Ads 468x60px

PRINCIPIOS PARA ALCANZAR TU VICTORIA (Devocional No. 044)

Devocional No. 044 (Pastores Gonzalo y Andrea Sanabria)

Consideremos el primer principio: Busca a Dios aunque tu alma esté afligida. El monte de los olivos está ubicado al nororiente de Jerusalén, muy cerca de la capital, en éste monte hay un huerto especial que se llama huerto de Getsemaní, actualmente vallado y mantenido como jardín. Su nombre significa: “prensa de aceite” o “lagar de aceite” (instrumentos con los que se obtenía el aceite de las aceitunas que eran trituradas o pisadas, figura del proceso en el que somos formados). Es un huerto muy diferente al huerto del Edén, pues en éste Jesús dice: “hágase tu voluntad”, y en el Edén, Adán hizo su propia voluntad...

“Entonces llegó Jesús con ellos a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a sus discípulos: Sentaos aquí, entre tanto que voy allí y oro. Y tomando a Pedro, y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera.   Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo”, Mt. 26:36-38.   

Jesús desde su profunda tristeza, optó por orar. Al día siguiente sería crucificado, experimentaría dolores nunca antes vividos, viviría un momento de separación del Padre.  Aunque iba con sus discípulos, escogió a tres de ellos para abrirles su corazón, su angustia y tristeza era profunda, y desde ésta condición decidió buscar el rostro del Padre celestial (porque es lo correcto), Jonás desde el vientre del gran pez clamó a Jehová, David invocó al Señor en medio de la angustia y la persecución, Jabes desde situación de fracaso, de esterilidad y frustración, invocó al Dios de Israel y le otorgó Dios lo que le pidió. Busca a Dios, aunque tus circunstancias sean adversas e incomprensibles.  


El segundo principio es: Rendir la voluntad a Dios, Mt. 26:39 (“Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú”). Su prioridad era el deseo del Padre; en su humanidad, expresa el deseo de no tener que beber la copa que el cielo le ponía delante (la cruz), “se postró” indicándonos su humillación y sometimiento a la voluntad del Padre: “pero no sea como yo quiero, sino como tú”.


La naturaleza de Adán nos impulsa a hacer nuestra propia voluntad, pero ahora Cristo, el postrer Adán ha venido a vivir en nosotros para que hagamos Su voluntad, sin embargo la mayoría de las veces preferimos nuestra propia voluntad, pues es más fácil no entrar en nuestro propio Getsemaní, porque eso implica morir a nuestros deseos, implica dolor.


Jesús oró tres veces de la misma manera (vrs. 44 “se fue de nuevo,  y oró por tercera vez, diciendo las mismas palabras”). El número tres en la Biblia indica: plenitud, completo, perfección en testimonio. Cuando Jesús terminó de orar la tercera vez, habló con seguridad y fortaleza acerca del momento que tenía que enfrentar, vrs. 46. Estaba seguro de la voluntad del Padre, y de sus promesas, pues al tercer día, lo levantaría de los muertos en poder y gloria. Debemos notar que el Padre no quitó la cruz, pero lo fortaleció para enfrentarla. El evangelio de Lucas nos añade que “se le apareció un ángel del cielo para fortalecerle”, o para “recobrar fuerzas”, con su inmenso poder el Padre no anuló la cruz, sino que le envió fortaleza para vencer lo que estaba por delante.     


El tercer principio: Persevera aunque otros te fallen, Mt. 26:40, 43 (“Vino luego a sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: ¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora?... Vino otra vez y los halló durmiendo, porque los ojos de ellos estaban cargados de sueño”). Sus discípulos lo dejaron solo, aún aquellos tres en quienes él confiaba de manera especial… Qué difícil es cuando los de casa no están contigo, por ej: la esposa no apoya a su esposo, o cuando al esposo le es indiferente la dificultad de su esposa, cuando tus hijos no se involucran en el sueño para la familia, o cuando nadie se entera o se preocupa de tu crisis… eso le paso a Jesús, esa noche Jesús tenía una prioridad, ellos tenían otra: dormir… Seguramente otros nos fallarán, y entonces ¿qué haremos?


Cuando los discípulos le fallaron, Jesús se fue por segunda vez y oró, y luego por tercera vez se fue y oró. En diferentes momentos de su vida, Jesús vivió el rechazo, la decepción, la tristeza, y aún la traición, pero su respuesta fue la oración, fue buscar el rostro del Padre, entrar en su presencia, renovar las fuerzas en él, y seguir adelante, pues aunque en la tierra te fallen, Dios nunca te fallará.

Reflexión final: Ten presente estos principios para alcanzar tu victoria, Dios nunca te dejará, ni te desamparará, sin importar la condición de tu alma busca a Dios, rinde tu voluntad a Dios y persevera buscando su rostro, sin importar que suceda, él es fiel y se levantará para socorrerte.

Te invitamos a leer:  


Síguenos en redes sociales:
GOOGLE+  

2 comentarios:

  1. bendiciones pastores son de mucha bendicion los estudios

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias por tus palabras Iridian. Dios te bendiga y gracias por apoyarnos en este ministerio.

      Eliminar