final veremos su recompensa, Dios le dijo: “Abram no temas, yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande”, parafraseando le dice: “yo iré mucho más allá de tus limitaciones, no tengas temor, yo haré un milagro en tu familia, y mi propósito en ti se cumplirá, tu descendencia será como las estrellas del cielo”.

Reflexión final: Dios responderá a tu perseverancia, Dios responderá a tu fe y amor por tu familia, no te desanimes por las actitudes en tu casa, o por lo que el enemigo esté haciendo, lucha por tu familia. Dios peleará contigo y venceremos, porque nuestra familia es de Jesucristo.

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     2.      VALOREMOS LOS TESOROS CELESTIALES


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