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DIOS HA SIDO BUENO



Predica para celebrar cumpleaños - Dios ha sido bueno(Dios ha sido bueno. Predica para celebrar cumpleaños) INTRODUCCIÓN: En el lago Michigan, una noche de gran tormenta, un barco chocó con un barco de pasajeros (más o menos a 2 kms del pueblo de Winnetka, Illinois). De los 393 pasajeros, 279 se ahogaron. Fue un gran desastre. Un hombre llamado Edward Spencer, al ver el desastre, se metió en el lago y uno por uno salvó a 17 personas.

(Te invito a leer: Sermones escritos para predicar). 

Desgraciadamente, en el transcurso de este acto de heroísmo, cayó Edward de cansancio. Los nervios en sus piernas fueron tan dañados por el esfuerzo que hizo que nunca más volvió a andar. De ahí en adelante quedo de por vida en silla de ruedas. En su cumpleaños número 18, alguien le pidió relatar su experiencia y contar lo que más le impresionó de esa noche. Edward respondió, "Ni una sola persona de los 17 que salvé regresó para darme las gracias. Ni uno solo." 

Es tiempo de darle las gracias a Dios por su salvación, por la iglesia local, por la familia que tienes. Es tiempo de recordar todo lo que Él nos ha dado. Dios ha sido bueno, leamos este importante estudio 



                                                                  
       DIOS HA SIDO BUENO

    I. UN CORAZÓN AGRADECIDO:

      A. Reconoce cuán bueno es Dios, Juan 6:1-2.

Nota: Es importante recordar que Galilea era una región rechazada por los habitantes de Jerusalén. Grandes multitudes le seguían y él las atendía, dándoles sanidad, libertad, restauración y perdón…                 

B. Reconoce que todo viene de Dios, vrs. 3-6.

Nota: Felipe fue probado… las pruebas de nuestra vida tienen, entre otros objetivos, hacernos crecer en la fe…

Nota: “porque él sabía lo que había de hacer”, éste momento era una prueba para Felipe, pero para Jesús era un momento para mostrar su gloria y poder, era un momento de revelación: Cristo se manifiesta como el enviado del cielo y Felipe aprende a confiar más en Jesús… 

Así que gracias a Dios por las bendiciones y gracias a él por las pruebas que nos han llevado a conocerle más… “él sabía lo que había de hacer” entonces ninguna prueba de tu vida toma por sorpresa al Señor… antes de que tu crisis llegue, la provisión en Cristo está lista.

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II. DIOS ES PROVEEDOR POR EXCELENCIA:     

A. Es necesario creerle a él, vrs. 7-9.  

Nota: “doscientos denarios de pan no bastarían”, eran aprox. 5.000 varones y el texto nos confirma que comieron pan y peces, así que cada porción fue pan y pez, (5.000 pers. X $1000=$5.000.000) y sólo tenían 5 panes y dos peces ($5.000), Jesús creyó y vio el milagro. 

Cuando tú pones tus ingresos en las manos de Dios, él multiplica lo que depositas con una abundancia que te sorprende… no es fácil a veces desprenderse, creo que a éste muchacho le costó pero lo hizo… y pudo ver un milagro. Dios ha sido bueno

Nota: Es de anotar que Jesús le preguntó a Felipe y éste le respondió, pero fue Andrés el que trajo al muchacho que tenía los panes y los peces.

Felipe es figura de los que se excusan porque no hay nada que hacer, o simplemente “no tengo”, y Andrés es figura de aquellos que con diligencia ponen lo poco que tienen en las manos del Señor.
  
B. La obediencia a Su palabra derrota la incredulidad, vrs. 10.    

Nota: los discípulos obedecieron a la palabra que el Señor les dio… no murmuraron… ni se quejaron… el texto no nos dice que ellos cuestionaron la orden del Señor nos dice que ellos obedecieron… Dios nos manda a buscarle, a servirle, diezmar, ofrendar y cuando lo hacemos él nos bendice, los pasos de fe permiten la acción de Jesús. 

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III. LA GRATITUD PRECEDE LOS MILAGROS DE DIOS:  

A. Agradece a Dios la provisión recibida, vrs. 11a.   

Nota: “y tomó Jesús aquellos panes”, primero los discípulos obedecieron la orden del Señor, las personas también “y entonces Jesús tomó los panes”, ves el orden:

1.  La palabra de Dios…
2.  La acción del hombre…
3.  La acción de Dios…

Nota: “y habiendo dado gracias”, por los 5 panes y los 2 pececillos… no murmuró, ni se enojó, dio gracias… este año Dios ha mostrado su bondad por encima de nuestros momentos de infidelidad…  
Dar Gracias: gr. Anthomologeomai = reconocer plenamente, celebrar plenamente; por tanto dar gracias o agradecer es reconocer la bondad de Dios y celebrar sus favores. Dios ha sido bueno

(Te invitamos a leer: Deposita tu confianza en Dios. ).

B. La fe agradece a Dios por lo que vendrá, vrs. 11b.         

Nota: la fe ve lo que no se ve, y tiene la certeza de lo que no ha llegado, confía en la Palabra de Dios, agradece a Dios porque él cumplirá su propósito en ti…
 
C. La fe agradece a Dios por lo que él ha hecho, vrs. 14.

Nota: más adelante en este mismo evangelio Jesús dijo: “yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre”… la más grande provisión para el hombre es Jesucristo el Señor, aunque el hombre busca saciarse con muchas cosas en el mundo.

Sólo en Cristo el corazón del hombre encuentra salvación, paz y vida eterna… Cristo resucitó, está sentado a la diestra del Padre, pero volverá por su iglesia… agradezcamos al Señor por su sacrificio en la cruz… pongamos nuestras vidas en sus manos y también todo lo que tenemos.

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Conclusión: la gratitud comienza reconociendo la bondad de Dios, celebrando su provisión y, confiando en lo que vendrá, porque actuamos en Su palabra. Dios ha sido bueno. 


Te invitamos a leer: 


(Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria). 

Sermón: Gózate, Dios ha sido bueno. 


Es muy importante iniciar diciendo que el gozo del cristiano es el mismo Señor. Podemos recordar por ejemplo que la Biblia nos dice: 

“Entraré al altar de Dios, al Dios de mi alegría y de mi gozo; y te alabaré con arpa, oh Dios, Dios mío”, según el Salmo 43:4. 

Podemos ver a la luz de este versículo que ésta alegría o gozo está ligada a Dios mismo. El vivir en Su voluntad nos llena de Su gozo, por eso el Padre celestial también dijo del Señor Jesús:   

“Éste es mi Hijo amado en el cual tengo complacencia”, frase que también quiere decir: “Me gozo en mi amado Hijo”. ¿Por qué el Padre se goza? Porque el Hijo vivió para Su voluntad. El Señor Jesús amó hacer la voluntad de su Padre celestial, entonces el gozo del Hijo era el gozo del Padre. el verdadero gozo está en hacer la voluntad de Dios.     

Nos dice la palabra de Dios: “Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios”, según la Epístola a los Hebreos 12:2. 

En primer lugar debemos tener en cuenta el significado de la palabra “gozo” desde la Escritura. En el Antiguo Testamento el gozo es alegría, bienestar, deleite, júbilo, regocijo, expresión acompañada de moralidad y rectitud, y en el Nuevo Testamento el gozo tiene como significado: alegría, deleite y complacencia.          

Sin duda alguna, nuestro Señor Jesucristo es nuestro ejemplo y modelo. En el pasaje bíblico anterior (Hebreos 12:2) podemos ver la fuerza o poder del gozo, pues vemos que llevó al Señor Jesús a la victoria en la cruz del calvario. A pesar del dolor y las difíciles circunstancias Jesús venció. 

Pues, nos dice la Escritura que por el gozo de Dios el Señor Jesús soportó el dolor de la crucifixión, y venció el oprobio de los hombres. Nos dice el pasaje de la Biblia que: “sufrió la cruz”, aquí el término “sufrir” quiere decir: Resistir, soportar, mientras que la palabra “oprobio” quiere decir: Deshonor, injuria y deshonra. 

Pero, el Señor por el gozo de Dios, pudo resistir la cruz y tuvo en poco los insultos. El gozo del Señor en nuestro corazón nos fortalece ante las diversas dificultades y ante la oposición. 

Es muy importante que como cristianos podamos ver las cosas como Dios las ve. Podemos observar que, en la parte final de Hebreos 12:2, se nos dice que después de esto (la crucifixión y posterior muerte del Maestro) Jesús se sentó a la diestra de nuestro Padre Celestial. Esa era entonces, la visión del Hijo, porque era el plan del Padre (pidamos en oración que podamos ver lo que Dios ve).   

Vale la pena mencionar y recordar aquí, que el pueblo de Israel anduvo por el desierto e iba camino a la tierra de la abundancia, pero al mantener una visión escasa, de fracaso y de frustración, más bien fortalecía continuamente la incredulidad y la duda en su corazón. 

Es por eso, que las adversidades y pruebas del camino produjo en Israel una continua queja y murmuración; ellos no miraban por la fe hacia la tierra de la abundancia, y precisamente por eso los recuerdos del pasado (de la esclavitud en Egipto) y el miedo, los hacía pensar y desear volver atrás, y renunciar al camino que los llevaría  la libertad y a la bendición de Dios.        

Dios es bueno, siempre nos cuida y nos bendice, y sus propósitos son para nuestro bien. No podemos olvidar que la amargura y el resentimiento impiden disfrutar el gozo y las bendiciones del Señor.   

Recordemos, por ejemplo, al profeta Jonás, quien recibe de Dios una encomienda: conquistar una ciudad con Su mensaje. Sería usado cómo fiel profeta del Señor. Pero el corazón del profeta estaba resentido, había albergado en su corazón la amargura, y por eso quería el mal de los ninivitas, como venganza; una bendición se le convierte a Jonás en una amargura más, cuando más bien, debía alegrarse por el privilegio que el Señor le encomendaba.            

Cuando no sometemos nuestro orgullo a Dios, y el gozo del Señor no está en nuestro corazón, hay frustración y enojo. La palabra del Señor nos enseña que el profeta Jonás se enojó, él se sintió frustrado, pues vio que Dios había perdonado a los ninivitas. Dios es bueno con todos.   

La palabra del Señor nos dice que: “Pero esto disgustó mucho a Jonás, y lo hizo enfurecerse”, y le dijo al Señor: “Así que ahora, Señor, te suplico que me quites la vida. ¡Prefiero morir que seguir viviendo!” (Nueva Versión Internacional Jonás 4).  

Podemos concluir entonces, que la falta de perdón, la amargura y  resentimiento, le impidieron al profeta experimentar la alegría en Dios por la salvación de todos los ninivitas, y más bien le dio lugar a pensamientos de muerte.   

Conclusión: Debemos reflexionar en todo lo que Dios nos hadado y en todas las bendiciones que están por venir para dar gracias al Señor y gozarnos en él y en su bondad.   

Vemos, por la palabra de Dios, que el resentimiento consume la vida del corazón como una planta parásita que se alimenta de los nutrientes del árbol donde se hospeda. 

Nuestro buen Dios desea llenar nuestros corazones de Su alegría y gozo, perdonemos al ofensor, aceptemos la disciplina de Dios, asumamos de la mano del Señor nuestras responsabilidades, y él nos guiará por el camino de la perfección, y entonces diremos: “Dios ha sido bueno”.

 

Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria para: Dios ha sido bueno.

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Dios ha sido bueno.  

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