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EL PODER DEL PERDÓN (Devocional 035)


En la escuela el tema del día era el resentimiento y el maestro nos había pedido que lleváramos papas y una bolsa de plástico. Ya en clase elegimos una papa por cada persona a la que guardábamos resentimiento y escribimos su nombre en ella y la pusimos dentro de la bolsa. Algunas bolsas eran realmente pesadas. El ejercicio consistía en que durante una semana lleváramos con nosotros a todos lados esa bolsa de papas. Naturalmente la condición de las patatas se iba deteriorando con el tiempo. 

La molestia de llevar a cuestas esa bolsa en todo momento me mostró claramente el peso espiritual que cargaba a diario, y como  desatendía cosas que eran más importantes para mí. Y entendí que todos tenemos papas pudriéndose en nuestra mochila, y que cuando me llenaba de resentimiento, aumentaba mi stress, no dormía bien y mi atención se dispersaba. La falta de perdón es como un veneno que tomamos a diario a gotas, pero que finalmente nos termina quitando la vida. Muchas veces pensamos que el perdón es un regalo para el otro, sin darnos cuenta que los beneficiados somos nosotros mismos...

EL PODER DEL PERDÓN

“Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo”, Ef. 4:32.  

Veamos el significado de la palabra perdón: En el griego (N.T.) esta palabra traduce varios significados muy importantes cada uno: Liberación, enviar afuera, despedir, otorgar un favor de forma incondicional. El perdón es una decisión, en la cual se renuncia al resentimiento o ira, hacia el ofensor, así como al reclamo de un castigo. Perdonar nos permite ver la gloria de Dios, mientras que la falta de perdón nos lleva a ser agresivos y dañinos.

Resultados del resentimiento: El resentimiento es un sentimiento hostil, alimentado por el recuerdo de una ofensa o daño recibido, (es la falta de perdón). Saúl perdió el reino, nunca superó su resentimiento hacia David. Aunque David nunca lo atacó, el rey Saúl tenía grandes problemas de autoestima, y su corazón se llenó de enojo… en varias ocasiones intentó matar a David… aún a su propio hijo por ser amigo de David. 

Jonás no experimentó el gozo de ser usado por Dios, ni entendió los planes divinos, él huyó de Dios para no ir a Nínive… pero ante el trato de Dios fue y predicó allí, y ante éste mensaje los ninivitas se arrepintieron, pero él seguía esperando que Dios los destruyera, porque su corazón estaba resentido contra ellos, una versión dice: “Jonás se enojó muchísimo, pues no le gustó que Dios hubiera perdonado a la gente de Nínive”. Dios no puede perdonar a quien no perdona, Mr. 11:25-26.


Es nuestro anhelo que el libro virtual SANIDAD PARA EL ALMA HERIDA sea una herramienta o ayuda en éste hermoso proceso. En éste libro vas a encontrar temas como: Sanidad para el alma herida. Arrancando la raíz de amargura. Victoria sobre el sentimiento de culpa ¿Cómo vencer el afán y la ansiedad? El poder sanador del perdón ¿Cómo dominar el miedo? Señales de una maldición y cómo romperla, entre otros. Puedes ver y adquirir éste libro ingresando a ésta dirección: LIBRO SANIDAD PARA EL ALMA HERIDA (Por Pastor Gonzalo Sanabria). 

Consideremos ahora los resultados del perdón: José fue exaltado en Egipto y disfrutó la restauración familiar, Gén. 45: 4-15. José estaba siendo bendecido por Dios en Egipto, pero su corazón necesitaba sanidad, pues estaba herido por lo que sus hermanos le habían hecho (las ofensas y heridas más profundas son las causadas por las personas más cercanas a nosotros), y los perdonó, y vuelve a disfrutar el amor de familia. El poder del perdón genera una bendición integral, veamos:  

1.   Autoridad: José seguro fue un mejor gobernante.
2.   Prosperidad: Egipto se convirtió en una nación muy prospera en medio de tiempos difíciles.
3.   Gozo: su familia estaba reunida de nuevo.
4.   Bendición ministerial: fue usado por Dios “para mantener en vida a mucho pueblo” y “sustentó a sus hermanos”: los hebreos.  
5.   Salud y longevidad: Gén 50:22-24.   
6.   Vida eterna: es necesario perdonar para ser perdonados por Dios. 

Reflexión final: Dios tiene planeado para nosotros lo mejor, bendiciones, lugares de privilegio, restauración familiar, sanidad y vida eterna, pero él requiere que perdonemos, tu corazón debe estar libre del resentimiento, y Dios está contigo para ayudarte. Levantamos una oración ahora mismo: “Señor bendigo a todos los que de alguna manera me han ofendido o herido, los perdono y te pido que los ayudes a conocerte, amen”.

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